MARATÓN 166: MARATÓN GRAVEL RUN SANTA CRUZ (PT, 18/07/2026)

En Portugal ya habíamos participado en el maratón UTRSC de Santa Cruz en otras tres ocasiones, con suertes dispares (2021, 2023 y 2024). Surgía la opción de combinar esa prueba con un fin de semana en Portugal y me registraba a última hora, aprovechando un precio asequible para este tipo de eventos (35 euros).

Es una prueba de carácter vespertino, con salida a las 18:30 desde el parque municipal de Santa Cruz, dependiente del municipio de Torres Vedras. Junto a los 42k, se ofrecen distancias más asequibles de 22 y 14 kilómetros.

El cambio de denominación de la carrera se debe a que se ha optado por aprovechar el tirón de la variedad “gravel”, definida como un tipo de trail poco técnico que transita por caminos de tierra y grava en zonas costeras, buscando un equilibrio con la naturaleza.

Tras un breve briefing, prácticamente inaudible para la mayoría, unos cien atletas entre las tres modalidades tomamos la salida..

Salgo con calma dentro del grupo. Enseguida me doy cuenta de que el recorrido inicial no sigue  el trazado que recordaba de otras ocasiones, que enseguida nos metía por una zona de dunas. Ahora salimos de la aldea entre invernaderos y zonas de cultivo, que otros años afrontábamos después de concluida la primera vuelta.

Mantengo una buena cadencia, pareciéndome que el trazado en esta fase es más fácil que en ediciones anteriores. Unos cuantos kilómetros después veo que nos encaminamos al monasterio abandonado, donde está el primer avituallamiento. Allí acometemos el ascenso más pronunciado. Es una zona que en otras ocasiones afrontaba de noche. Una vez alcanzada la cima, bajamos hacia la playa de Santa Rita. Desde allí el recorrido es casi una línea recta hasta Santa Cruz, por zonas dunares y otras ya por asfalto, sin olvidar unas cuantas cuestas y escaleras.

La primera vuelta, de 22 kilómetros, nos lleva de nuevo al Parque Municipal de Santa Cruz, donde tenemos que pasar por el control de carrera. Han pasado casi dos horas y media de carrera. Quedan 20 kilómetros, la mayor parte de los cuales transcurrirán de noche.

Con muy pocos corredores inscritos a la distancia más larga, pronto se hace evidente que tendré que utilizar mis habilidades de navegación para no perder ninguna cinta fluorescente de las que indican el recorrido. A pesar de ir con cuidado, no tardo en desviarme por un camino, y tener que retroceder hasta la última cinta. Aprovecho esme omento para cambiar las pilas del frontal, ya agotadas.

Con más luz, continuo mi carrera, viendo ocasionalmente el haz de luz de un corredor que, desde atrás, se ha ido acercando poco a poco. Es una chica, que me supera poco antes de llegar al último avituallamiento. Allí relleno la mochila, ya vacía, y eso que cargaba con un litro y medio de isotónico, sin la sensación de haber bebido tanto. En ese punto nos dicen que quedan aún 11 kilómetros. Es una sorpresa, porque yo creía que estábamos más cerca de la meta. Supero a dos corredores que se entretienen allí un poco más, y continúo el recorrido.

En esto nos acercamos a una pequeña aldea, y allí sigo la carretera descendente que sale a la izquierda. Tras unos cuantos cientos de metros, al no ver más cintas, retrocedo hasta la aldea, donde me cercioro de la cinta señalizadora, y vuelvo a bajar por la misma carretera. En este segundo intento me encuentro con un coche, afortunadamente con uno de los organizadores, que me indica que estoy siguiendo el camino erróneo, y además por segunda vez.

Echo a correr detrás de su coche, y me indica una cinta justo en la dirección opuesta a la que estaba siguiendo. Me dice que desde allí es todo recto siguiendo la costa hasta Santa Cruz.

Algo más animado, aunque con dos o tres kilómetros extra en mis piernas encaro la última parte de la carrera. Quien decía recto, no quería decir fácil, y aún tengo varios ascensos y descensos por las zonas de playa hasta acercarme a las postrimerías de Santa Cruz, ya con mi cronómetro por encima de las 5 horas, y de nuevo sintiendo la posibilidad de llegar fuera de control, establecido en las seis horas.

