LA GENÉTICA: ¿CLAVE PARA EL RENDIMIENTO EN EL MARATÓN?

Imagen de Gerd Altmann (Pixabay)

Durante la historia del maratón, los resultados sugirieron en numerosas ocasiones que podía haber un componente genético involucrado, y dar a algunas naciones sus grandes campeones.

Los primeros grandes corredores de los EEUU fueron los nativos americanos, especialmente de la tribu Hopi, que entendían el correr como una conexión con sus dioses y antepasados. Entre podríamos destacar ar de Lewis Tewanima, noveno en el maratón de los JJOO 1908 y plata en los 10000 metros durante los Juegos cuatro años más tardes.

Desde los JJOO de 1912 hasta 1976 los atletas finlandeses controlaron con mano de hierro un gran rango de distancias. Fue la época de «The Flying Finns», o “Finlandeses Voladores” una generación dorada que comenzó con Hannes Kolehmainen, que ganó cuatro oros olímpicos desde los 5000 metros hasta el maratón, y terminó con Lasse Virén, que ganó otros cuatro oros, en los 5000 y 10000 metros en los JJOO de 1972 y 1976.

En los EEUU el auge del running comenzó durante la década de los 70. Fue impulsado especialmente por la victoria de Frank Shorter en el maratón olímpico de 1972, y las victorias del ahora vilipendiado Alberto Salazar en Boston y Nueva York a principios de la década de los 80.

Fuera aparte de las esporádicas victorias de algunos indios tarahamura de México en ultramaratones, hoy en día la escena internacional del maratón parece estar gobernada por atletas de países del este de África, especialmente Kenia, Etiopía y Eritrea, entre algún otro.

La genética parece haberse relacionado con el rendimiento maratón internacional de élite. Tratar de encontrar estos fenotipos de rendimiento deportivo, o en otras palabras, los genes involucrados en el éxito del maratón, ha impulsado un área completamente nueva de estudios genéticos.

Los principales factores relacionados con el rendimiento en carrera son la absorción máxima de oxígeno (VO2max), el umbral de lactato, la economía de carrera y la cinética de absorción de oxígeno. Se ha encontrado que el VO2max es heredable en hasta un 40-50% de los casos, lo que confirma la importancia de la genética en el rendimiento. Pero obviamente no todo está en la genética, ya que hay otros factores clave involucrados, como el entrenamiento.

Un gran meta-análisis reciente encontró un total de 14 genes diferentes que podrían asociarse con el rendimiento de resistencia:

  • PPARAGC1α, PPARAGC1β, NRF1, SIRT1, HIF1A, AQP1, AMPD1, BDKRB2, NFIA-AS2 y TSHR

Están involucrados principalmente en la generación de ATP (el combustible de energía primaria de todos los seres vivos), el metabolismo de glucosa y lípidos, la termogénesis y la composición y tipo de fibras musculares. Contribuirían a un equilibrio adecuado de fluidos corporales y mejoras en el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno a los músculos durante el ejercicio.

  • COL5A1

Importante para el colágeno en los ligamentos, que influye en el movimiento, podría mejorar el costo energético de la carrera y, en consecuencia, el rendimiento.

  • ACE, NOS3 y ADRB2

Estos genes codifican las enzimas involucradas en la función cardiovascular, contribuyendo a la presión arterial y al control de la vasodilatación. Una variante del ADRB2 se ha asociado con tiempos de maratón más rápidos al mejorar el suministro de sangre a los músculos y un mejor reciclaje de lactato para producir energía.

Todos los estudios incluidos en el análisis tienen sus propias limitaciones, ya que a veces incluyen atletas de la misma etnia, diferentes disciplinas deportivas de resistencia, o un tamaño de muestra pequeño.

Otros genes están vinculados con disciplinas deportivas de potencia o alta explosividad. Cada velocista olímpico analizado tenía una copia de un alelo R en su gen ACTN3. Este alelo está involucrado en la producción de proteínas utilizadas en fibras musculares de contracción rápida, determinante en carreras de corta distancia.

Aunque podemos ver que los resultados de estos estudios están lejos de ser determinantes, el riesgo de manipulación genética es ya una posibilidad. La transferencia de genes o células genéticamente modificadas a un individuo para mejorar su rendimiento deportivo sería dopaje genético. Anticipándose, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) prohibió su uso ya en 2003, pero ¿cómo podría probarse su uso? Hoy no hay suficiente conocimiento ni tecnología para probar o saber si ya está sucediendo.

Como la historia nos ha demostrado frecuentemente, si algo se puede hacer, se hace, sin importar las consecuencias. El dopaje genético tendrá lugar, incluso con sus riesgos potenciales: ¿cuáles serían los efectos futuros de la manipulación genética en la salud del atleta?

A pesar del riesgo de dopaje genético, las pruebas genéticas podrían ser útiles para identificar a los corredores más adecuados entre los atletas jóvenes. Así se podría optimizar el entrenamiento y mejorar el rendimiento en el maratón. De ahí el creciente interés en esta área de investigación.

Es importante destacar que además de la genética hay otros factores involucrados. Nadie comenzará a correr maratones en menos de 2 horas únicamente por sus “buenos genes”. El entrenamiento, la dieta y la fuerza mental también deben considerarse. Además, hay más de 100 mil genes en el genoma humano, todos ellos interactuando entre sí y con el medio ambiente. Quizás no sea un único gen el necesario para mejorar el rendimiento en carrera, sino una combinación de ellos.

¿Qué opinan? Nos encantaría leer sus comentarios.

Gracias por leernos.

 

Bibliografía:

Genes and Elite Marathon Running Performance: A Systematic Review.

Moir HJ, Kemp R, Folkerts D, Spendiff O, Pavlidis C, Opara E.

J Sports Sci Med. 2019 Aug 1;18(3):559-568.

 

https://ghr.nlm.nih.gov/primer/genomicresearch/snp

https://philmaffetone.com/the-marathon-gene/

https://www.pbs.org/wgbh/nova/article/marathon-gene-mutation-may-explain-why-modern-humans-can-go-distance/

Imagen de Gerd Altmann (Pixabay)

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