Maratón de Barcelona (11/03/18 – 64)

Primer maratón en Cataluña, y uno de los grandes españoles que me faltaba. Esta vez toca correr por una causa solidaria, puesto que el precio íntegro de la inscripción (61.5€) irá destinado a Aldeas Infantiles, incluyendo además una suscripción de 6 meses gratuita a Runners World, revista a la que ya estuve inscrito hace unos cuantos años, pero que dejé de comprar cuando ya empezó a faltarme el tiempo para poder leerla. La feria del corredor, inmensa, ocupa un pabellón completo en el recinto ferial, situado en la Plaza de las Cortes Catalanas, que aprovecha para doblar también como feria de actividades outdoor. Resulta una de las ferias más completas que he visto. Afortunadamente la decisión de recoger el dorsal y la bolsa a la hora de la comida, incluso antes de dejar las cosas en el hotel, hace que no esté demasiado concurrida. La tarde se aprovecha para ver un poco la ciudad, visita interrumpida brevemente por una intensa tormenta. Tras la cena, pronto a descansar para un inicio a las 9.30.

Como otros días el protocolario madrugón entre 2 y 3 horas antes de la carrera. Afortunadamente el hotel está en la Gran Vía, a solo unos 20 minutos andando de la zona de salida y llegada, que coincide también con la localización de la feria del corredor del día anterior. Por marca voy a estar situado en el cajón rojo, de 3.15. Lejanos quedan ya los tiempos en los que esa marca estaba a mi alcance. En medio de un ambiente que es capaz, aún después de tantas salidas, de ponerme los pelos de punta, consigo pasar bajo la salida en aproximadamente un minuto, bastante bien considerando los aproximadamente 15000 participantes. Con un tiempo ideal para correr allá vamos, con tiempo soleado, aunque con posibilidad de alguna tormenta hacia el mediodía. Opto por camiseta de tirantes y gorra, y obviamente las siempre presentes (en mi caso) gafas de sol.

Los avituallamientos son frecuentes, cada 2.5k, provistos siempre de agua, bebidas isotónicas y fruta, y los marcadores vienen también de vez en cuando en millas. Tras el km 5 me pasa el grupo de 3.15. Parece que había ido bastante bien de ritmo hasta entonces. Los maratones anteriores aún no pesan mucho sobre mis piernas, aunque también tengo en mente el de la próxima semana, así que voy ligero, pero a su vez conservando fuerzas. El circuito a una vuelta va a recorrer prácticamente todos los lugares emblemáticos de la capital catalana. Llego a la media maratón en 1.47.44, para ser superado poco después por el más numeroso grupo de 3.30. Del km 25 al 30 mi ritmo decae, para superar posteriormente el muro sin demasiados problemas, y comenzar a descontar kms, con la esperanza de no ser también sobrepasado por el grupo de 3.45. El público, impresionante durante todo el recorrido, está completamente volcado en los estados finales de la carrera. Al final 3.44.26, para una maratón perfectamente organizada, al nivel de las mejores que he disputado. Un pequeño paseo para relajar las piernas hasta el hotel no vendrá mal después de todo. Y ya sin mucho más tiempo para turismo, solo una ducha, una comida ligera y directo para el aeropuerto. Próxima parada Badajoz, en 7 días.

Valoración: 5 (de 5)

A favor: circuito a una vuelta recorriendo los lugares más emblemáticos de la ciudad; público volcado con la prueba; excelente feria del corredor; numerosos avituallamientos bien provistos

En contra: duchas alejadas de la meta (pero con autobús para el traslado); el diseño de la medalla se podría mejorar; el intento de politizar una prueba atlética por parte de ciertos individuos

Área de recogida de dorsales
Curso de la carrera
Zona de salida/final
Vista desde la salida

Ghost of Roadrunner Marathon (24/02/18 – 63)

Costa Este inglesa, en Deal, condado de Kent, a dos horas en tren desde Londres. Seis días después de la Dirty Running Marathon y con previsión de ola de frío siberiano, vamos a por la última maratón “made in UK”, posiblemente por una larga temporada. El nombre del maratón viene de una prueba que se realizó en estas mismas instalaciones entre los años 2013 y 2016, el Kent Roadrunner Marathon, en el que ya participé en 2014. La organización se hizo con las medallas sobrantes de estos años, y han decidido añadir el “ghost” al título, y deshacerse del excedente de medallas. Cada finalista podrá elegir entre las disponibles. Precio de inscripción £30.

