A pesar de ser unos de mis maratones favoritos, donde ya había corrido en 2019 y 2021, el Geres Extreme Marathon no siempre ha sido fácil de correr. En unas fechas peculiares, a finales de noviembre/primeros de diciembre, con otros maratones habituales próximos en la agenda, como San Sebastián, Valencia o Málaga, y en un lugar de acceso complicado salvo para ir en coche. En 2025 caía, idealmente, en el puente de la Constitución, lo que permitía un viaje más relajado para disfrutar de un entorno que siempre ofrece algo, en una zona fronteriza entre España y Portugal que, en mi opinión, no es suficientemente conocida desde el punto de vista turístico.
En esta ocasión llegábamos el sábado tarde, bajo un tremendo aguacero, y con los últimos kilómetros hacia Geres muy lentos, al cruzarnos con los corredores de la prueba ultra de 90k encaminándose hacia la meta bajo la lluvia y la oscuridad.
Allí lo primero que hacemos es entrar al alojamiento, a escaso metros de la línea de salida/meta, y después acudir a por el dorsal. Se echa de menos la iluminación navideña que en otras ocasiones daba un aire especial a la aldea. Asimismo, la mayor parte de los locales están cerrados, incluyendo el restaurante donde habíamos cenado en las anteriores ocasiones. Parece una oportunidad perdida, sabiendo que Geres se llena completamente durante este fin de semana por las diferentes pruebas que, desde Carlos Sá Nature Events, se adaptan a todos los niveles, desde los corredores más exigentes y experimentados, que pueden optar por las pruebas de 90 o 42k, hasta los iniciados, con distancias de media maratón, 14k, y milla.
Tras una cena satisfactoria en uno de los sitios disponibles nos retiramos pronto, esperando que el tiempo sea más benigno al día siguiente.
Con salida a las 9 el ambiente de la aldea cambia mucho del sábado por la tarde al domingo. Desde primera hora se llena de coches y corredores venidos a disfrutar de este evento festivo/deportivo. Allí hay una nutrida representación de Atletas Populares, entre ellos Quique, en el que según sus propias palabras es su maratón favorito, y si no recuerdo mal también tercera ocasión, así como Carlos, David y el Trotapinares Pablo.
El nombre de Extreme Marathon es precisamente debido a la gran exigencia en desnivel del recorrido, más propio de un trail, aunque con la particularidad de transcurrir prácticamente por carretera, lo que lo hace más asequible para corredores de carretera, y no solo de trail.
Con un noviembre sin competiciones he entrenado en cuestas, con frecuencia e intensidad, con el foco puesto en lo que me esperaba en Geres. Tomando la salida el primer kilómetro es alrededor de la aldea, antes de pasar de nuevo por la zona de salida y encarar el primer ascenso. Y además el más difícil: 540 metros de ascenso en 6k. Sigo la estrategia de otras ocasiones: tomarme con calma el ascenso, aunque siempre corriendo, para no reventar y acabar pagando después el esfuerzo. Todo ello bajo una llovizna débil e intermitente. Nada que ver con las condiciones que encontramos al llegar a Geres ayer tarde, que debieron castigar, y de qué manera, a los corredores que se enfrentaron a la distancia más larga: los 90k.
Tras el primer avituallamiento toca bajar la cuesta. Tiempo de acelerar, y bajar sin frenos, hasta llegar a las cercanías de Geres, para afronta el siguiente ascenso. Ahora serán unos 400 metros en 6k para llegar hasta el avituallamiento de Leonte. Paisajes impresionantes, de montaña y bosques salvajes, que han conseguido salvarse de las llamas que asolan otras regiones.
Desde Leonte ya hemos pasado lo peor. El terreno es más ondulado, que no fácil. Llego al Museu da Geira, que recuerdo de anteriores ocasiones, punto del cuarto avituallamiento y kilómetro 28 de carrera, en 3h y 15 minutos, tras haber superado a numerosos corredores.
Una pequeña etapa nos lleva hasta el último avituallamiento, cerca del Miradouro Voltas de S Bento. A falta de 8k para la meta, ya tiene uno la sensación de haber terminado. Geres se ve en lo más bajo del valle. Todo descenso hasta allí. No es momento de ceder.
Un pequeño recorrido por el núcleo urbano y encaramos la línea de meta, que cruzo justo por debajo de las 4h y 30 minutos de tiempo neto: 4.29.50 (4.30.36 y posición 226 de 473 llegados a meta). Un tiempo y posición que mejora mi resultado de 2019 (4.31.31), aunque no el de 2021 (4.24.16). Satisfecho con el resultado, me encuentro en la zona de meta a Quique, que también acaba de cruzar. En pocas empresas me puedo permitir acabar tan próximo a él.
Con 4h 29m en un circuito tan exigente, aún pone más en valor mi mal resultado en Lisboa, a finales de octubre, donde me fui por encima de las 4h20m.
Y así termino mi maratón número 156, y 23 en Portugal. Último también de 2025, que termino con 13 maratones, un número que he repetido en 2018 y 2019, y alejado, con propósito, de los 20 que encadené en 2024 camino de los 150.
Afrontamos 2026 con idea de descubrir nuevos maratones, e intentar evitar aquellos que por su logística sean demasiado caros, si ya los tengo, caso de Murcia, Sevilla o Castellón, por nombrar solo a algunos, o los que he repetido en numerosas ocasiones, en caso de que haya otro con fecha coincidente, como Madrid.
