MARATÓN 145: MARRAKECH (26/01/2025)

El maratón de Marrakech, para tachar el continente de África de la lista maratoniana, era una cuenta pendiente. En el año 2020, inscrito y con todo planificado, un ataque de fiebre dos días antes me hizo desistir del viaje. Después llegó el Covid, los confinamientos y cancelaciones, y aquello quedó en el olvido.

Ya había estado barajando la posibilidad de volver en 2024, pero sería en 2025 cuando abriría mi cuenta maratoniana, aprovechando un viernes festivo para acudir con la familia. Viaje que casi comienza con un percance, al olvidar una de las maletas, justo en la zona de salida del aeropuerto, donde nos recogía el taxista. Por suerte, aún está allí cuando vuelvo a la carrera. Y allí me cruzo con Lola, que también acaba de llegar para el maratón.

Marruecos ya fue una gran experiencia turística en mi anterior visita, hacía más de 15 años. Instalados en el centro aprovechamos la llegada en viernes para acudir sin mucho jaleo a la feria del corredor, en un pabellón sin muchos alardes.  Viernes tarde y sábado lo pasamos de turismo, recorriendo su zoco y principales puntos de interés.

Feria del corredor

Tras pasar gran parte de la noche previa en vela, casi tenía ganas de que llegara la carrera. Con inicio a las 8.30, salimos de una avenida cerca de los hoteles más lujosos de la ciudad, a la que llego tras un breve paseo. El alojamiento me ha ofrecido la posibilidad de ducharme tras la carrera, así que no tengo que preoucparme por buscar el guardarropa.

Apenas amaneciendo, la temperatura es agradable, unos 10⁰C. No olvidemos que estamos a finales de enero, y un maratón es inviable en otras latitudes. Esperando superar los 20⁰C habrá que ver como transcurre la carrera.

Los primeros compases de la prueba nos llevan por la zona más moderna de Marrakech, para dirigirnos a continuación hacia su extrarradio. Es una zona con aire rural y grandes avenidas, kilométricas  y rectas. Sin público y en ocasiones con tráfico en los carriles más externos. El recuerdo del maratón de Badajoz asoma a mi memoria.

En una de estas rectas me cruzo en sentido opuesto con Jaime, bastante retrasado para lo habitual y con no muy buena cara. A la vuelta, en el aeropuerto, me explcará que estaba  fatal del estómago, tras un café local con agua de dudosa procedencia.

Al kilómetro 20 llego, sin muchos alardes, en 1.48.18. Y poco más llega mi energía para correr.

Por alguna razón he cogido la referencia de las 3h como indicador, bastante ajustado, de cómo llevo la carrera, más allá de la media maratón. Dependiendo del kilómetro en que me encuentro, y con una cuarta de la carrera pendiente, puedo hacer ya un cálculo de cuanto tiempo voy a necesitar para esos últimos kilómetros.

En esta ocasión, aún comenzando el kilómetro 31, veo difícil (o imposible dadas las sensaciones) conseguir un sub 4h. Con calor más intenso, nos adentramos ya en la zona de la Medina, donde el público es más numeroso y los ánimos se agradecen. Aunque también se incorporan al recorrido durante algunos kilómetros los corredores de la media maratón, saturando algunas secciones. Del kilómetro 35 al 40 invierto 32 minutos y medio, a un promedio de 6 minutos y medio el kilómetro.

Así, con esfuerzo, llego a meta en un tiempo neto de 4.10.01, y posición 1045 de 1689 finalistas. Y allí aún nos espera una sorpresa a la hora de recoger la medalla. No están, y los corredores se apolotonan esperando que lleguen. Al final, entre soldados que intentan poner orden y comienzan también a repartir medallas, consigo hacerme con la mía y salir de aquel jaleo.

Llegado al hotel, aún tengo tiempo a recoger mis cosas y tomar una ducha, antes de encaminarnos en taxi hacia el aeropuerto y dar por finalizada la experiencia, con sus altibajos.

Con este completo el maratón 145, primero del año, y también en África.

Siguiente parada: Sevilla.

Mezquita Kutubia
Zona de salida/meta

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