MARATÓN DE LOGROÑO (03/10/2021 – 101)

Exterior de Ferrer Sport, lugar de recogida de la bolsa del corredor

Había estado dudando entre los maratones de Logroño e Ibiza para el primer fin de semana de octubre. Cualquiera de las dos hubiera sido un estreno, pero al final me decanté por Logroño por razones logísticas, dejando en la recámara la opción de Palma de Mallorca el finde siguiente (que al final he tenido que descartar).

Tras un viaje en autobús de más de 4 horas llego a Logroño por la tarde, y tras un breve descanso me encamino a Ferrer Sport, donde es la recogida de los dorsales y Chema Martínez está presentando su último libro. Por el corto listado de participantes del maratón, parece que seremos solo 70-80 para los 42k, con muchos más inscritos en las otras dos distancias disponibles: media maratón y 10k.

Con la salida y meta de las dos pruebas largas en El Espolón a las 9.00 la previsión meteorológica de lluvia desde las 8 hasta las 14, vaticina una carrera pasada por agua. Aunque marcho pronto a descansar, el alojamiento, próximo a la zona de salida, pero justo en una zona de fiesta, no me permite un descanso muy reparador.

Con ruido en el exterior hasta las 5 de la mañana, estoy despierto y preparado desde bien temprano. Lloviendo copiosamente desde las 8, salgo con el tiempo justo para dejar la mochila en la zona de salida. Resguardado como tantos otros corredores bajo unos soportales, nos colocamos reticentes en la línea de salida justo para la partida.

El Espolón: lugar de salida y meta

Allí coincido con Txema, al que no veía en una de estas desde que el Covid truncó los calendarios hace ya año y medio. Con ganas por su reencuentro con el maratón salimos juntos, próximos a la liebre de 3h30m, aunque enseguida la dejamos ir.

Los primeros kilómetros pasan deprisa según nos alejamos del centro de Logroño hacia diversos barrios periféricos. Como dicen por ahí… los kilómetros hablando “no cuentan”. En una cuesta en torno al kilómetro 16 dejó ir a Txema. A partir de este punto aún vienen unas cuantas cuestas, una de ellas un túnel, y la última justo encarando los últimos metros hacia la meta. Termino la primera vuelta en 1.55.46, manteniendo aún el tipo tras el Mapoma de la semana anterior.

Completando la primera vuelta

Si la protagonista de la primera vuelta ha sido la lluvia, en la segunda va a ser también la soledad. Una vez fuera los corredores de la media maratón, las distancias entre los restantes corredores se alargan más allá de la vista. Llegando al 24, me encuentro con la liebre de 3h volviendo sobre sus pasos. Seguramente se ha quedado en solitario y ha decidido arrojar la toalla.

A partir de ahí, empiezo a encontrarme algo mejor y recuperar algunas posiciones. O tal vez es que aún yendo de más a menos aún voy mejor que los demás. Primero atrapo a la segunda clasificada, y a falta de unos 5 kilómetros me parece ver a Txema aún muy en la distancia.

Perseguir a otros es más estimulante que ser sobrepasado. Así, empiezo a recortar distancia hasta atraparlo en torno al 39k. De ahí solo nos resta cruzar un puente y dirigirnos de nuevo hacia el centro de Logroño.

Finalmente cruzo la meta en un tiempo neto de 3.59.34, con Txema pocos segundos después, entrando también por debajo de las 4h. Puesto 40 de 62 llegados a meta. Un breve paseo nos lleva hasta las fantásticas instalaciones disponibles donde tomar una ducha, y que tanto se echaron en falta en Madrid (así como el servicio de guardarropía).

Maratón 101 de mi cuenta, y octavo de 2021. Próxima parada, Lisboa, en 2 semanas, donde repetiremos por cuarta vez, tras 4 años de ausencia.

El puente de los 37k
Empapados y cansados, pero finalistas

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