NUEVOS RÉCORDS MUNDIALES EN CARRERAS DE LARGA DISTANCIA: ¿FISIOLÓGICOS O TECNOLÓGICOS?

Foto de MIguel A Amutio (Unsplash)

Desde la aparición de las primeras zapatillas con placa de fibra de carbono (Carbon Fiber Plates) de Nike en 2016, hemos visto batir la mayoría de los récords mundiales (WR) en carreras de larga distancia. Otro ejemplo serían los 42 corredores que bajaron de 2h 10 minutos en el reciente Maratón del Lago Biwa en Japón.

World Athletics (WA) dictaminó en 2020 que el grosor de la suela debe ser inferior a 40 mm (o 25 mm para zapatillas de clavos), tener como máximo una placa de carbono rígido y estar a la venta al menos 4 meses antes de la competición. Más tarde, se aprobó una enmienda que permite el uso de prototipos en competiciones internacionales tras la aprobación de sus especificaciones por la WA.

Un nuevo artículo ha intentado responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Estas repentinas mejoras en el rendimiento han sido fisiológicas, o solo una consecuencia de las nuevas tecnologías en el calzado?
  • ¿Son suficientes las regulaciones de WA para mantener la equidad en la competición?

 

Puntos clave

Las zapatillas CFP ofrecen ahorros de hasta un 4% en la economía de carrera que pueden llevar a tiempos hasta un 2% más rápidos. Esta mejora del rendimiento sería similar a la que se obtendría con varios agentes de dopaje prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), como la EPO.

Sin embargo, poca atención se ha prestado a las posibles lesiones, que podrían relacionarse con una menor estabilidad del pie. No olvidemos que estas zapatillas requieren un tiempo de adaptación, y que el mismo Kenenisa Bekele apuntó a esta inestabilidad como la causa tras la lesión que le impidió competir en el maratón de Londres 2020.

Situaciones similares con los avances tecnológicos han sucedido anteriormente. En 2009, la Federación Internacional de Natación tuvo que modificar sus reglas y prohibir los trajes de baño de cuerpo entero después de que cayeran una serie de WR en un período muy breve.

Pero también hay ejemplos en el atletismo. En 1968 se batieron consecutivamente los WR de los 200 y 400 metros usando zapatillas de 68 clavos, que llevaron a la IAAF a prohibir esta tecnología. Tantos clavos permitían un mejor agarre y estabilidad en los eventos de pista.

 

Conclusiones

  • Las nuevas reglas de World Athletics parecen insuficientes: la tecnología del calzado no debería ser el principal determinante del rendimiento deportivo.
  • Una posible solución sería limitar la altura de las suelas a 20 mm, en lugar de los 40 mm actuales, limitando así el rol de las zapatillas en las carreras.

 

Bibliografía

Recent Improvements in Marathon Run Times Are Likely Technological, Not Physiological. Muniz-Pardos, B., Sutehall, S., Angeloudis, K. et al. Sports Med 51, 371–378 (2021). https://doi.org/10.1007/s40279-020-01420-7

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