MARATÓN DE BADAJOZ (24/03/18 – 77)

Anfiteatro romano de Mérida

Vuelvo a Badajoz para correr su maratón por tercera vez. Ocasión de añadir otro maratón en mi cuenta particular, aprovechando la barata inscripción (15€) y la posibilidad de hacer turismo en las proximidades.

Llego a por el kit de corredor, con el dorsal, una camiseta y unos pantalones de atletismo, justo antes de comer, que es cuando cierra el polideportivo. La comida de la pasta está incluida, pero me la saltó para visitar la ciudad de Mérida, situada a 60 kilómetros y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993.

Como el tiempo es limitado y hay bastante que ver aprovechamos el tren turístico para hacer un recorrido de 30 minutos por los lugares más emblemáticos. A continuación, visitamos los impresionantes Teatro y Anfiteatro romanos, ambos con el mismo billete (12€), donde estaremos hasta su cierre, a las 18. Tras un pequeño paseo por sus calles y con el anochecer ya encima volvemos a Badajoz, para registrarnos en el hotel y cenar una pizza antes de ir a dormir.

Teatro romano de Mérida
Salida del maratón

La carrera empieza a las 9, y el medio maratón a las 9.15. Con unos 500 corredores para cada prueba y un tiempo agradable tomamos la salida. El año pasado me uní al grupo de 3.45, que llevó un ritmo muy irregular. Este año mantengo el grupo de 3.30 frente a mí. Tras cruzar el Guadiana nos encaminamos hacia las afueras, que es la zona más aburrida del recorrido. Llana, es una ida y vuelta recorriendo una larga avenida.

Cruzando a la vuelta el puente de Palmas, el más antiguo de Badajoz, giramos a la izquierda para rodear la Alcazaba, tras la cual nos encontramos con una zona con bastantes ondulaciones, en torno a los kilómetros 14-16, que serán más complicadas en la segunda vuelta con 21k más en las piernas.

Con el grupo de 3.30 aún al alcance cruzo la media maratón en 1.45.56, tres minutos más rápido que el año pasado. La segunda vuelta es otra cosa. Con el calor y cansancio en aumento, y mi ritmo a decaer, el grupo de 3.30 se escapa, y el de 3.45 se aproxima hasta cogerme en la zona de la Alcazaba. La liebre me anima para seguir en su pequeño grupo, y consigo aguantar un par de kilómetros más. Tras la zona de cuestas y el avituallamiento me quedo ya rezagado también, y sin energía para volver a acoplarme.

Por suerte lo peor ha pasado. Al entrar en el centro de Badajoz, la presencia de público, que siempre se agradece especialmente al final, facilita el último trámite. Tiempo neto de 3.48.35 (vs. 3.46.58 el año pasado), y puesto 256 de 558 finalistas.

Tercer maratón del mes, y aún falto de energía en la segunda mitad de carrera. Tal vez a causa del bajo kilometraje de entrenamientos en enero, o del exceso de competición de marzo.

Para abril se perfilan los maratones de A Coruña, mi debut en Galicia, y Aveiro, en Portugal, que celebra su primer maratón (Maratona da Europa).

Puntuación: 4 / 5

A favor: inscripción barata; curso llano.

En contra: recorrido no cerrado al público (aunque bien regulado) y excesivamente fuera del centro de ciudad; por el número de corredores se agradecería una feria del corredor, abierta también a la hora del almuerzo, que resultaría más acogedora.

Ambiente en meta
Dorsal y medalla

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