Nos presentábamos en Ciudad Real para correr su maratón en modo completista, como uno de los pocos que faltaban de añadir a nuestro historial. Generalmente coincidía en el mismo fin de semana que el Night Run Maratón de Bilbao, y solíamos decantarnos por este último por proximidad. Ya desaparecido, al menos en su modalidad de maratón tras la edición de 2024, y aprovechando que Miguel Ángel Múñoz se ponía también a los mandos del maratón en Ciudad Real, parecía no haber excusas para no correrlo.
Además, tampoco conocemos la ciudad, así que a pesar de las 4 horas de viaje nos desplazamos hasta allí para combinar una vez más turismo y deporte. Así, llegamos por la tarde, con tiempo para ir tranquilamente a por el dorsal, a 5 minutos andando del alojamiento, y la más que abundante bolsa del corredor. Una carrera donde se demuestra que lo importante es el corredor, y donde se ofrecen también distancias de media maratón y 10k.
Después nos da tiempo de recorrer su zona central, más turística, antes de retirarnos a descansar. Es una ciudad pequeña y tranquila, que al final acaba por ofrecer el único maratón federado en Castilla La Mancha.
Ya en la mañana de la carrera, y con buen tiempo, nos presentamos en la zona de salida con el tiempo justo, con muchas caras conocidas, varios de ellos con función de globo, como Txema para las 4 horas, o Mario para las 4h30m.
Salgo con expectativa de intentar bajar de las 4 horas una vez más. Siendo realista tras el resultado decepcionante en Logroño 2 semanas antes, decido mantenerme cerca del grupo de las 4 horas. Grupo que frecuentemente evito, ante las actitudes de ciertos pacers, con afán de protagonismo que me agotan. Cada corredor tiene que buscar la comodidad.
En esos primeros compases me junto a Carlos Barranquero, con el que ya he coincidido en muchos maratones antes. Otro de los incombustibles que en estos últimos años se encuentra uno en casi cada maratón del territorio nacional. A buen ritmo, aunque sin buscarlo, nos vamos adelantando poco a poco al grupo de las 4h. En el kilómetro 16, siento que ando con menos fuerzas que él, y me dejo caer un poco.
Es momento de introspección y correr en solitario. Aún paso la media maratón con margen por delante del grupo de las 4 horas, camino a por la segunda vuelta. Los siguientes kilómetros transcurren sin mucha novedad, recorriendo zonas residenciales, sin mucho público. Alcanzado el kilómetro 30 llega a mi altura el grupo de Txema con las 4h. Me mantengo con ellos hasta el 33, pero de nuevo no soy capaz de aguantar su ritmo. Un kiómetro después paso a Carlos, que tampoco está teniendo su mejor día.
Con ritmos en torno a los 6 minutos/km voy sumando tiempo a mi marca final. Aún con poco público en las calles, los voluntarios siguen con fuerza animando a todos los participantes, a pesar de llevar ya horas en sus puestos. Un afán encomiable. En estos momentos ya solo intento terminar lo más cerca posible de las 4 horas, barrera que una vez más se torna inalcanzable: llego a meta en un tiempo neto de 4.07.10, y posición 147 de 209 finalistas.
Carrera muy bien organizada, donde destacar la bolsa y trato al corredor, con servicios de vestuario, duchas o enfermería disponibles, entre otros, y gran labor de voluntarios y policía para mantener todo bajo control.
