Aveiro comenzó organizando un maratón en el año 2019, y estuvimos allí para su edición inaugural. Muchas cosas estuvieron bien hechas, y se acabó por asentar en el calendario portugués, posiblemente como su tercer maratón más popular después de los de Lisboa y Oporto.
Quedamos con ganas de volver, pero luego llegó el Covid y acabó siempre por coincidir con otros. El de Viena lo tenía planificado para 2020, pero tras ser cancelado, lo tuve que retrasar hasta 2022. Y luego fue en la misma fecha que el de Madrid, que corrí en los años 2023, 2024 y finalmente 2025, para marcar las bodas de plata maratonianas. Difícil elegir entre maratones coincidentes en el calendario, pero después de 3 veces consecutivas en Madrid ya era hora de un cambio.
Así aprovechamos el fin de semana en Aveiro, con un alojamiento muy próximo al centro, que nos permite recoger pronto el dorsal, y aprovechar la zona junto al canal, con su parque y zona de relax. También con margen para turismo un pequeño crucero, algo que se nos quedó pendiente la otra ocasión.
Junto a los 42k se ofertan distancias para todos los niveles: media maratón, 10k e incluso una caminata de 5,4 kilómetros. Con la mañana neblinosa, mucho ambiente y nada de control en los cajones me coloco en el que tenía asignado, el D, donde veo muchos corredores del cajón F. Tomando la salida lejos del frente de carrera, y sin señal de las liebres, que se han colocado casi bajo el arco de salida, demoro unos 5 minutos en cruzar la línea de salida.
Esquivando corredores en los primeros momentos intento mantener un ritmo de 5.20/ para llegar en 3h45m. Aún así, no consigo capturar al grupo de las 4h hasta el kilómetro 12 de carrera. De ahí en adelante empiezo a perder tiempo en cada kilómetro. Llegando al kilómetro 24 decido intentar parciales de 17 minutos para cada 3000, en lugar de 16, lo que aún me pondría en ritmo para las 4 horas.
Así continúo hasta el kilómetro 28, ya con sol en el margen del río, en que me dejo caer hasta el grupo de las 4h, sabiendo que cuento con esa ventaja de 5 minutos que tengo al haberse retrasado mi paso por el arco de salida. Con ellos voy hasta el kilómetro 33, donde ya mermadas las energías escapan, aunque aún dentro de mi campo visual.
En esa tierra de nadie me mantengo los siguientes kilómetros, para conseguir finalmente bajar de la barrera de las 4h con un tiempo neto al cruzar la línea de meta de 3.57.37 (y 920 de 1602 llegados a meta).
En lo positivo, el ambiente y la gran bolsa del corredor.
En lo negativo, y como detalles a mejorar:
1/ separar la salida de maratón y media maratón, haciendo respetar la entrada en los cajones asignados; y 2/ dejar el callejeo por Aveiro para la última parte de la carrera, y no la inicial, para evitar los embudos iniciales, con todos los corredores aún agrupados.
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