FISIOLOGÍA Y PATOLOGÍAS DEL ULTRA MARATÓN

Hace unos días me topé con una revisión recién aparecida en prensa sobre los ultra-maratones desde el punto de vista fisiológico y fisiopatológico y pensé que sería interesante compartir algunos de los principales datos en él apuntados.

Para aquellos que consideran el maratón como la mínima distancia de competición, el ultra-maratón se convierte en el objetivo a perseguir. El número de estas pruebas no ha hecho más que incrementarse con los años, y generalmente se organizan sobre una cierta distancia (50k, 100k entre las más populares) o un cierto tiempo (12h, 24h, o incluso días). El citado estudio apunta a un incremento continuado en el número de finishers, aunque sin una mejora sustancial en los tiempos, posiblemente debido a que este tipo de pruebas son más asequibles a corredores usuales de lo que lo eran hace unos años.

El estudio encontró que los varones tienen una edad aproximada de 45 años, y que aún constituyen el 80% de los finalistas (si alguien está interesado, este perfil se precisa aún más en el artículo). Si se compara al corredor de ultras con sus colegas maratonianos, se encontró que generalmente eran más viejos y corrían más lentos, siendo generalmente maratonianos experimentados que han decidido realizar la transición a distancias más largas. Asimismo, tendían a ser más delgados, seguramente por un aumento en los kilometrajes de entrenamiento a medida que la competición se alarga. De interés también que el rendimiento máximo se alcanza a edades más avanzadas al aumentar la distancia.

Desde un punto de vista patológico, el nivel de lesiones y problemas relacionados con la competición aumentó proporcionalmente con la distancia, como podía esperarse. Sin embargo, cuando se comparan los datos de los ultra-maratonianos con la población general se encuentra que son más sanos (menores niveles de cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc), y tienen un estilo de vida más saludable, aunque suelen presentar niveles más elevados de asma y alergias. Por otro lado, su motivación deja de ser la competición, y se decantan más por una búsqueda de aventura.

En cuanto al rendimiento en los ultra-maratones, entre los factores que lo afectan positivamente podríamos destacar los niveles bajos de grasa corporal y velocidades elevadas durante los entrenamientos, siendo la experiencia también un factor clave, así como la capacidad de regularse y mantener los ritmos. Los corredores más experimentados son capaces de mantener ritmos muy constantes durante la prueba, mientras que los más jóvenes y/o inexpertos tienden a comenzar más rápido, pero finalmente conseguir peores resultados.

Respecto a los requerimientos energéticos en estas carreras, por regla general los participantes son incapaces de mantener el equilibrio energético por una ingestión insuficiente de nutrientes, acompañada en ocasiones de una pérdida de apetito y problemas digestivos. A su vez tiene lugar una modificación en la cantidad de energía procedente de los carbohidratos, y el organismo tiende a emplear la grasa como sustrato preferente.

Los problemas músculo esqueléticos son más frecuentes a medida que las distancias aumentan, como podía esperarse, siendo principalmente localizados en las rodillas en las carreras de carretera, y en los tobillos para los trails. La aparición de ampollas depende en gran medida de la experiencia del corredor. Se describió también un engrosamiento de los tendones y un efecto favorable sobre los cartílagos, debido a un incremento en la síntesis de colágeno. El daño músculo esquelético es importante después de una ultra, con una reducción significativa de masa muscular. La utilización de suplementos, como los BCAA (de los cuales trataremos en una futura entrada), no tuvieron efecto, del mismo modo que ocurrió con el uso de anti inflamatorios (diclofenaco o ibuprofeno), mientras que fueron contradictorios con dietas ricas en antioxidantes. Parece claro que la mejor forma de evitar el daño músculo esquelético es un entrenamiento apropiado.

Posteriormente el artículo se centra en las hormonas, describiéndose por regla general un incremento en las relacionadas con el estrés, como el cortisol, y en las catecolaminas, con una disminución de la testosterona en hombres, que podría afectar negativamente el resultado de la competición. En cuanto a las mujeres se encontró un aumento del estradiol.

Colesterol y triglicéridos tras una prueba de 24h disminuyeron. Entre las principales causas de abandono en una ultra maratón se encuentran los problemas digestivos, con hasta el 90% de los corredores retirados quejándose de nauseas. Parece que una de las mejores soluciones es intentar comer aquello que uno gusta, en especial alimentos ricos en grasa, que parecen ser mejor tolerados. Hígado y riñones suelen presentar a su vez elevados niveles de marcadores de daño, que revierten en unos pocos días sin mayores complicaciones en la mayor parte de los casos.

Como conclusión se puede decir que competir en pruebas de ultra maratón es beneficioso, principalmente debido a los niveles de entrenamiento que implican, y aunque existen ciertos efectos secundarios que pueden aparecer durante o inmediatamente después de la carrera, son usualmente temporales, con unos efectos a largo plazo por regla general positivos.

Bibliografía:

Physiology and pathophysiology in ultra-marathon running

Beat Knechtle & Pantelis T. Nikolaidis

Front. Physiol. | doi: 10.3389/fphys.2018.00634

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