ENTRENAMIENTO FÍSICO Y “NO RESPONDEDORES”

Múltiples estudios han demostrado que el ejercicio físico es beneficioso, aunque aún no se entiende porque algunas personas no presentan las ventajas inducidas por el ejercicio que deberían esperarse. A estos individuos se les llama “no respondedores”.

En los EEUU existe un programa a nivel nacional (“Transductores Moleculares de la Actividad Física en Humanos”) que investiga la respuesta al ejercicio supervisado (aeróbico y de resistencia) en miles de individuos, para tratar de conocer las razones de la heterogeneidad en sus respuestas, y si está ligada a factores fisiológicos, genéticos o epigenéticos. Un mejor entendimiento de los mecanismos que conducen a la respuesta al ejercicio permitiría la prescripción de un entrenamiento personalizado por individuo, en lugar de los habituales planes de entrenamientos “para todos”.

La no-respuesta al ejercicio respecto a un valor o beneficio no quiere decir que este no produzca ningún resultado. Los estudios deben tener una visión global a la hora de identificar si existe una respuesta clínica al ejercicio que sea relevante en un individuo. De ahí la importancia de contar con modelos de estudio y análisis estadísticos apropiados.

Mejoras en el estado cardiovascular han sido generalmente determinadas en función de los cambios en el consumo máximo de oxígeno (VO2max) o la potencia de trabajo (Wmax). La variación en los valores de VO2max en respuesta al ejercicio oscilan entre el 0 y el 40%, con aproximadamente un 20% de los individuos sanos englobados en la categoría de “no-respondedores” para un entrenamiento de resistencia de 150 minutos a la semana, que es la dosis generalmente aceptada como recomendable.

Algunos estudios recientes han apuntado a la no existencia de los mal llamados “no respondedores”. Simplemente debería ajustarse su volumen de ejercicio e intensidad para conseguir convertirlos en “respondedores”.

Un estudio que empleó el Wmax como indicador del estado físico a nivel cardiorrespiratorio tomó un grupo de individuos jóvenes sanos y los dividió en 5 grupos, dependiendo del número de sesiones de ejercicio de 60 minutos a la semana, que oscilaron entre 1 y 5, combinando ejercicio continuo moderado e intervalos de alta intensidad. 

Tras seis semanas de intervención se encontró una mejora en el Wmax para los grupos con 4 o 5 sesiones de entrenamiento semanales (24 y 32% respectivamente), mucho mayor que la encontrada en los individuos con 1, 2 o 3 sesiones semanales, con mejoras mínimas del 1, 5 y 7%. Además, encontraron que el 20% de los individuos con 1, 2 o 3 sesiones de entrenamiento semanales eran “no respondedores”, mientras que no apareció ninguno en los grupos con mayores niveles de ejercicio.

La segunda parte del estudio implicó un periodo adicional de 6 semanas de entrenamiento, incluyendo 2 sesiones extra de entrenamiento a la semana. No sorprendentemente, tras este periodo extra de entrenamiento, todos los “no respondedores” se convirtieron en “respondedores”.

La principal conclusión es que la mayoría de los individuos necesitan niveles de ejercicio por encima de los 180 minutos a la semana para obtener algún beneficio, nivel que se encuentra por encima de las actuales recomendaciones médicas.

Los niveles de prescripción de ejercicio para individuos sanos deberían ser reevaluados, y correr más podría ser un primer paso en la dirección correcta.

 

Bibliografía:

Inter-Individual Responses of Maximal Oxygen Uptake to Exercise Training: A Critical Review

Williamson, P.J., Atkinson, G. & Batterham, A.M.

Sports Med (2017) 47: 1501. 

 

Exercise training response heterogeneity: physiological and molecular insights

Sparks, L.M.

Diabetologia (2017) 60: 2329.

 

Refuting the myth of non‐response to exercise training: ‘non‐responders’ do respond to higher dose of training

Montero D, Lundby C.

J Physiol (2017) Jun 1; 595(11):3377-3387. 

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