Con las limitaciones de viaje del Covid-19 la tendencia generalizada ha sido buscar destinos “de proximidad”. El interior de Portugal ofrece muchas zonas de interés. Y a una de ellas viajamos durante el mes de agosto.
Día 0
La Sierra de la Estrella, o Serra da Estrela en portugués, es el extremo occidental del Sistema Central, un macizo montañoso que recorre la Península Ibérica de Este a Oeste. En el lado portugués forma parte del Parque Natural da Serra da Estrela, cuya mayor altura es el pico Torre. A 1993 metros de altitud es pico más alto del Portugal continental y lugar de su única estación de esquí.
Como centro de operaciones para visitar la Serra da Estrela elegimos la aldea de Manteigas, situada en el mismo corazón del Parque Natural, a una distancia de 300 kilómetros de Lisboa y unos 200 de Oporto.
Saliendo de Lisboa con tranquilidad para hacer noche en Manteigas aprovechamos el recorrido para hacer una parada en la ciudad de Covilhã, uno de los puntos de entrada al área protegida del Parque Natural. Un antiguo punto central de las comunicaciones entre España y Portugal su estación de autobuses abandonada, así como algunas fábricas textiles en similar estado, muestran que algunos tiempos pasados fueron mejores. Sin embargo, aún ofrece algunos rincones de interés al pasear entre sus calles.
Llegamos a Manteigas a tiempo para cenar y dar un paseo nocturno por su arreglado centro urbano y la zona iluminada del paseo fluvial.
Día 1
Con previsión de buen tiempo hoy haremos un recorrido circular en coche para visitar algunos de los puntos de mayor interés del Parque Natural.
Saliendo de Manteigas el primer lugar que visitamos es el Museo del Pan (Museu do Pão) de Seia. Es una visita recomendable donde se explica en detalle la fabricación y diferentes tipos de pan. Y además cuenta con un café de bonitas vistas y una tienda.
Desde allí vamos a la playa fluvial de Loriga, que venía destacada en las guías. Es muy pequeña, pero con muchas facilidades. Allí hacemos una breve parada para almorzar.
A continuación, nos encaminamos al punto de inicio de nuestra ruta de senderismo. Para ello dejamos el coche en el estacionamiento al pie de la Lagoa Comprida, donde está la presa del Marques da Silva. Desde ese punto, que cuenta con una tienda y café, salen diferentes rutas. Nos decantamos por una de las más populares, la que lleva hasta el Covão dos Conchos, una especie de túnel vertical que desagua el contenido de una laguna en una central hidroeléctrica.
Siguiendo el lateral de la Lagoa Comprida es una caminata de 5 kilómetros de ida (y otros 5 de vuelta), fácil de seguir, con terreno irregular en ocasiones por las piedras sueltas. Nos cruzamos con poca gente, y por regla general ya volviendo. Llegados a la laguna final hay que buscar un poco para encontrar el Covão. Siendo agosto quedamos un poco desilusionados, porque el nivel de agua era insuficiente para caer por el agujero. Sin embargo, el paisaje y las vistas compensan el esfuerzo del paseo.
Y de vuelta al estacionamiento aún hacemos otra pequeña ruta. Bajando por la carretera, y a mano derecha, sale un camino que lleva hasta otra pequeña laguna en lo alto, que también ofrece espectaculares vistas.
Desde la Lagoa Comprida son solo unos kilómetros para llegar a Torre, a 1993 metros de altitud. Al fin de la tarde se nota la baja temperatura y el fuerte viento. Existe un supermercado en la cima, aunque destacan por encima de todo las antiguas torres de observación aérea del ejército. Una lástima que esté todo en ese estado de abandono. Investigando un poco más hay interesantes historias acerca del asentamiento militar que se alojaba allí, y que podía quedar aislado durante semanas por la nieve. Ahora no queda mucha huella de ello, aunque las vistas en todas direcciones son espectaculares. Un lugar ideal para cenar mientras observamos un espectacular crepúsculo que pone fin a nuestro día antes de volver hacia Manteigas.
Día 2
Hoy vamos a seguir la Ruta del Jabalí, o Rota do Javali en portugués. Con salida y llegada en Manteigas, no necesitamos siquiera coger el coche.
Al ser el sendero PR2 se encuentra perfectamente señalizado en la mayor parte del recorrido. Son unos 14 kilómetros en su totalidad. En torno a la mitad del trayecto, en su tramo más duro, se llega a lo que se conoce como Pozo del Infierno (Poço do Inferno), una cascada desde donde parte el PR1, también circular, y que se puede combinar con el recorrido PR2.
Sin embargo, optamos por continuar en el PR2, aunque nos despistamos con la señalización y acabamos haciendo unos kilómetros de más, hasta darnos cuenta de que ya no estamos siguiendo la Ruta del Jabalí. De vuelta al Pozo del Infierno y tras una sección de ascenso pronunciado seguimos el recorrido que nos lleva de vuelta a Manteigas.
Cansados pero relajados después de un baño de naturaleza, hacemos un breve descanso antes de ir hacia Folgosinho, una pequeña aldea donde se aloja el popular restaurante “O Albertino”. La aldea cuenta con un castillo con espectaculares vistas, y el restaurante ciertamente responde a las expectativas. Una cita ineludible para cualquier visita a la Serra da Estrela.
Día 3
El último día amanecemos en Manteigas, aunque dejaremos el entorno del Parque Natural da Serra da Estrela para encaminarnos hacia Monsanto, a unos 90 kilómetros.
De camino paramos en Belmonte, población con antiguas raíces judías y con una historia muy interesante. En tiempos alojó una gran comunidad judía sefardí tras su expulsión de España por los Reyes Católicos. En Portugal se convirtieron al cristianismo, aunque siguieron secretamente con su fe y tradiciones.
Ya en Monsanto merece la pena perderse entre sus calles. Es famosa por su localización, que ofrece hermosas vistas en todas direcciones y sus típicas casas construidas encima de las rocas. Asimismo, hay un gran castillo, al que se llega tras atravesar los restos de antiguos poblados medievales.
Un lugar impresionante en el que poner punto final a este viaje por el interior de Portugal.