Con un viento muy intenso y para un comienzo a las 9.30, un Uber nos acerca hasta la salida, situada en el Betteshanger Country Park, a unos 5km del centro de la ciudad. Es un circuito de ciclismo cerrado al tráfico, que ha sido alquilado en su totalidad para la celebración del maratón. Su trazado es sinuoso, pero llano, de asfalto en perfectas condiciones, con unos 3 km de longitud. 12.96 vueltas nos llevarán hasta la distancia de los 42.2 kms. Lástima que el centro de visitantes esté en obras, puesto que por su tamaño debía ofrecer unas excelentes instalaciones para cambiarse, aunque existe una pequeña cafetería con baños en las inmediaciones de la salida. Con unos 2°C, y con pocas posibilidades de que aumente durante el resto del día, las condiciones me llevan a decidirme por pantalón larga, y dos camisetas (larga y tirantes encima), y guantes. Y ahí vamos… Las vueltas no se hacen tan repetitivas como en la carrera de la semana anterior, creo que principalmente porque ahora el recorrido es circular, y no simplemente la ida y la vuelta siguiendo el mismo recorrido. El trazado no se hace aburrido en ningún momento pues tiene diversas zonas, una con árboles, otra con curvas, etc. A medida que van transcurriendo las vueltas llegamos al momento en que empezamos a doblar corredores, y a su vez otros empiezan a doblarme a mí también (para hacerse una idea, llegaré a ser doblado dos veces por el ganador). El control de vueltas se realiza sobre una tarjeta plastificada en las que se va nos haciendo un agujero cada vez que pasamos por la salida, momento en el que podemos aprovechar para el avituallamiento. Llegando a la última vuelta, se nos da una bandera inglesa (tampoco iba a pretender que fuera española, ¿verdad?) para hacer la vuelta de honor final. Sin haber mirado el reloj al final casi rozando las 4 horas, para un tiempo de 3.59.41, y puesto 16 de 77 finalistas, en las condiciones más frías en las que había corrido un maratón hasta ahora.

La medalla, una de las señas de identidad por las que era reconocido este maratón, enorme. Me decido por la de 2016. Sin tiempo ni instalaciones para ducharse, una pizza familiar para recuperar fuerzas y a por el tren. Solo necesitaré 4 horas, con 3 intercambios de tren y dos autobuses para llegar hasta mi hotel, en Gatwick. Algo muy típico inglés, los trabajos de mantenimiento de las instalaciones ferroviarias durante los fines de semana. Por suerte es la última para antes de coger mi vuelo temprano el domingo. Si hubiese querido buscar un “doble” aún había otro maratón exactamente en el mismo circuito el domingo, aunque ya hubiera tenido más dificultades en organizar el viaje de vuelta. Sin embargo, satisfecho con la semana maratoniana bien aprovechada en tierras inglesas.

Valoración: 4.5 (de 5)

A favor: circuito ciclista cerrado al tráfico; medalla

En contra: distancia del circuito hasta Deal; obras en el centro de visitantes

Dirty Running Marathon (18/02/18 – 62)

De nuevo un maratón en Reino Unido, después de 4 años sin correr en territorio inglés, con la idea de conmemorar los 42 años y 195 días. Precio de inscripción de £40, para un maratón cercano a Londres y que tendrá lugar en su totalidad en la margen del Támesis. Como vestuario disponemos del Xcel Leisure Centre de Elmbridge, un moderno centro deportivo a solo 5 minutos caminando del comienzo de la prueba, lugar al que se nos conduce tras una breve charla informativa 15 minutos antes de la salida, planeada para las 9.30. La prueba va a tener lugar en un circuito de ida y vuelta, de 5.3 km de longitud en su totalidad, y sin cerrar al público, al que se podrán dar las vueltas que se quiera, en un tiempo máximo de 6 horas, aunque como luego se verá la mayor parte de los participantes se decidirán por el maratón, que requerirá exactamente de 8 vueltas. Así pues, con una temperatura de unos 8-9°C, que no se modificará apreciablemente durante la prueba, y un día soleado, comenzamos la prueba unos 100 participantes. El circuito es bastante llano, salvo un pequeño puente que cruza un río, y que, aunque corto, es bastante pronunciado. Solo hay avituallamiento cada vez que pasamos por la zona de inicio, aunque fácilmente se podría haber añadido una mesa con agua, o donde se pudieran dejar los geles a mitad de recorrido. El trazado es de tierra, con bastante barro en algún tramo, que la mayor parte de los corredores evitamos después de la primera vuelta, y asfalto. Al transcurrir la prueba en la margen del río el paisaje es bastante idílico. Las vueltas transcurren rápidas y sin mirar el reloj hasta finalizar la cuarta vuelta, de las 8 programadas, cuando veo que estoy cercano a las 2h. Esto indica que el ritmo que llevo es muy suave, lo cual no me parecía, o que el trazado es más duro de lo que pensaba. Al final acaban por hacerse monótonas las idas y vueltas siguiendo el mismo trazado, con la dificultad añadida del viento, que da de cara en una parte del trazado, con una sensación de frío, y una parte con él en contra, en la que la temperatura parece más elevada.

