MARATÓN 121: LOGROÑO (01/10/2023)

Logroño iba a ser con su maratón el lugar elegido para el maratón 121, después de haber sido el lugar del 111 en 2022 y del 101 en 2021. Era pues la tercera ocasión para correr su maratón. A ello nos empujaba la corta distancia desde Valladolid, y la opción de correrlo gratis gracias al patrocinio de Sapje Renovables.

A diferencia de otros años, donde me había desplazado el día antes, en esta ocasión quedaba con el compañero Gorriti a las 5.30 para ir directos. También despreocupado porque ya teníamos los dorsales en nuestro poder antes de salir, lo que nos dejaba margen para llegar con tranquilidad.

Llegados a Logroño a las 8, y aparcando cerca del Parque de El Espolón, donde se localiza salida y meta, aún tenemos tiempo para un pequeño desayuno antes de caminar hacia la salida, donde ya se concentran los corredores de la media maratón, y obviamente del maratón, en mucho menor número y con numerosas caras conocidas. Y lo que no es habitual, 4 miembros del Club Atletas Populares en busca de la distancia reina.

Con liebres para los tiempos de 3h30m y 4h00m mi habitual opción de agruparme con el grupo de 3h45m desaparece. Con poco más de 200 corredores para los 42 kilómetros, será previsiblemente una carrera en tierra de nadie.

Partimos puntuales a las 9.00 con unos 15⁰C, y previsiones de llegar a los 28 hacia el mediodía. El calor llama a ser prudentes, y aunque debería ir marcando ritmos de 5m20s el kilómetro para un tiempo final de 3.45, voy algo más alegre, en torno a 5m10s.

Repitiendo prácticamente el recorrido de otros años, sé que es una carrera con poco público, y que se aleja con frecuencia del centro más turístico de la ciudad. Largas rectas, y algunas cuestas duras, principalmente la del lateral de la iglesia junto al río, adoquinada, y la última encarando El Espolón. La primera vuelta sirve para refrescar la memoria y ver que es la segunda parte del recorrido la más exigente.

Cruzo por primera vez la línea de meta, y por tanto la distancia de media maratón en 1.50.30. Las cosas parecen correr bien y voy con margen para hacer una buena marca. Sin embargo, el calor y el circuito no van a poner fácil mantener el ritmo en esa segunda vuelta.

Ya con las piernas más cansadas, hasta el kilómetro 28 consigo mantenerme en tiempos. A partir de ahí, y aunque inadvertidamente para mí, los kilómetros empiezan a alargarse en mi reloj. Empiezo a plantearme el objetivo B de llegar por debajo de las 4 horas. No perdiendo ningún avituallamiento, y optando por isotónico siempre que está disponible, solo es cuestión de convencerse uno mismo que cada paso adelante es un paso menos para cruzar la meta.

Al final termino en un sufrido tiempo neto de 3.53.46, y posición 152 de 247 llegados a meta. En conjunto prácticamente resultado idéntico al obtenido en 2022 (3.52.47 y 150 de 243 finalistas).

Aunque a primeros de año me había planteado intentar repetir menos maratones y seleccionarlos más, al final, como es el caso con Logroño, opto por hacer aquellos que me ofrecen una logística más sencilla, y la opción de seguir sumando maratones en el contador.

Si todo va bien, la próxima parada será Bilbao, para repetir el maratón nocturno, que corrimos en 2017.

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