Finalmente no llega a ser el caso, y consigo cruzar la línea de meta en 5h32m06s, en la posición 19 de 22 llegados a meta en la distancia de los 42 kilómetros. Firmo así mi peor tiempo en esta prueba, sobre un recorrido diferente, en mi opinión menos hermoso, y sintiendo que, tal vez, sea mi último baile en ella.

Tras varias semanas intensas de carreras, y en el que sería mi cuarto maratón en cinco fines de semana (con backyard mediante), asumo que es hora de tomar un pequeño respiro antes de encarar el siguiente, previsiblemente dentro de un mes en Bascones de Ojeda.

MARATÓN 165: MARATÓN DE LA QUINTA (Burgos, 11/07/2026)

Con Javi “Siete” de nuevo involucrado, que a insistente pocos ganan, se volvía a planificar este maratón para una tercera edición. Siempre buscando corredores en su ciudad, Burgos, sin éxito, esta vez nos plantábamos en línea de salida Pepe Caballer y Txema, que conmigo repetían la prueba por tercera vez, y los debutantes en ella desde Toledo, Elisabeth y Ballitono.

Con un festival de rock en las inmediaciones, y la posibilidad de gente en el Paseo de los Atletas, se ha hecho una pequeña variación en el recorrido, evitando dicho Paseo. Para la distancia del maratón se precisa de 1 vuelta corta y 13 largas. Con salida a las 19.30 hemos traído frontal, sabiendo que la iluminación del parque quedaba desactivada otros años al alcanzar la medianoche. Con calor, como todos los años, dada también la fecha, tomamos la salida. Es un recorrido agradecido, con zonas amplias de arbolado, al estilo de un Almagro o La Victoria.

Tras la backyard de la semana pasada, que me tuvo con los cuadriceps cargados durante días, afronto la prueba con la idea de no alejarme mucho de los tiempos de otros años. Siendo tan pocos, enseguida nos espaciamos, aunque en los pasos por la línea de meta, Javi está siempre pendiente de nuestras necesidades (aparte de realizar funciones de contaje de vueltas).

En estas primeras vueltas hay bastantes familias y grupos caminando, pero a medida que baja el sol y entra la noche, hay cada vez menos gente. Voy añadiendo vueltas poco a poco, aprovechando que las temperaturas dan un respiro, aunque veo que los tiempos entre vuelta y vuelta no son muy esperanzadores de acercarme a las 4h09m del año anterior.

Llega la medianoche, encarando la última vuelta, y este año las luces no se apagan. Tal vez por la celebración del festival de música en las inmediaciones. Casi parece que tendremos que buscar esta fecha para otros años, en lugar de intentar evitarla.

Finalmente cruzo la línea de meta de otros 42 kilómetros en 4.42.35. Mi peor marca en esta prueba, que demuestra que mis piernas, tras la intensidad de estas últimas semanas , están necesitando un respiro.

Sin embargo, aún no es el momento, porque al final me he inscrito a otro maratón para el sábado posterior. El UTRSC Santa Cruz, en Portugal, que ya corrí en otras tres ocasiones.

Maratón 165 completado, y vamos a por el 166.

BACKYARD “LA NOCHE ROJA” (Boñar, LE – 04/07/2026)

Tras solicitar y obtener la inscripción en La Noche Roja, una backyard, optaba por hacer el debut en esta modalidad, en detrimento de una nueva participación en el Maratón en Pista de Jaén, de logística más complicada.

La Noche Roja se organiza por primera vez en la población de Boñar, provincia de León, con conexión directa a la capital leonesa por un ferrocarril de vía estrecha (FEVE).

Se nos ha preparado un recorrido de 6.7 kilómetros, como debe tener una backyard, pero con 170 metros de desnivel positivo. Salida el sábado 4 de julio a mediodía, con 24 horas. Allí me planto, con afán no tanto de acabar las 24 horas de carrera, sino al menos llegar hasta las horas de la noche. Para ello cuento con suministros variados y ropa en abundancia para diversos cambios a lo largo de la carrera. Desde el polideportivo municipal, disponibilizado para corredores y acompañantes con diversas mesas y sillas, me hago con un pequeño hueco donde dejar mis cosas al alcance, y voy preparándome para la salida.