8 vueltas y toque de campana para indicar que el participante ha decidido terminar la prueba, el maratón en mi caso, para un tiempo de 4.05.48. El ganador entrando en 3.32, parece indicar que el trazado era más exigente de lo que en podía parecer (o al menos así lo confirman mis caderas). La bolsa del corredor contiene una medalla, no muy bonita, pero enorme. Por el precio pagado por la inscripción, y contando con el avituallamiento ofrecido, e instalaciones y personal requeridos para el desarrollo de la prueba, uno esperaría recibir algo más. Al menos las instalaciones para cambiarse eran excelentes y próximas.

Valoración: 3.5 (de 5)

A favor: instalaciones en la zona de salida/llegada; escenario

En contra: 8 vueltas que terminan por hacerse repetitivas; contando con que hay que recorrer 16 veces el mismo trazado; la bolsa del corredor, que aceptaba alguna cosa más

Elmbridge Xcel Leisure Complex
Medalla

Maratón de Gran Canaria (20/01/18 – 61)

Por tercera vez acudo a esta maratón, tras las ediciones de 2013 y 2014, y convenientemente organizada en Gran Canaria a finales de enero, temporada invernal caracterizada por el escaso número de maratones en el calendario europeo. No es de extrañar que su popularidad vaya en aumento, sobre todo entre corredores extranjeros, cuyo número ronda ya cerca del 60% del total de inscritos.

Se organizan a la par el maratón, media maratón y 10k, con salida a las 08.30 para las dos primeras pruebas, y a las 11.30 la tercera. Dado que la meta para todas ellas está en el mismo lugar, y que la última parte del recorrido va a será común, la animación, al menos en su parte final, está casi asegurada.

Realicé la inscripción con tiempo por 30€, en combinación con otra prueba que se organizó, también en Las Palmas de Gran Canaria, a finales de año. Como novedad este año se disputa sobre un circuito a una sola vuelta, con inicio y fin junto a la playa de las Canteras, en la zona del auditorio Alfredo Kraus, y la zona de guardarropa, ducha y vestuarios en el adyacente Centro Comercial Las Canteras. La bolsa del corredor cuenta con la habitual T-shirt y algunas bolsas de snacks y frutos secos. Mi vuelo llega a Gran Canaria el mismo sábado por la mañana. Es lo que llamo un “maratón exprés”: llegar, correr y volver, sin tiempo para turismo.

Allí nos presentamos a la salida, con una temperatura en torno a los 10-12°C. Parece que el día va a salir soleado. En el km 3 cogemos la zona del paseo marítimo, en lo que será un recorrido lineal de ida y vuelta hasta el km 22. El hecho de transcurrir junto al mar hace fácil el transcurrir de los kilómetros, a pesar de que el público es escaso, mientras el termómetro comienza a subir a medida que el Sol camina hacia su cénit. Poco después de la media maratón, la carrera se interna por las calles de la ciudad, en las que permanecerá con numeroso callejeo visitando las partes más antiguas de la ciudad, y donde el público será más numeroso, hasta llegar al km 39. En ese punto ya tomamos el paseo marítimo de la playa de las Canteras, desde el cual ya se atisba el auditorio Alfredo Kraus, donde se sitúa la meta. El calor para ese punto ya ha hecho mella en los pies, no sé si por llevar las zapatillas menos ajustadas que en otras ocasiones, o a una combinación inadecuada de unas zapatillas escasas de amortiguación y las temperaturas elevadas del asfalto. Sin embargo, los últimos 3 kms transcurren rápidamente para llegar en un tiempo neto de 3.49.50. Mi peor marca en Gran Canaria en mis 3 visitas, sobre un circuito diferente, pero considerando el calor, falta de entrenamiento y falta de sueño (cosas de dormir en un hostel con habitación compartida y no poder conciliar el sueño desde las 5) tampoco se puede pedir más.

Primer maratón de 2018, en el que nos marcamos como objetivo completar un “Grand Slam”, 12 maratones en un año, por segunda vez tras el conseguido en 2014.

Puntuación: 4.5 (de 5)

 

A favor: recorrido a una vuelta; instalaciones en la zona de salida/llegada, escenario junto al mar

En contra: mucho callejeo; escasez de público en la zona media

Feria del corredor
Área de salida
Área meta (Auditorio Alfredo Kraus)
Playa de "Las Canteras"