De nuevo el maratón de Logroño se configuraba como el maratón elegido para empezar Octubre. Con opción de ida y vuelta en el día, y de nuevo con la oferta de correrlo a coste cero, gracias nuevamente a la colaboración de Sapje Renovables, era difícil dejarlo pasar. Todo ello a pesar de haber tenido una semana complicada.
La media maratón de Valladolid la semana anterior no había cumplido las expectativas. Después de un viernes y sábado ayudando en la entrega de dorsales quería aprovechar que no tenía funciones de liebre para intentar acercarme a la 1h45m. Al final no conseguí el objetivo. Colocado a la mitad del grupo antes de dar la salida, pero con todas las liebres (menos la de 2h) al frente, tardaba 4 kilómetros en capturar el grupo de 1h55m, y 12 en alcanzar al de 1h50m. Al final me iba hasta 1h51m, y además me resfrié, lo que me iba a condicionar en Logroño (y aún un par de semanas después).
Además, la semana incluía 2 noches casi sin dormir, en un viaje relámpago a Londres el miércoles para solventar un asunto pendiente allí. Intentando descansar lo más posible, y recurriendo a antigripales el sábado como último recurso para llegar en condiciones, tenía cita a las 5.30 con Gorriti para partir en busca del maratón 154.
Llegamos como es habitual con tiempo. La temperatura es agradable, y tras coger el dorsal y los últimos preparativos nos disponemos en línea de salida. Nada más empezar veo que el sistema no “carbura”. Tampoco es demasiada sorpresa. Hoy va a ser uno de esos días para sufrir, si es que queremos sumar otro maratón en la cuenta.
Del grupo de 3h45m, ni rastro. Consigo alcanzar a las 4h, pero ni siquiera consigo aguantar mucho con ellos. Tampoco es que vaya conmigo el estilo “over the top” y “yo yo yo” de su pacer. Llegando a la media maratón, levemente por debajo de las 2 horas, y viendo la llegada a meta de los corredores de dicha distancia, el pensamiento de dejarlo en la mitad es algo que cruza mi mente. Sé que no va a ser fácil, pasar otra vez por todas las zonas para una segunda vuelta.
El maratón exige sacrificios, en su preparación, y muchas veces en su consecución. Como dijo Zatopek: “Si quieres correr, corre un kilómetro; si quieres cambiar tu vida, corre un maratón». Con ritmos cada vez más lentos, y ya sabiendo que probablemente este será mi peor maratón de Logroño, apuro los últimos kilómetros por la zona de la feria y el puente colgante antes de los últimos correcalles por el centro de Logroño.
Tiempo neto de 4.14.59, en un día que desde el kilómetro 12 no di para más, y posición 430 de 514 llegados a meta, en el furgón de cola.
Ahora, un par de semanas para intentar recuperarse en la medida de lo posible antes del Quijote maratón y Lisboa. Octubre maratoniano al que llegué cansado, aunque aún con esperanzas de conseguir un buen tiempo antes del previsible parón de Noviembre.