Con altas temperaturas encaro la primera vuelta con mis zapatillas de running normal, habiendo pensado reservar las otras para horas más tardías. Enseguida veo que no van a ser suficientes. Si saldamos lo 170 metros de ascenso en 4 kilómetros, los bajamos solo en 1 kilómetro, de terreno difícil técnicamente, y que deja ver que en horas nocturnas puede ser un auténtico desafío.

Llego así a la meta en unos 48 minutos, con 12 minutos disponibles para estirar las piernas y cambiar las zapatillas por las de trail. Sin mucho reposo, completo las vueltas 2 y 3 algo más lentas que la primera, en 49 y 50 minutos respectivamente, con las temperaturas en ascenso, según se observa al paso por el termómetro a la entrada del pueblo.

Con calma tomo la salida de la vuelta 4, que a la postre será el inicio del final de mi participación en la backyad. Demoro casi 57 minutos. Con poco más de 3 minutos de margen, solo tengo tiempo de reponer líquidos a toda velocidad mientras empiezan a darse los avisos de la cuenta atrás. Sin tiempo para nada más, me encamino a la salida, y arranco una quinta vuelta, que a la postre será la última, al llevarme 1 hora y 5 minutos para su consecución, y ya entrar fuera de control, sin opción a tomar la salida de una sexta vuelta.

De este modo acabo de forma temprana mi debut en una prueba en la modalidad backyard, en la que al menos pensé que sería capaz de completar la distancia del maratón. Para ello hubiera necesitado completar 7 vueltas.

Frustrado, y también cansado, tomo un respiro y empiezo a pensar en opciones de vover a casa más temprano. La intención inicial era coger el tren a León al día siguiente por la mañana, planteamiento futil, dadas las circunstancias. Consigo adelantar mi retorno a León, y desde allí en autobus hasta casa, donde, aunque tarde, aún consigo llegar a dormir.

Mi aplauso para los corredores que consiguieron acabar las 24 horas sobre un circuito tan exigente, y que demuestra que allí donde se alcanzan los límites de uno, otros solo están comenzando.

MARATÓN 164: BiMARATÓN DE LA VICTORIA – DÍA 2 (21/06/2026)

Y despues del primer día, nos vamos a por el segundo del bimaratón. Si ayer tuvimos suerte con el tiempo, que tampoco fue tan caluroso como se esperaba, para el domingo ya no hay quien nos libre del sol.

Al despedirnos ayer acordamos hacer una salida general a las 7, dado el calor que se prevé, con la opción de empezar antes, quien lo desee llevando el control por Strava o similar, aunque sin avituallamientos hasta la llegada de la organización. Y es que algunos corredores tienen un largo viaje por delante tras la carrera.

Nosotros volvemos a quedar a las 6 y poco para cargar los coches con los avituallamientos sólido y líquido, y demás historias, aunque ya más ligeros habiendo despachado las bolsas de corredor el día antes.

Llegamos a la zona de salida, donde ya vemos a algunos corredores en carrera. Por la opción de empezar antes han optado Carlos Barranquero, Miguel Ángel Múñoz o Elisabeth, por ejemplo. Entre los voluntarios, hoy repite Marcos, y tenemos relevo, con María y Molli.

Los demás nos hacemos la foto de rigor, en la que hoy nos faltan ya algunos: Jesús Ángel, o Antonio López, que acabó ayer con dificultades, y Marc, que llega unos minutos tras la salida, aunque dado su ritmo de carrera, ningún mpedimento para pillar al resto de corredores.

El plan de hoy es intentar poner en el contador tantos kilómetros como sea posible antes de que el calor empiece a hacer mella en unas piernas ya castigadas por 42 kilómetros de la víspera. Cada uno a su ritmo, aunque Marc y Juanpa continúan la carrera un peldaño por encima de los demás, después de haber marcado tiempos de 2h49m y 3h26m ayer.

Sin controlar mucho los tiempos, se nota que los ritmos son más lentos que el día anterior. Aquí cada uno gestiona de una manera el esfuerzo en días consecutivos. Las últimas vueltas se hacen pesadas, y ya veo más cerca la consecución de mi cuarto doblete.

Así me planto en línea de meta en 4.26.39, completando mi primero doblete a nivel nacional.

