CALAMBRES MUSCULARES ASOCIADOS AL EJERCICIO

Los calambres musculares asociados al ejercicio, o EAMC por sus siglas en inglés (Exercise Associated Muscle Cramps), son una contracción temporal, intensa, dolorosa e involuntaria de los músculos esqueléticos.

Estas contracciones son muy comunes y generalmente tienen lugar durante o poco después de la actividad física. Algunos estudios han evaluado que dichos calambres afectan a hasta dos tercios de los triatletas, 18-70% de maratonianos y 30-53% de jugadores de fútbol.

Para muchos atletas, los calambres son un incidente menor de ocurrencia rara, pero para otros, tal vez menos de uno cada mil corredores, puede ser un problema grave por su frecuencia y/o intensidad. En casos severos, el dolor puede durar hasta días después de que la contracción aguda haya terminado.

Se han señalado algunos factores de riesgo para su incidencia, aunque hay resultados contradictorios. Así, se asocia especialmente con:

  • Actividades de resistencia y deportes de equipo.
  • Presencia de fatiga y correr a ritmos más rápidos que durante el entrenamiento.
  • Edad avanzada e historial previo de calambres.
  • Disciplina irregular de estiramientos.
  • Alto índice de masa corporal e historial familiar.

Los mecanismos detrás de los calambres son aún desconocidos, aunque hay dos teorías diferentes que intentan explicarlos:

  • una alteración del equilibrio de electrolitos.
  • una descarga anormal del impulso nervioso de las neuronas motoras a los músculos.

 

Alteraciones en la hidratación y equilibrio electrolítico

La principal evidencia que respalda esta teoría proviene de grandes estudios de trabajadores industriales durante las décadas de 1920 y 1930. Por lo general, se observaban calambres en los trabajadores fatigados, y especialmente en los que estaban en peor forma física al final de sus turnos de trabajo.

La gran pérdida de electrolitos en el sudor, combinada con una ingesta excesiva de agua, podría ser la razón principal detrás de los calambres. La administración de bebidas salinas o tabletas de sal redujo en gran medida su incidencia.

Sin embargo, estudios recientes no han encontrado diferencias en la concentración de electrolitos en plasma con episodios de calambres, pero las muestras de sangre generalmente se tomaron “después” del incidente, y no exactamente “durante” el episodio.

Aunque los calambres ocurren con mayor frecuencia en condiciones calurosas, también ocurren en ambientes fríos casi sin sudar. Por lo tanto, la teoría del desequilibrio electrolítico sería insuficiente para describir todos los episodios de EAMC.

 

Alteración del control neuromuscular

La fatiga aumenta las señales neuronales excitatorias a los músculos, al mismo tiempo que disminuye las señales inhibitorias hacia los tendones que contactan con los músculos. La combinación de ambos efectos provoca el calambre, que no deja de ser más que una contracción incontrolada.

Se sabe que el estiramiento de los músculos durante un episodio de calambre alivia los síntomas. Se cree que el estiramiento pasivo del tendón puede inhibir el reflejo muscular.

De acuerdo con esta teoría los atletas más propensos a los calambres tenían umbrales más bajos para la activación eléctrica de sus nervios motores.

 

Prevención y tratamiento

Como mencionamos anteriormente, la ingestión de soluciones salinas podría ser la herramienta de prevención más efectiva para los calambres musculares.

Además, también se ha estudiado la quinina, aunque también puede tener efectos adversos. La ingestión de 200-500 mg de quinina por día redujo la frecuencia y la intensidad de los calambres, pero no tuvo ningún efecto sobre su duración.

Cuando los calambres se inducen eléctricamente en humanos, se descubrió que el jugo de pepinillos, de alto contenido en sal y sabor intenso, redujo la duración de los calambres en un 37% (1 ml a los 2 segundos del calambre) sin alterar la concentración de electrolitos en sangre.

La ingestión de alimentos picantes como el chile o jengibre tiene efectos sobre los receptores en la boca, pero también inducen una variedad de respuestas fisiológicas. Se postula que podrían inducir señales fisiológicas capaces de alterar eléctricamente los calambres musculares espontáneos.

Por último, el estiramiento pasivo parece ser la opción más simple para el tratamiento de los calambres, aunque es difícil evaluar su utilidad ya que los episodios generalmente se resuelven espontáneamente.

 

Conclusiones

  • EAMC es un fenómeno común en una gran variedad de actividades deportivas.
  • Los calambres son altamente impredecibles, con una intensidad y duración muy variables.
  • A menudo se asocian con la alta temperatura y la sudoración, aunque también ocurren en condiciones frías.
  • Puede haber diferentes mecanismos involucrados para poder explicar los calambres en diferentes situaciones.
  • Las estrategias de prevención y tratamiento aún no se comprenden completamente.

 

Esperamos haber traído algo de luz sobre el tema.

 

Bibliografía

Muscle Cramping During Exercise: Causes, Solutions, and Questions Remaining.

Maughan RJ, Shirreffs SM.

Sports Med. 2019 Dec;49(Suppl 2):115-124. doi: 10.1007/s40279-019-01162-1.

Foto de Alora Griffiths (Unsplash)

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