MARATÓN 127: VALDEBEBAS (23/03/2024)

Valdebebas es uno de esos maratones a los que acabo volviendo cada cierto tiempo. Cierto que 40 vueltas a una avenida con pavimento duro y tampoco las mejores vistas acaba por hacerse repetitivo, pero ofrece un sentimiento de camaradería al correr con muchos de los maratoniacos más habituales de estas lides.

Este año el maratón coincide con el tercer día de un Quadratlón, de modo que para la mayor parte de los corredores este solo es un paso para completar su cuarteto de maratones de la semana.

Con inicio puntual a las 9.00 y un tiempo agradable, comenzamos a dar vueltas, destacándose rápido aquellos que venimos solo el maratón, y aquellos para los que hoy otro día en su reto.

Para conseguir acabar en 4 horas debería hacer cada una de las vueltas en 6 minutos. Sin embargo, desde el inicio estoy ya yéndome unos cuantos segundos por encima de ese tiempo. Por experiencia sé que es una carrera dura, tanto a nivel del recorrido como psicológico. En mis dos anteriores visitas nunca he conseguido bajar de las 4 horas. Además, tengo en las piernas el maratón del pasado domingo, con solo un entrenamiento esta semana.

Con la mesa de avituallamientos al final de cada vuelta, no tengo que acarrear los geles ni carga innecesaria. Esto permite a cada uno correr a su ritmo sin tener que preocuparse de donde o cuando se encontrará el siguiente puesto de bebidas o comida.

Voy sumando vueltas y kilómetros, uno tras otro, doblando a algunos mientras a su vez soy doblado por los corredores más rápidos, como Teo y Lolo. En esta carrera, más que en otras, es correr contra uno mismo.

Al final consigo cruzar la vuelta 40 en un tiempo de 4.23.52… y no es mi peor tiempo en el circuito, donde ya en 2019 me fui hasta las 4h41m. Un cuarto puesto sobre 25 participantes, pero obviamente con menos cansancio en las piernas que muchos de ellos.

Es hora de relajarse con las numerosas viandas disponibles, mientras esperamos a que vayan terminando los demás participantes. Sumando más de 3100 maratones entre todos los participantes, las anécdotas y experiencias compartidas son innumerables. Siempre con algo que aprender de semejante grupo.

Con el calendario más o menos perfilado para los siguientes meses, es hora de descansar en Semana Santa y retornar con fuerza después.

Hasta pronto.

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