Tras una ausencia de maratones por tierras inglesas de varios años, buscando algún maratón que hacer al comienzo de las vacaciones me encontré en la página del 100 Marathon Club con un par de opciones de “doblete”. Ya en su día conseguí 2 veces hacer un maratón en sábado y otro en domingo. No parecía reto “suficiente” volver a hacerlo una tercera vez, pero encontré la serie de maratones organizados por el Phoenix Club en el primer fin de semana de agosto, siguiendo un recorrido paralelo al Támesis en la zona de Walton on Thames, con un hotel disponible a buen precio frente a la salida.
La serie consiste en un maratón sábado por la mañana, otro por la tarde y un tercero el domingo por la mañana. Comprobando precios de vuelos a Heathrow, que es el aeropuerto más próximo y que me evita tener que cruzar todo Londres, veo factible ir viernes, y volver domingo a primera hora, pudiendo hacer un doblete mañana/tarde. Esto es, 2 maratones en el mismo día: el Summer Marathon y el Night Phoenix Marathon. Hacer tres maratones en poco más de 24 horas resultaba tentador, pero también un reto tal vez más allá de mis límites.
Con los vuelos, el hotel y las inscripciones realizadas, solo me quedaban 84 kilómetros por delante, una semana después de concluir con dificultad el UTRSC Santa Cruz en Portugal.
A escasos metros de la salida, y con inicio flexible entre 7.00 y 8.30 de la mañana, bajo a la carpa de salida pocos minutos después de las 7 para encontrar ya a varios corredores terminando su primera vuelta. Serán 8 las que habrá que completar para la distancia del maratón.
Como novedad frente a otras carreras de maratón, no existe dorsal, siendo sustituido por el número escrito en la mano o antebrazo. También hay una tabla con agujeros y números, siendo el correspondiente al dorsal donde cada corredor se sirve el avituallamiento líquido en cada vuelta. Una forma ingeniosa de ahorrar costes y evitar el desperdicio en vasos y botellas de otras pruebas.
Tras una cuenta atrás para tomar mi tiempo de salida, comienzo la primera vuelta, que me llevará del Hotel Weir hacia la derecha hasta aproximadamente 2.6 kilómetros río arriba, antes de dar la vuelta al inicio. Un recorrido de tierra batida con zonas arboladas frecuentes y unas buenas vistas del Támesis. Sin muchas complicaciones, salvo estar pendiente de raíces o piedras en algunas zonas.
Decido tomar la salida temprano, contando con tener más tiempo de descanso entre el maratón de la mañana y el de la tarde, que también ofrece inicio flexible entre las 15.00 y 16.30, y una temperatura más favorable (18⁰C al comienzo).
Sin forzar mucho sabiendo que este primer maratón es solo la punta del iceberg voy completando vueltas, aprovisionándome en cada una de líquidos y geles. Un recorrido agradable que permite cruzarse numerosas veces con los corredores, cuyo número se va incrementando a medida que se van incorporando más hasta las 8.30. Algunos, los menos, optando por la distancia de media maratón.
Sin forzar consigo terminar este primer maratón en 4.25.08 de tiempo neto y posición 22 de 47 finalistas.
Son las 11.30 de la mañana. Sin perder tiempo subo a la habitación, tomo una ducha e intento hacer carga de carbohidratos, con varias barritas, dos batidos y un Lucozade. El hotel está un poco aislado y no tengo tiempo para una comida muy pesada, teniendo intención de comenzar el próximo maratón a las 15.00. Podría empezarlo más tarde, pero en tal caso usar frontal en los últimos compases de carrera, con el incomodo que eso supondría. Me echo sobre la cama después de hacer una serie de estiramientos, aunque no consigo pegar ojo.
Puntual a las 15.00, y parece que con menos corredores que por la mañana, aunque alguno más “repetidor”, salimos del Hotel Weir en dirección contraria a la de esta mañana. De nuevo tenemos por delante 8 vueltas, siguiendo el mismo recorrido en la ida y en la vuelta. En este caso algo más complicadas, porque nos acercamos hacia la aldea de Walton y tendremos que cruzar un puente, corto, pero con bastante pendiente, así como cruzar las terrazas de un par de pubs justo en la orilla del río. Y estos cruces los tendremos que hacer no 8, sino 16 veces.
Las 3 primeras vueltas voy bastante bien de piernas, aunque a partir de ese punto el calor (23⁰C frente a los 18 de la mañana) y el cansancio se hacen notar más. No obstante, son ya 60 kilómetros en las piernas.
Las últimas dos vueltas se hacen más de cabeza que de cuerpo, sintiendo en ocasiones avisos de calambre en el gemelo, que me hacen correr con ciertas reservas. Al final cruzo la meta en 4.58.08, y puesto 5 de 10 finalistas, sin haber tenido que recurrir al frontal.
Así, acabo contento por haber conseguido un reto más, al completar dos maratones en la misma jornada. Aún me queda la duda si debiera haberme inscrito en el maratón del día siguiente, aunque con el vuelo a las 7 de la mañana, ya no era factible.
Con estos dos maratones sumo 32 en tierras inglesas. Pensé que serían los últimos allí, aunque pasados unos días no descarto volver para añadir algún otro. Maratones de pequeño perfil por recorridos apacibles que echaba de menos.
Siguiente parada: Río Boedo, de vuelta en España.
