MARATÓN EXTREMO GERES (05/12/21 – 103)

Tras la inmejorable experiencia de 2019 la oportunidad de volver a competir en Geres decidió la balanza en su favor, en detrimento de la otra opción que había estado considerando, Lanzarote, espina aún clavada desde que me cancelaron la prueba estando ya allí en 2014.

De nuevo era organizada por la Carlos Sá Nature Events, empresa que se ha especializado en carreras de larga distancia y múltiples días, especialmente de trail. En el caso de Geres el fin de semana está completamente dedicado a diferentes pruebas que abarcan todas las distancias: desde los 90k a una milla vertical, pasando por la media maratón, y pruebas de 32 y 14k. Para todos los gustos, con recorridos muy accidentados, pero con la ventaja de transcurrir por asfalto.

En esta ocasión el tiempo, aunque fresco acompaña más que en la anterior ocasión, pues parece que nos libramos de la lluvia en carrera. Aprovechando la cercanía del alojamiento solo me lleva 5 minutos alcanzar la zona de salida. Allí se agolpan los maratonianos listos para la salida a las 9.00, y donde se echa en falta la presencia de Quique y Pepe, ausentes en esta ocasión.

Una vez iniciada la prueba, y después de una pequeña vuelta al pueblo, llega el primer tramo en subida. Sabedor de la exigencia de esta parte me tomo las cosas con más calma que en la anterior ocasión. Todo ese ascenso hasta el primer avituallamiento en torno al kilómetro 7, es una cuesta que luego hay que bajar. Son casi 550 metros de desnivel. Al llegar arriba me percato de que he olvidado comenzar mi cronómetro. Tocará tirar de sensaciones, y tiempos de paso aproximados.

Bajada la primera cuesta solo es momento de comenzar la siguiente, y la siguiente, y así sucesivamente. Ya había olvidado la dureza de esta prueba. Es curioso como uno acaba por bloquear los aspectos más duros, para quedarse solo con lo positivo.

En un avituallamiento pregunto a una corredora con GPS cuantos kilómetros llevamos: un poco más de 29 y alrededor de 3h y 15 minutos de carrera. Con lo peor ya hecho, y contando con que los últimos 8 kilómetros son en descenso, es factible mejorar la marca de 2019 de 4.31.31. Así serían productivos los entrenamientos específicos de cuestas y escaleras de las últimas semanas.

Tras el último ascenso, y llegado al Miradouro de las Curvas de Sao Bento, viene la sección en descenso que ofrece las mejores vistas. Aún con las piernas bastante enteras, parece que la gestión de energía ha sido la adecuada. Desde allí es dejarse ir, bajando en modo crucero, hasta las inmediaciones de Geres, donde damos una pequeña vuelta antes de encarar la meta.

Entro sin saber exactamente el tiempo, calculando que habrán sido unas 4h25m. Al final con la clasificación en la mano el tiempo oficial es 4.24.16 (unos cuantos segundos menos en tiempo neto), mejorando considerablemente mi marca en esta prueba. La posición, el 142 de 270 finalistas.

Con esta carrera acabo mi maratón número 10, y previsiblemente último, de 2021. Por delante unas cuantas semanas donde puede caer alguna San Silvestre, y prepararnos para encarar un 2022, en que tal vez, si el Covid-19 lo permite, el calendario maratoniano vuelva a la normalidad.

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