Sexta ocasión en Donosti-San Sebastián. Salvo Madrid, con 7 participaciones, el maratón en que más veces nos hemos presentado. Y aquel en que en 2002 conseguí una MMP de 3.20.20, y eso incluyendo algún parón por calambres. Esta vez además iba a coincidir con el maratón número 100 de Txema. Excusa perfecta para concentrar en el maratón a muchos de los habituales maratoniacos de esta distancia.
Por fechas y cercanía es una de las opciones más atractivas en el panorama nacional. Y eso a pesar de caer a una semana de distancia del maratón de Valencia, desde que este se trasladó de su fecha habitual en febrero a la ya habitual de primeros de diciembre.
Con opciones de cerrar el calendario de 2023 en San Sebastián nos presentamos de nuevo en la ciudad con ganas de recorrer sus calles. Desde que se ha mudado el inicio y final desde el estadio de Anoeta a la zona centro, entre el Kursaal y el Ayuntamiento, a mi parecer la carrera ha ganado atractivo. Siempre resultaba más cansado tener que desplazarse desde el centro hasta el estadio. Ahora fácilmente el alojamiento puede quedar a menos de 10 minutos caminando de la zona de salida.
Con 5⁰C en la salida, a las 9.00, el frío parece que puede hacerse sentir en los primeros compases de carrera. No es así, y enseguida tras comenzar a correr entra uno en calor, gracias la ausencia total de viento. Un tiempo inmejorable para asegurar una buena prueba.
Desde el inicio voy un poco por delante del grupo que decide acompañar a Txema en su 100. Sin embargo, en un par de kilómetros dejo de oír sus conversaciones, al ir quedando levemente retrasados. Tampoco voy muy rápido, y me uno al grupo de 3h45m, bastante numeroso. Para evitar riesgos de caída y facilitar la recogida en los avituallamientos, también me adelanto un poco.
Poco a poco van pasando los kilómetros, cruzando la media maratón en 1.50.31 con buenas sensaciones. Un tiempo tal vez un poco más rápido que en otras ocasiones. Ahora falta ver como se nos da la segunda mitad y evitamos la típica debacle.
Mantengo la cadencia habitual de geles, tomando uno cada 5-6 kilómetros desde el 12. Sintiéndome bien, intento enfocarme en la barrera de las 3 horas, y saber con cuanta distancia llego. Con 34 kilómetros en ese punto, parece fácil mejorar las 3h58m del año pasado.
Sintiéndome bien, encaro los últimos kilómetros ganando posiciones. Aun así, me supera la liebre de los 3.45, aunque ya estoy enfilando la Kursaal por última vez. Es el último tramo por la zona de la playa de Zurriola, y lo más difícil ya está hecho.
Al final cruzo la meta en 3.45.31, en posición 1497 de 1982 corredores y satisfecho con el resultado y como ha ido la segunda parte de la carrera.
Otro año más cerramos la participación en Donosti. Maratón bien organizado, con muchas más cosas que ofrecer. Con seguridad, intentaremos volver.
