100 METROS (2016, 108min, Marcel Barrena)

“Todos vamos a morir, así que hay que disfrutar la vida, no de manera frívola, no mediante un carpe diem vacío, pero sí aprovechando cada instante”.

Ramón Arroyo

Estamos antes una película española basada en hechos reales, en concreto la historia de Ramón Arroyo, diagnosticado con esclerosis múltiple a los 35 años, y que pese a ello consiguió superar sus limitaciones para terminar un Ironman.

Nos encontramos a nuestro protagonista felizmente casado y con un hijo, y su mujer embarazada del segundo, mientras laboralmente disfruta de una exitosa carrera como publicista. Es en este momento cuando empieza a desarrollar los primeros síntomas de la enfermedad, al encontrar dificultad en coordinar el movimiento de sus manos.

También entra en escena el suegro de Ramón, un jubilado viudo y gruñón, que vive solo y gran parte del tiempo borracho, y que marcha a vivir con ellos a casa. Las confrontaciones entre ambos son constantes.

Sintiéndose peor Ramón decide acudir al médico, que confirma que los síntomas que sufre no son causados por el estrés, sino por esclerosis en estado avanzado. En un primer momento lucha contra la idea de estar enfermo, puesto que no se siente tan mal, aunque pronto vemos que los síntomas empeoran, afectando a su vida familiar y su trabajo. Es entonces cuando decide empezar el tratamiento médico, mientras el embarazo de su esposa continua.

Encontramos algunos personajes secundarios interesantes en el hospital donde sigue tratamiento, y aunque no participan mucho en la trama son fundamentales en lo que luego sucede. Uno de ellos le pronostica que en un año se sentirá incapaz de caminar 100 metros.

Nuestro protagonista es dejado de lado por sus compañeros de trabajo, y es en ese momento cuando se propone terminar un Ironman, ante la incredulidad de su mujer. Sin embargo, ella ve la ocasión de unir a su marido y su padre, que fue profesor de educación física durante 40 años, y que se encarga de motivar y entrenar a Ramón, en ocasiones siguiendo métodos poco ortodoxos. Poco antes de la competición un fuerte ataque le deja postrado y le impide la participación.

Tras dar a luz, su esposa tiene que volver al trabajo, pues Ramón al final ha tenido que abandonar el suyo al sentirse incapaz de continuar. En ese momento vuelve a los entrenamientos una vez más, ya con una relación mejor con su suegro, sobre el que conocemos algo más sobre su pasado y las razones detrás de su comportamiento.

Y llegamos al día del Ironman, donde toda la familia acude para apoyarle. Cuenta con 17 horas para completar la prueba, consistente en 1.5k de natación, 180k de ciclismo y 42k corriendo.  

Con gran esfuerzo, y momentos antes del cierre de control y con los organizadores ya recogiendo, Ramón cruza la línea de meta entre la euforia de su familia. En este momento se intercala la película con imágenes reales del Ramón real cruzando la meta.

Y ya en los créditos finales se nos dice que Ramón consiguió terminar también 4 maratones, 8 triatlones olímpicos, 5 half Ironmans y 16 media maratones. También que estuvo 3 años sin más brotes de la enfermedad, aunque posteriormente volvieron. Es la historia de un hombre al que le dijeron que no podía.

La película se dedica a todos los pacientes que sufren incomprensión, problemas laborales, falta de ayudas del estado, soledad y depresión.

Puntuación: 4 / 5

A favor: espíritu inspirador; llamar la atención sobre problemas adicionales que muchos pacientes sufren en su vida diaria, más allá de los propios de su enfermedad.

En contra: a veces el personaje del suegro de Ramón es poco creíble, y como alivio cómico a veces resulta cargante.

Ramón Arroyo terminando el Ironman, acompañado de su familia (imagen cortesía de Ramón Arroyo)

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