EVOLUCIÓN DE LA RESISTENCIA

El “comienzo” del maratón desde el lejano Filípides tuvo un final trágico, como ya se ha contado innumerables veces. Sin embargo, el correr largas distancias ha sido algo inherente al ser humano desde incluso antes de que pudiéramos ser definidos como tales, y que tuvo una importancia destacada en la historia de nuestra evolución. Nuestros más cercanos ancestros evolutivamente hablando, los simios, a diferencia nuestra no están diseñados para “correr” largas distancias. Su cuerpo ha evolucionado para un ambiente con bosques y la necesidad de correr aeróbicamente no les ha sido necesaria. Lo mismo sucede con la mayoría de los animales cuya especialización para correr se basa en cortas distancias a gran velocidad, haciendo sprints, útiles para conseguir escapar o capturar sus presas. Así la mayor parte de los mamíferos sería capaz de batir a un Usain Bolt en plenas facultades a velocidad máxima (próxima a los 40km/h), o velocidad de sprint. Como especie bípeda somos incapaces de galopar, y así nuestra velocidad sería más similar a un trote animal, que nos habilita para correr largas distancias, al igual que ocurre con animales como los caballos o perros. Ellos también son capaces de mantener estas velocidades intermedias o velocidades “de trote” durante largos periodos, pero se fatigan con rapidez a velocidades “de galope”. Para distancias como el maratón, o más largas, el ser humano sería capaz de batir a cualquiera de estos animales a estas velocidades “de trote”.

¿Y qué es lo que nos hace diferentes con respecto a ellos?

Entre estas características podríamos hablar de nuestros tendones, que actúan como muelles guardando la energía durante el primer movimiento de la carrera y liberándola posteriormente. Así por ejemplo el tamaño de nuestro tendón de Aquiles es considerablemente mayor que el de los simios. La posición bípeda resulta además más económica energéticamente. Respecto a los chimpancés, posiblemente los primates más próximos al ser humano, se ha encontrado que para una misma distancia recorrida la energía empleada por el simio es el doble. Existe un reposicionamiento de nuestro centro de gravedad, que tiene lugar exclusivamente en la carrera, y que apenas es empleado al caminar, cuya función principal es la estabilización. El hecho de tener extremidades más largas reduce el número de músculos activados a cada paso, así como el número de ellos necesario para cubrir una misma distancia. Así, y contrariamente a lo que podría pensarse, el número de extremidades empleadas para el desplazamiento no tiene importancia.

Sin embargo, si hay un factor clave, es nuestra capacidad de termorregulación. Correr genera 10 veces más energía en forma de calor que andar. La mayoría de los mamíferos tienen que frenar su galope tras correr cortas distancias porque son incapaces de enfriar su “núcleo” con la suficiente velocidad como para evitar la hipertermia. Nosotros sin embargo somos capaces de sudar, un mecanismo altamente especializado que nos permite enfriarnos con rapidez, y así correr largas distancias. Para ello hemos eliminado progresivamente la mayor parte del vello corporal y aumentado el número de glándulas sudoríparas.

En algún lugar de África, hace alrededor de dos millones de años, y antes del desarrollo de herramientas que se pudiesen emplear para la caza, tuvimos que competir en la sabana con otros mamíferos por la comida. Carentes de los atributos físicos de otros predadores, nuestro nicho de especialización fue la habilidad de correr largas distancias de un modo eficiente, que nos permitió así la caza por agotamiento de las presas, con un riesgo mínimo. Este avance evolutivo nos diferenció considerablemente de los otros Homo que nos precedieron. El recorrido evolutivo que llevaremos a partir de ahora es solo una hipótesis.

Bibliografía:

Economy and Endurance in Human Evolution
Pontzer H.
Current Biology 2017, R613–R621

The Evolution of Marathon Running Capabilities in Humans
Lieberman DE and Bramble DM.
Sports Med 2007; 37 (4-5): 288-290

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *