La popularidad del maratón ha estado creciendo imparable durante los últimos años, al menos hasta la aparición del Covid-19, que ha arrojado una sombra sobre un negocio en auge.
Con tales niveles de práctica también han aparecido algunos problemas de salud, incluyendo lesiones, hiponatremia, mal funcionamiento de los riñones e hígado, problemas gastrointestinales y, en algunos casos, incluso la muerte súbita.
De ahí el creciente interés entre los científicos para investigar los cambios fisiológicos asociados con el rendimiento en el maratón. Ese es el objetivo de un reciente artículo de investigación.
El estudio
Tomaron parte veinte maratonianos amateurs experimentados que participaron en el Maratón Internacional de Shanghái sin problemas de salud previos. Se recogieron muestras de sangre en ayunas, la mañana del día anterior al maratón, y en el plazo de 1 hora después de la finalización.
Los resultados
La creatina quinasa es una proteína cuyos niveles están relacionados con la fatiga y generalmente aumentan durante infecciones o lesiones. Sus niveles aumentaron después del maratón, lo que indica un cierto grado de daño cardíaco y muscular.
Durante el ejercicio a largo plazo, el suministro de energía desde las reservas de carbohidratos se vuelve insuficiente para las demandas de carrera. Es el momento de comenzar a movilizar los depósitos de ácidos grasos como fuente de energía. Son el componente básico de los lípidos, o «grasa» de nuestro cuerpo. Todo el proceso se llama lipólisis e implica la activación del ciclo de los ácidos tricarboxílicos, o CAT, una vía importante para proporcionar energía durante el ejercicio a largo plazo.
El ácido pirúvico es un producto intermedio del metabolismo de carbohidratos, lípidos y proteínas, y juega un papel importante en el metabolismo energético. Debido a la activación del CAT con el ejercicio, los niveles de ácido pirúvico aumentaron después de la carrera, demostrando que el uso de ácidos grasos aumentó durante el maratón.
La glucosamina es una sustancia importante responsable de la estructura de las articulaciones y los cartílagos. Sus niveles disminuyen con el envejecimiento, especialmente cuando hay un deterioro de la función de las articulaciones. Se demostró que el ejercicio a largo plazo causa inflamación con una reducción en los niveles de glucosamina. De ahí la recomendación común de suplementar con glucosamina exógena para corredores de larga distancia (abundante en mariscos).
El cortisol maneja cómo el cuerpo usa los carbohidratos, grasas y proteínas, entre otras funciones importantes. Los niveles sanguíneos de cortisol son indicadores del estado funcional. El cortisol se produce bajo estrés y ejercicio extenuante, con una elevación de sus niveles con ejercicio de intensidad moderada a alta (>60% VO2max). Sus niveles aumentaron significativamente después de correr el maratón.
Los niveles de testosterona están relacionados con las habilidades físicas durante el reposo. Sus niveles generalmente se reducen después del ejercicio. Es lo que sucedió con los corredores después del maratón.
Sin embargo, el metabolismo de la cafeína se activó debido a un aumento en los niveles de teofilina y teobromina en sangre. Esta activación ayudaría a movilizar depósitos de ácidos grasos e inducir la lipólisis. La locura por el maratón, que alcanza incluso niveles de adicción en muchos, tendría un origen químico, debido a una activación en el metabolismo de la cafeína.
Conclusiones
- El maratón activó el CAT para aumentar el suministro de energía para los corredores, al mejorar la utilización de lípidos y aminoácidos, además de carbohidratos.
- Los niveles de cortisol y testosterona podrían usarse para determinar la carga de trabajo y la capacidad física.
- El aumento en los niveles de metabolitos de cafeína (teofilina y teobromina) después del ejercicio indica una activación en el metabolismo de los lípidos y podría explicar a su vez la «adicción» al ejercicio.
Bibliografía
Runners’ metabolomic changes following marathon.
Shi R, Zhang J, Fang B, Tian X, Feng Y, Cheng Z, Fu Z, Zhang J, Wu J.
Nutr Metab (Lond). 2020 Mar 13;1 7:19. doi: 10.1186/s12986-020-00436-0.