Finalmente, un tiempo combinado de 8h40m19s, que me coloca en cuarta posición de 12 corredores que terminan las dos pruebas.

En tiempo de descuento, esperando que vayan terminando corredores, se queda uno con la satisfacción de haber conseguido llevar a buen término con Gorriti la organización de un evento, que por momentos hasta dudamos que se pudiera realizar.

Con estos dos completo los maratones 163 y 164 de mi lista.

Lo siguiente en el calendario, el debut en una backyard. Palabras mayores que desgranaré en la próxima entrada.

MARATÓN 163: BiMARATÓN DE LA VICTORIA – DÍA 1 (20/06/2026)

De madrugada, y durante el trayecto para correr el maratón de Valdebebas en marzo, surgió la idea con Gorriti de organizar un doble maratón en Valladolid. Buscando fechas disponibles, el fin de semana del 20 de junio se erigía como la opción más apropiada (y posiblemente la única) de encajar dicha prueba en el calendario. Se barajó por un breve instante la opción de hacer un triple maratón, sábado mañana y tarde, y domingo por la mañana, antes de fijar el evento en un bimaratón, sábado y domingo por la mañana.

En Valdebebas no pudimos tener mejor caldo de cultivo para sembrar la idea, y aunque quedó aún en el aire, varias semana después confirmamos el evento. Así nace el BiMaratón de La Victoria,  por seguir un circuito de 3.85 kilómetros en el barrio de La Victoria de Valladolid. Un recorrido circular siguiendo una carretera peatonal de asfalto a la ida y regresando por el  sendero de tierra lateral del Canal de Castilla.

A partir de ahí comenzaron las labores logísticas de un evento de estas características quev por pocos corredores que haya, requiere unos mínimos: circuito, avituallamiento líquido y sólido, bolsa del corredor, medalla, voluntarios, etc. Desde 2021, con el Maratón de la Esgueva no me veía en una de estas.

Nos acercamos a la fecha con los nervios de los últimos días, por tener todo cerrado sin olvidar nada. Aunque terminamos inscripciones dos semanas antes, sigue el goteo de corredores de última hora, a los que es difícil rechazar. Para añadir más tensión, la previsión anuncia ola de calor para el fin de semana de la carrera, en la que contamos con 18 inscritos para el primer día, y 16 que repiten en el segundo. Y entre los corredores, desde experimentados como Pepe Caballer o Mario, hasta debutantes como Jesús Ángel.

Con salida programada las 8 del sábado, y ante la previsión de calor, consensuamos adelantarla a las 7. A las 6 y poco, mientras recogemos los suministros para llevarlos al coche, se desata una tormenta con gran descarga de lluvia. Tras esperar unos minutos metemos todo en el maletero con ayuda de Marcos, voluntario ya desde primera hora, y vamos hasta la zona de salilda. Allí ya están algunos particpantes, a los que damos la bolsa del corredor, mientras esperamos a que la tormenta amaine y lleguen los últimos corredores, sorprendidos por el diluvio y aún buscando la localización, y los otros voluntarios: Antonio Aires y Clemente.

 A las 7.20, aún oscuro, pero ya despejado y sin lluvia, nos lanzamos a la aventura: 13 vueltas nos esperan. Solo se nos cae Bassit entre los inscritos. La primera vuelta de reconocimiento para la mayoría, mostrando el recorrido que estuvimos marcando en los pocos puntos conflictivos el día previo con pequeñas marcas de spray, y el fin de semana anterior con algunas flechas plastificadas que han aguantado bien la semana y la lluvia.

En los primeros momentos se nos une también Jaime Nina para un breve calentamiento, ya que al día siguiente afronta otros compromisos maratonianos en el extranjero. Insólito poder correr unos cuantos kilómetros CON él, y no DETRÁS de él. Con su presencia, ya solo se echan de menos a los otros dros centenarios de la provincia: Pepe Turón, inscrito esa misma tarde en una backyard, y Enrique Benito, ya apóstata de este tipo de eventos.

