CAMPEONES OLÍMPICOS DE MARATÓN (I) – Atenas 1896: SPYRIDON LOUIS (1873-1940)

Con Pierre de Coubertin liderando los esfuerzos para revivir los Juegos Olímpicos, en 1894 se resolvió que los primeros Juegos de la era moderna tendrían lugar en Grecia en 1896. El maratón, que previamente no existía como prueba atlética, fue propuesto por Michel Bréal, e introducido en el calendario de pruebas como homenaje al legendario esfuerzo de Filípides, el mensajero griego que corrió de Maratón a Atenas para anunciar la victoria griega sobre los persas, en la también llamada batalla de Maratón.

El coronel Papadiamantopoulos fue el hombre escogido para organizar las carreras de calificación que determinarían quiénes serían los atletas que representarían a Grecia en la prueba del maratón. Él había sido el oficial al mando de Spyridon cuando realizaba su servicio militar, y siendo conocedor de sus habilidades atléticas consiguió convencerle para que participara en una de estas pruebas clasificatorias, concretamente en la segunda. Spyridon, aunque no ganó, consiguió terminar en quinto lugar (con el ganador obteniendo la victoria en un tiempo de 3h y 18minutos), lo que le sirvió para entrar a formar parte del equipo olímpico griego de maratón, y dar un primer paso para entrar por derecho propio en la historia del maratón.

Spyridon procedía de una familia humilde, y en el momento de las Olimpiadas tenía 24 años, y trabajaba en el negocio familiar, transportando agua fresca a la ciudad de Atenas. El día 10 de abril de 1896, con unas zapatillas donadas por los paisanos de su aldea, se presentó junto a otros 16 atletas (12 de ellos también griegos) en la línea de salida en Maratón, para una prueba que los llevaría hasta el Estadio Olímpico, en Atenas, a una distancia aproximada de 40kms. El francés Albin Lermusiaux, que había terminado tercero en los 1500m, tomó una clara ventaja desde el comienzo de la prueba, que se mantendría hasta pasada la mitad de la prueba, momento a partir del cual el australiano Edwin Flack, que ya había ganado en los 800 y 1500m unos días antes, tomó la delantera. Mientras tanto Spyridon, que había parado en la pequeña villa de Pikermi para tomar un refrigerio (un vaso de vino, o coñac, según las fuentes) predijo que sería capaz de superar a los atletas que tenía delante. Flack, que no estaba acostumbrado a correr distancias tan largas, comenzó a flaquear, y a solo 3-4 kms de la llegada se derrumbó. En un estado de delirio, en el que hasta llegó a golpear a un espectador que se ofreció a ayudarle, se vio forzado a abandonar, dejando a Spyridon solo al frente de la prueba. 

Mientras esto ocurría en el recorrido, la multitud congregada en el estadio estaba decaída, pues acababan de recibir la noticia de que Flack estaba en la delantera. Sin embargo, unos momentos después un nuevo mensajero trajo la noticia de que Spyridon se encontraba al frente. Todo el estadio comenzó a gritar “Hellene, Hellene”, que quería decir “Grecia, Grecia” en el idioma local. La entrada de Spyridon en el estadio desató la euforia, con todos los espectadores vitoreando en pie su vuelta a la pista y entrada en meta en 2.58.50, siete minutos por delante del siguiente clasificado. Como él mismo recordaría años más tarde todo el mundo empezó a cantar su nombre y arrojarle flores desde las gradas.

Spyridon consiguió así salvar el honor griego en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, pues hasta ese momento la sequía de medallas había sido completa, y le convirtió en un héroe nacional de la noche a la mañana. Como vencedor el Rey de Grecia le ofreció un deseo, y él, en toda su modestia, solo pidió un carro y un burro para ayudarle a acarrear el agua en el negocio familiar. Se retiró de la competición inmediatamente tras los Juegos, y volvió a su vida sencilla. Años más tarde se le concedió el honor de portar la bandera griega con ocasión de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, donde ofreció una rama de olivo procedente de Olimpia, lugar de origen de los Juegos, a Hitler, como símbolo de paz. Aquella sería su última aparición pública antes de fallecer en 1940.

En su honor el Estadio Olímpico de Atenas lleva su nombre, y llegó también a hacerse un hueco en la lengua griega, puesto que la expresión “yinomai Louis” se utiliza para decir que algo “desaparece rápidamente”.

Fuentes:

www.wikipedia.org

www.olympic.org

www.iaaf.org

www.espn.com.ar

www.aims-worldrunning.org

 

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Grecia 1896
Berlín 1936

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