En la costa central portuguesa, a solo 10 kilómetros al oeste de Peniche, se localiza el archipiélago de las Berlengas, reserve de la biosfera por la UNESCO. Está formado de 7 pequeñas islas, de las cuales solo las más grande, Berlenga Grande, está abierta al turismo.
La mayoría de los tours, disponibles en numerosas compañías, parten de Peniche, y operan principalmente durante los meses de verano. Por el pequeño tamaño de la isla (1.5km de longitud por 0.8km de anchura) el número de visitantes por día está limitado, siguiendo un ajustado sistema de visitas. Opto por el barco rápido (Pássaro do Sol), que cuesta 22€ y hace el trayecto en 20 minutos, en lugar de los 40-45 de los barcos normales. Tengo a su vez que elegir entre 3 horarios: 10.00-14.30, 11.30-16.00 o 16.00-18.30, optando por el que parte a las 10.00, que es el que ofrece un intervalo más largo para la visita. También decido incluir, por 6€ extra, un tour de 20 minutos de las grutas, en un bote con suelo transparente. Estando en el punto álgido de la temporada alta, a mediados de agosto, y habiendo reservado un par días antes, muchas de las compañías estaban ya con las plazas agotadas.
Tras un trayecto corto, y bastante agitado, a pesar de las buenas condiciones del mar, llegamos al puerto de Berlenga Grande, que se encuentra entre la pequeña playa y el barrio de los pescadores, el único asentamiento propiamente dicho de la isla, y que cuenta con un restaurante, un pequeño café y unas cuantas casas. Simplemente hay tiempo para echar un vistazo antes de visitar las cuevas.
El tour en el bote con suelo de cristal, aunque corto, merece realmente la pena. Nos da tiempo a ver con detalle la costa rocosa y sus numerosas cuevas, que toman forman diversas, como por ejemplo la roca del elefante. También tenemos la oportunidad de observar el fondo marino y algunos peces, aunque nos quedamos con ganas de ver algún delfín. Desembarcamos en el Fuerte de San Juan Bautista (São João Baptista), del siglo XVI, y que se encuentra en los terrenos donde se levantó anteriormente un monasterio, que fue abandonado por los continuos ataques piratas.
El fuerte es solo accesible en barco, o cruzando un estrecho y serpenteante puente después de un tramo de escarpadas escaleras. Es el único alojamiento para pasar la noche en la isla, aparte de la pequeña zona de camping junto al puerto. Desde el fuerte se puede seguir el sendero que da la vuelta a la isla, y que es el único recorrido permitido para los turistas, con objeto de alterar lo mínimo posible la flora y numerosas aves que anidan en la isla.
Siguiendo el sendero, que tampoco exige mucho tiempo ni esfuerzo para rodear completamente la isla, nos encontramos con el faro (interior cerrado al público), y tras el barrio de los pescadores, donde los turistas son más escasos, un área tranquila que ofrece la oportunidad de observar más de cerca los pájaros anidando.
Una bonita visita, especialmente si el tiempo acompaña, para un día de vacaciones.

Hola, se puede dormir en la isla, si es así me diríais donde?. Gracias
Buenas tardes.
La isla es muy pequeña y en una mañana/tarde da tiempo para verla toda.
Hasta el Covid-19 sí que había tres sitios para dormir en la misma isla: Era posible hacer camping, justo al lado de donde llegan los barcos, y también dormir en el Fuerte y en un pequeño hotel/restaurante.
En el siguiente link (en portugués) puede encontrar más información:
https://www.berlengas.org/alojamento/
Otra opción sería dormir en Peniche, que está justo enfrente y es de donde salen los barcos.
Nos gustaría saber su opinión si realiza la visita y duerme en la isla.
Saludos!!!
Hola muchas gracias por compartir nuestra web. hay la pagina en espanol tb https://www.berlengas.org/es/alojamiento-en-berlengas-y-peniche/