Así vamos sumando vueltas, con la mayoría de los corredores afrontado la prueba en solitario, aunque no demasiado descolgados, porque es fácil ver donde está cada corredor. Mientras tanto Marc nos dobla incansable cada pocas vueltas. Un entrenamiento para él, al que “solo” un bimaratón se le hace corto, y esta tarde planea hacerse otro por su cuenta. Otro que también me dobla varias veces es Juanpa. Entre ellos dos y el resto hay bastante diferencia.

Controlando, porque mañana hay más, cruzo la meta en  4.13.40.

Tiempo para descansar un poco y esperar a que acaben los demás corredores mientras degustamos la tortilla, empanadas, jamón, queso… y cervezas temáticas La Victoria. Ya con bastante calor,  y con ayuda de Marcos recogemos todo y marchamos a descansar, con la satisfacción del primer capítulo terminado.

MARATÓN 162: MARATÓN MARTÍN FIZ – VITORIA (10/05/2026)

La última vez que corrí el maratón de Vitoria, en 2023, no me quedó demasiado buen sabor de boca. Hizo un día con mucha lluvia, la feria del corredor era en un centro comercial sin mucho atractivo, y algún detalle más que se podía mejorar, sobre todo después de tantas ediciones. Sin embargo, ante la opción de ir en el mismo día con Gorriti, en funciones de liebre junto a Juanpa, me uno a la expedición. Y eso a pesar de haber tenido unos últimos días bastante ajetreados, en lo profesional y personal, y con 4 horas escasas de sueño en el cuerpo.

Llegamos a Vitoria con tiempo. Allí lo primero es ir a por los dorsales que el día anterior nos ha recogido otro compañero. Después es ultimar los preparativos habituales previos a una prueba de estas características. Estos varían mucho entre corredores. Algunos básicos: vaselina, protector solar, geles, gorra, cinturón, móvil, etc. Todo en este orden o cualquier otro… Creo que tengo pendiente escribir un post sobre esto. Al final es en estos “rituales” donde uno encuentra la seguridad para afrontar una prueba de 42k.

Junto a la prueba reina se ofrecen también distancias de media maratón, 10k y 5k. Y aquí uno de los primeros errores: con salida simultánea todas ellas a las 8.30. Al final, una vez más, se utiliza la palabra maratón para atraer a corredores de otras distancias, en menoscabo de los maratonianos. Así perdió Bilbao su “maratón” nocturno, una vez que las distancias menores fagocitaron, por número de corredores y facilidades organizativas, a la distancia que dio origen a la prueba.

Tras la salida, hoy sí, me engancho al grupo de 3h45m, siguiendo la estrategia habitual. Debería ser una tarea fácil. Y lo es, al menos hasta el kilómetro 10. Eso fue todo lo que dio de sí el depósito. Ni los geles ni los avituallamientos (no demasiado bien organizados por cierto) a partir de ese punto hacen mucha diferencia, y veo que va a ser uno de esos días en los que hay que echar mano de todos los recursos existentes para llegar a buen puerto.

La media maratón la paso en 1.56. Ni tan mal después de todo. Sigo con mi rutina de gel cada 5-6 kilómetros, hidratando bien en los avituallamientos, con isotónico a ser posible. Van pasando los kilómetros y veo en los giros que el grupo de las 4 horas se acerca inexorable, hasta superarme. Ni mi esfuerzo me sirve para seguir su estela, y atrás quedo.

Intentando disfrutar lo más posible del resto de carrera llego finalmente a meta en un tiempo neto de 4.06.31 (oficial 4.10.23) y posición 536 de 697 llegados a meta.

En lo positivo, destacar la disponibilidad del pabellón de Mendizorroza, con vestuario y duchas justo al lado de la zona de salida/meta, así como la proximidad entre esta, las zonas de estacionamiento y el guardarropa.

En lo negativo, las salidas simultáneas de todas las pruebas, desorganización en los avituallamientos y gran cantidad de curvas del recorrido.

Pues después de Vitoria, llega un pequeño parón de maratones, que no de otras carreras.

MARATÓN 161: MARATONA Da EUROPA (AVEIRO, PT, 26/04/2026)

Aveiro comenzó organizando un maratón en el año 2019, y estuvimos allí para su edición inaugural. Muchas cosas estuvieron bien hechas, y se acabó por asentar en el calendario portugués, posiblemente como su tercer maratón más popular después de los de Lisboa y Oporto.

Quedamos con ganas de volver, pero luego llegó el Covid y acabó siempre por coincidir con otros. El de Viena lo tenía planificado para 2020, pero tras ser cancelado, lo tuve que retrasar hasta 2022. Y luego fue en la misma fecha que el de Madrid, que corrí en los años 2023, 2024 y finalmente 2025, para marcar las bodas de plata maratonianas. Difícil elegir entre maratones coincidentes en el calendario, pero después de 3 veces consecutivas en Madrid ya era hora de un cambio.

Así aprovechamos el fin de semana en Aveiro, con un alojamiento muy próximo al centro, que nos permite recoger pronto el dorsal, y aprovechar la zona junto al canal, con su parque y zona de relax. También con margen para turismo un pequeño crucero, algo que se nos quedó pendiente la otra ocasión.

Junto a los 42k se ofertan distancias para todos los niveles: media maratón, 10k e incluso una caminata de 5,4 kilómetros. Con la mañana neblinosa, mucho ambiente y nada de control en los cajones me coloco en el que tenía asignado, el D, donde veo muchos corredores del cajón F. Tomando la salida lejos del frente de carrera, y sin señal de las liebres, que se han colocado casi bajo el arco de salida, demoro unos 5 minutos en cruzar la línea de salida.

Esquivando corredores en los primeros momentos intento mantener un ritmo de 5.20/ para llegar en 3h45m. Aún así, no consigo capturar al grupo de las 4h hasta el kilómetro 12 de carrera. De ahí en adelante empiezo a perder tiempo en cada kilómetro. Llegando al kilómetro 24 decido intentar parciales de 17 minutos para cada 3000, en lugar de 16, lo que aún me pondría en ritmo para las 4 horas.

Así continúo hasta el kilómetro 28, ya con sol en el margen del río, en que me dejo caer hasta el grupo de las 4h, sabiendo que cuento con esa ventaja de 5 minutos que tengo al haberse retrasado mi paso por el arco de salida. Con ellos voy hasta el kilómetro 33, donde ya mermadas las energías escapan, aunque aún dentro de mi campo visual.

En esa tierra de nadie me mantengo los siguientes kilómetros, para conseguir finalmente bajar de la barrera de las 4h con un tiempo neto al cruzar la línea de meta de 3.57.37 (y 920 de 1602 llegados a meta).

En lo positivo, el ambiente y la gran bolsa del corredor.

En lo negativo, y como detalles a mejorar:

1/ separar la salida de maratón y media maratón, haciendo respetar la entrada en los cajones asignados; y 2/ dejar el callejeo por Aveiro para la última parte de la carrera, y no la inicial, para evitar los embudos iniciales, con todos los corredores aún agrupados.

mcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

MARATÓN 160: MARATÓN VALDEBEBAS (21/03/2026)

Una vez más, y con esta ya por quinta ocasión, acudíamos a Valdebebas a correr este pequeño maratón. Emplazado junto a la Ciudad Deportiva del Real Madrid, y el futuro circuito de Fórmula 1 que se está construyendo, el área va sufriendo una transformación año a año. Tal vez amenazando la existencia futura de este maratón, que sigue organizando David Paños.

Al que no ha corrido aún un maratón de estos, y se sigue dejando llevar por los cada vez más masificados, y también caros, le recomendaría que, al menos en una ocasión, corriera uno de estos maratones artesanos, o clandestinos, o… pongamos aquí otro adjetivo.

El plan es ir en la misma mañana. Quedo como en otras ocasiones con Gorriti, y hacia Madrid nos encaminamos. Un trayecto en el que las conversaciones derivan hacia la posibilidad de organizar un doble maratón en Valladolid antes del verano. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y Gorriti nunca se ha enfrentado al reto. Sin saberlo aún estábamos sembrando la semilla del futuro BiMaratón de La Victoria.

Como ya comenté en otras ocasiones, el recorrido no tiene mucho de atractivo. Dar 40 vueltas es un desafío mental, aunque solo sea para intentar saber el número de vueltas que se han corrido hasta el momento. Logísticamente no requiere mucho más, puesto que se puede dejar todo en la zona de salida, facilitando no tener que cargar con incómodos geles o botellas. En lo posiitivo, ofrece también tiempo para conversar con algunos de los más fieles a la distancia de los 42k. Muchos de ellos también presentes en esta cita anual, asentada en el calendario a mediados del mes de marzo.

