EL ROL DE LA CARRERA A PIE ENTRE LOS TARAHUMARA

Maratón de las Barrancas del Cobre, en Urique

Los Tarahumara se hicieron populares para el gran público especialmente después de la publicación en 2009 del libro «Born to Run», de Christopher McDougall. Más recientemente, Lorena Ramírez apareció en la portada de Vogue y ha sido objeto de su propio documental en Netflix, «Lorena, la de los pies ligeros».

Un artículo reciente se ha centrado nuevamente en la comunidad Tarahumara, o Rarámuri, como se llaman a sí mismos. A partir de entrevistas de primera mano se ha profundizado en los roles prácticos, sociales y espirituales de las carreras a pie, una actividad muy extendida también entre otras naciones nativas americanas (Navajo, Hopi, Apache, Yurok y Tohono O’odham).

Los Tarahumaras obtienen su nombre de la Sierra Tarahumara, una parte de la Sierra Madre en el noroeste de México, un área remota y extremadamente montañosa, aún lejos de las carreteras principales. Su capacidad para correr largas distancias ha contribuido a crear un estereotipo erróneo de ser inmunes al dolor y la fatiga.

Así veremos los diferentes roles que desempeña la carrera a pie entre la comunidad Tarahumara.

 

Caza de persistencia

Hoy en día la caza de persistencia casi ha desaparecido, amenazada por el cambio de ecosistemas, el turismo, la expansión de carreteras y pueblos, el tráfico de drogas y la migración. En sus orígenes, los cazadores seleccionaban una presa y la perseguían a pie durante largas distancias hasta que colapsaban por un golpe de calor, agotamiento, o caían en una trampa. Este tipo de caza implicaba un alto nivel de resistencia, habilidades de rastreo y cooperación, y un conocimiento profundo del terreno.

Los humanos evolucionaron adaptándose para correr largas distancias a velocidades moderadas. Ya hablamos sobre esto en una publicación anterior. La distancia recorrida en una sesión de caza típica de los Tarahumaras fue de 12-36k, a una velocidad aproximada de 9.6 kilómetros por hora, y con períodos de caminar frecuentes, especialmente en ascensos pronunciados. Estas cacerías siempre se realizaban en grupos (3-15 participantes), vistiendo huaraches, sandalias hechas de yuca (o neumáticos de goma ahora), y un taparrabos o túnica. Su bebida el pinole, una bebida tradicional de maíz seco, que mezclaban con agua de arroyos.

 

Carreras a pie

Las carreras pueden ser de dos tipos, rarajípare para hombres, o ariwete si son para mujeres. Todavía se practican hoy en día, pero no con tanta frecuencia como antes, al ser reemplazadas en numerosos casos por ultramaratones tradicionales de estilo occidental.

En su origen las carreras se organizaban entre diferentes pueblos Tarahumaras. Los organizadores, o chokeame, tenían que suministrar cerveza de maíz o tesguino, y si perdían tres veces seguidas no se les permitía organizar más carreras.

Los recorridos varían mucho. Generalmente son varias vueltas de un circuito de unos 5k, con longitudes que oscilan entre 25-30k para las carreras más cortas, y de hasta 150k para las más largas. Las ariwete (solo para mujeres) suelen ser más cortas.

En las carreras rarajípare, equipos de 5-20 corredores deben patear una pelota de madera, llamada komakali, a lo largo del recorrido, a distancias de hasta 50 metros en terreno abierto. Perder la pelota o tocarla con las manos significa perder la carrera. Cada equipo está formado por los corredores, un entrenador (cabecia), asistentes (apuntadores) y sanadores (owirúame). Además, hay un equipo de apoyo, llamado poder de mujer, donde un grupo de mujeres rodea a un corredor exhausto, para cantarle y correr a su lado. Amigos y familiares también pueden correr dando apoyo a los corredores, aunque no se les permite patear la pelota. En las carreras ariwete, los corredores suelen ser mujeres con edades entre los 10 y 20 años sin hijos.

Como podemos ver, la participación en la carrera no es como en las carreras de estilo occidental a las que podemos estar acostumbrados. No se trata de competir con los demás o uno mismo, sino que es un evento que involucra a toda la comunidad. Además, ningún adulto Tarahumara entrena para mejorar sus habilidades o mantenerse en forma.

Y sí, los corredores Tarahumaras también se cansan y sufren calambres o lesiones. A medida que la carrera progresa solo quedan los más fuertes. El agotamiento extremo puede inducir un estado alterado de conciencia, o «trance», en algunos corredores de modo que las rarajípare y ariwete se ven también de alguna manera como una forma de oración.

 

Baile

Otra actividad de ocio común de los Tarahumaras es el baile. Pero aquí también muestran un nivel de resistencia difícil de alcanzar. ¡Cada baile dura entre 12 y 24 horas! ¡Y las comunidades pueden tener hasta 30 de estos bailes por año!

El bailarín principal, o monarco, es un papel generalmente reservado a los mejores corredores. Requiere un alto nivel de resistencia, ya que no pueden detenerse de principio a fin.

 

Observaciones finales

Como se ha visto, la carrera de larga distancia es solo una de las actividades con la que los Tarahumaras mejoran sus capacidades de resistencia. Además de esto, las rutinas de trabajo diario, que incluyen largas caminatas en entornos montañosos, y sus «maratones» de baile también son importantes.

Correr evolucionó de la necesidad de la caza persistente a convertirse en un evento social, con un componente espiritual intenso para muchos de ellos.

Y aunque nos parezcan extrañas algunas de las razones de los Tarahumaras para correr, hay que ver que no están tan lejos de las que motivan a muchos corredores en todo el mundo, o las que llevan a organizar maratones a muchas grandes ciudades.

Gracias por seguir leyendo hasta aquí.

 

Bibliografía

Running in Tarahumara (Rarámuri) Culture: Persistence Hunting, Footracing, Dancing, Work, and the Fallacy of the Athletic Savage. Lieberman DE, Mahaffey M, Quimare SC, Holowka NB, Wallace IJ, and Baggish AL. Current Anthropology 2020 61:3, 356-379

Dos varones Tarahumara fotografiados en Tuaripa, Chihuahua, México 1892

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