Habiendo corrido el Maratón de Badajoz el domingo pasado, la semana ha sido de recuperación suave para llegar con energías a esta cita.

El día aparece nublado, pero apropiado para correr. Somos unos 25 corredores, desde un debutante, a super experimentados como Mario, Pepe Caballer o Santi Hitos. Salimos puntuales y en los primeros momentos aún se corre en grupos numerosos, que van perdiendo unidades a medida que añadimos vueltas. Cada uno tiene su estrategia de ritmos y paradas para repostar.

Acostumbrado a correr solo, ir añadiendo vueltas tampoco se me hace pesado. Aprovecho el trayecto de subida para relajar un poco, y la bajada para alegrar un poco el ritmo, con paradas alternas para beber o tomar un gel.

Poco a poco voy añadiendo vueltas al marcador y doblando corredores, fácil en este circuito tan corto, aunque soy doblado numerosas veces.

Encarando las últimas vueltas intento pisar un poco el acelerador, dentro de lo que cabe.

Finalmente cruzo la meta en un tiempo de 4.12.58, que es mi segunda mejor marca sobre el circuito, y próxima al 4.12.31 que marqué en 2022.

Tras finalizar es tiempo de disfrutar del refrigerio mientras se espera a que vayan terminando los demás corredores. Con este llegamos al maratón 160. Ahora un descanso aprovechando la Semana Santa antes de enfrentarnos a la Maratona da Europa, en Aveiro (Portugal).

EL LADO OSCURO DE LOS CLUBES DE 100 MARATONES: EL PEAJE MENTAL

Multimaratones y salud mental (Imagen generada con IA)

Multimaratonianos y clubes de los 100

El maratón es, para muchos, el desafío deportivo por excelencia. Pero, ¿qué ocurre cuando no se corre solo uno, sino decenas, o cientos? Esta práctica está avalada a nivel internacional por la existencia de más de 30 asociaciones nacionales de Clubes de 100 Maratones. Estos grupos proveen una estructura donde ofrecer guía, reglas y reconocimiento de hitos al alcanzar cifras como 100, 200 o más maratones. Además se ofrece soporte para la organización de eventos que van más allá de una sola carrera, tales como bi, tri, quad e incluso 10 en 10 o 20 en 20 maratones.

Un estudio reciente (Lundy et al 2025) analizó la salud mental de 576 corredores de los llamados “Clubes de 100 Maratones” (56% hombres y 44% mujeres). Estos atletas, multimaratonianos, habían completado, de media, 146 maratones, con una edad media de 53.4 años.

Más kilómetros: ¿más problemas?

Aunque el ejercicio suele asociarse con beneficios psicológicos, se encontraron resultados sorprendentes. Los multimaratonianos presentaron más síntomas de depresión y ansiedad que  la población general de su edad, aunque, en la mayoría de los casos, sin alcanzar niveles clínicos.  Sin embargo, un 8% entraba dentro del rango de depresión severa y alta ansiedad, un porcentaje más elevado que en la población general.

Influencia de la edad y sexo

Los multimaratonianos de mayor edad reportaron niveles más bajos de ansiedad y depresión que los más jóvenes, posiblemente porque la experiencia les ayuda a relativizar los retos.

En cuanto a las mujeres, las multimaratonianas puntuaron más alto en depresión que los hombres, algo que coincide con las tendencias de la población general no corredora. Los niveles de ansiedad, sin embargo, fueron similares entre hombres y mujeres.

Perfiles psicológicos

El análisis permitió identificar cuatro “tipos” de corredores:

  1. Los estables (33%): con niveles muy bajos de ansiedad y depresión.
  2. Los de síntomas leves (41%): signos de insatisfacción, pero sin mayores problemas.
  3. Los intermedios (18 %): síntomas moderados y fluctuantes.
  4. El grupo crítico (8%): con depresión y ansiedad severas, por encima de umbrales clínicos.

Los datos que se encontraron figuran en la tabla a continuación. Llamativamente el grupo con los síntomas más altos de ansiedad y depresión (Class 3) fue el que presentaba mayor cantidad de maratones: 279. 

Conclusiones

  • Los multimaratonianos, pese a la imagen de fortaleza que pueden proyectar, no son inmunes a la tristeza, la apatía o la preocupación.
  • No todos los que corren 100 maratones se sienten igual: mientras la mayoría disfruta, un pequeño grupo (8%) experimenta serias dificultades psicológicas.
  • El multimaratoniano es un terreno fértil para episodios de ansiedad, sobreentrenamiento o adicción al ejercicio.
  • Igual que cuidamos la recuperación física, también deberíamos prestar atención a la recuperación psicológica, primando el descanso, apoyo social y, en caso necesario, buscando ayuda profesional.

En definitiva:

El reto de alcanzar la barrera de los 100 maratones es una aventura épica, que puede sacar lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. La clave está en escuchar al cuerpo, pero también a la mente, y recordar correr, no solo para sumar carreras, sino para disfrutar del camino.

Bibliografía

Lundy L, Reilly RB, Fleming N, Wilczyńska D. Miles and mindset: The psychological toll of multi-marathoning. Acta Psychol (Amst). 2025 Oct;260:105492. doi: 10.1016/j.actpsy.2025.105492.

Resumen gráfico del artículo

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MARATÓN 159: MARATÓN BADAJOZ (15/03/2026)

Tras el inaugural Maratón de Don Benito, el siguiente en nuestra agenda era el de Badajoz, de nuevo en Extremadura. Maratón con larga tradición donde ya hemos tenido varias experiencias. Desde estar allí y no llegar a correr un año, hasta estar inscrito en la edición que se canceló a falta de apenas unos días. En esta ocasión, y para compensar, acababa por registrame en 2 ocasiones. Primero por el Club de los 100 Maratones, donde nos ofrecieron un descuento por inscripción de grupo. La segunda vez, al tener la duda de si me había inscrito y no encontrar confirmación en mi correo electrónico. Menos mal que estamos hablando de un maratón económico. Solo 15€, alejado de los precios en otros maratones, e incluso carreras mucho más cortas. Y esto sin demérito de lo que se ofrece.

Entre unas cosas y otras no competía en Badajoz desde 2019. Un largo hiato, entre la pandemia, 2 maratones de Barcelona y uno de Roma. Y con nuevo recorrido para mí. Siempre había salido del parque junto al río, antes de que se mudaran salida y meta hasta las instalaciones deportivas de la Granadilla. Y no era el único cambio. Antes se recogía allí la bolsa del corredor. Ahora es en las instalaciones de la Feria de Badajoz, haciéndolo coincidir, acertadamente, con una Feria Regional del Deporte, con mucho más ambiente.

Tras alargarnos un poco allí nos desplazamos hasta el alojamiento, donde dejamos el equipaje y aprovechamos la tarde, de tiempo agradable, para visitar la ciudad. Ocasión de descubrir rincones apenas visitados en otras ocasiones, y que podrían pasar inadvertidos en una visita más rápida. Tras una cena poco satisfactoria nos recogemos temprano, ritual ya de otras veces conocido.

Por la mañana, evitando el paseo desde el hotel, me uno al grupo de Gorriti, que se encuentra alojado también allí, para ir en coche hasta La Granadilla. Allí se congregan los corredores de maratón y media maratón, ultimando detalles antes de la salida en la pista de atletismo anexa al pabellón deportivo.

Con recorrido a una vuelta hay zonas fuera de la ciudad que se nos llevan casi hasta Portugal, con poco público y rectas muy largas. De cualquier modo, para el maratoniano experimentado no se trata de quien te rodea, sino de aquello que llevamos dentro.

Voy marcando ritmos regulares, intentando una vez más ajustarme, al menos en el inicio a un objetivo de 3h45m. Sin muchos problemas llego a la media maratón en 1.51.30. Incluso por debajo del ritmo que me había marcado.

En un día soleado, sobre este nuevo circuito, que ni es más fácil, ni mejora al anterior, encaro los últimos kilómetros con energía. Entiendo que es un recorrido más sostenible para la ciudad, al no exigir el cierre de su zona central durante toda la mañana.

De este modo cruzo la línea de meta en un tiempo neto de 3.50.08, y posición 234 de 384 llegados a meta.

Con este hacemos 159 maratones, con la mente ya puesta en Valdebebas, el sábado siguiente.