CAMPEONES OLÍMPICOS DE MARATÓN (II) – París 1900: MICHAEL THÉATO (1878-1923)

Los Juegos Olímpicos de París deberían haber sido los primeros de tiempos modernos, pues la ciudad se había propuesto como sede ya en una reunión que tuvo lugar en la Sorbona en 1894. Sin embargo, esta espera de seis años se consideró demasiado prolongada, de ahí que se decidiera proceder primero con los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896, mientras que París organizaría los segundos, haciéndolos coincidir con la Exposición Universal de 1900. Entre las curiosidades de estos Juegos destacaría que fueron los primeros que contaron con participación femenina, y que fue la única ocasión en la que se utilizaron animales vivos (palomas) como objetivo en las pruebas de tiro.

Entre los 19 participantes que tomarían la salida del maratón, un 19 de Julio de 1900 a las 14.30 y con una temperatura de 32°C, estaba Michel Johann Théato, que se convertiría en el primer campeón olímpico francés de atletismo (o así fue considerado durante muchos años). Tendría lugar sobre un recorrido de 40k que seguiría el trazado de los viejos muros de la ciudad, y que se convertiría en un absoluto caos, puesto que el recorrido no estaba cortado al tráfico y las actividades cotidianas continuaron con normalidad. Debido al intenso calor transcurridos unos cuantos kilómetros solamente 9 corredores permanecían en la competición. Théato se sintió indispuesto durante varios kilómetros, pero fue capaz de recuperar su energía y sobrepasar a su compatriota Émile Champion, para obtener la victoria con un tiempo de 2.59.45, con 4 minutos de ventaja sobre éste.

Las controversias comenzaron inmediatamente, principalmente con los participantes americanos, y en especial Arthur Newton que había terminado quinto, reclamó que él personalmente había tomado el liderato de la prueba, y que ningún otro participante le había sobrepasado. Esto implicaría que Théato había tomado un atajo. No está claro si era ebanista, panadero o jardinero, pero se sabe que vivía en París y conocía bien sus calles, por lo que algunos autores, sin pruebas, afirmaron que podía haber usado este conocimiento en su beneficio para ganar la prueba. Sin embargo, no está claro que este fuese el caso, puesto que había numerosos espectadores siguiendo la prueba en las calles, y nadie confirmó estás sospechas. Como la ciudad estaba abierta al tráfico otro de los americanos, Dick Grant, que había finalizado en séptima posición, decidió denunciar al COI alegando que había tenido un accidente con un ciclista, reclamación que fue descartada posteriormente.

Aunque Théato es aún considerado el primer campeón olímpico francés de atletismo se probó posteriormente que había nacido en Luxemburgo, desde donde su familia se había trasladado a Bélgica, y finalmente a Francia, donde Arthur competía para el Racing Club, trabajando ocasionalmente como jardinero. Luxemburgo reclamó esta medalla para el país, pero la reclamación fue descartada en 2004 y la victoria aún cuenta en los anales como francesa.

En cuanto a Théato se convirtió al profesionalismo inmediatamente tras los Juegos, pero su mayor logro sería terminar segundo en los campeonatos franceses de campo a través el año siguiente. Con posterioridad su vida entró en el anonimato, e incluso su muerte no está claro si tuvo lugar en 1919 o 1923.

 

Fuentes:

http://www.pierrelagrue-jo.com/michel-theato-1878-1919

https://en.wikipedia.org/wiki/Michel_Th%C3%A9ato 

Imágenes en el dominio público utilizadas bajo licencia Creative Commons

Imagen de la carrera de maratón 1900
Llegada a meta de Théato

FISIOLOGÍA Y PATOLOGÍAS DEL ULTRA MARATÓN

Hace unos días me topé con una revisión recién aparecida en prensa sobre los ultra-maratones desde el punto de vista fisiológico y fisiopatológico y pensé que sería interesante compartir algunos de los principales datos en él apuntados.

Para aquellos que consideran el maratón como la mínima distancia de competición, el ultra-maratón se convierte en el objetivo a perseguir. El número de estas pruebas no ha hecho más que incrementarse con los años, y generalmente se organizan sobre una cierta distancia (50k, 100k entre las más populares) o un cierto tiempo (12h, 24h, o incluso días). El citado estudio apunta a un incremento continuado en el número de finishers, aunque sin una mejora sustancial en los tiempos, posiblemente debido a que este tipo de pruebas son más asequibles a corredores usuales de lo que lo eran hace unos años.

El estudio encontró que los varones tienen una edad aproximada de 45 años, y que aún constituyen el 80% de los finalistas (si alguien está interesado, este perfil se precisa aún más en el artículo). Si se compara al corredor de ultras con sus colegas maratonianos, se encontró que generalmente eran más viejos y corrían más lentos, siendo generalmente maratonianos experimentados que han decidido realizar la transición a distancias más largas. Asimismo, tendían a ser más delgados, seguramente por un aumento en los kilometrajes de entrenamiento a medida que la competición se alarga. De interés también que el rendimiento máximo se alcanza a edades más avanzadas al aumentar la distancia.

Desde un punto de vista patológico, el nivel de lesiones y problemas relacionados con la competición aumentó proporcionalmente con la distancia, como podía esperarse. Sin embargo, cuando se comparan los datos de los ultra-maratonianos con la población general se encuentra que son más sanos (menores niveles de cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc), y tienen un estilo de vida más saludable, aunque suelen presentar niveles más elevados de asma y alergias. Por otro lado, su motivación deja de ser la competición, y se decantan más por una búsqueda de aventura.

En cuanto al rendimiento en los ultra-maratones, entre los factores que lo afectan positivamente podríamos destacar los niveles bajos de grasa corporal y velocidades elevadas durante los entrenamientos, siendo la experiencia también un factor clave, así como la capacidad de regularse y mantener los ritmos. Los corredores más experimentados son capaces de mantener ritmos muy constantes durante la prueba, mientras que los más jóvenes y/o inexpertos tienden a comenzar más rápido, pero finalmente conseguir peores resultados.

Respecto a los requerimientos energéticos en estas carreras, por regla general los participantes son incapaces de mantener el equilibrio energético por una ingestión insuficiente de nutrientes, acompañada en ocasiones de una pérdida de apetito y problemas digestivos. A su vez tiene lugar una modificación en la cantidad de energía procedente de los carbohidratos, y el organismo tiende a emplear la grasa como sustrato preferente.

Los problemas músculo esqueléticos son más frecuentes a medida que las distancias aumentan, como podía esperarse, siendo principalmente localizados en las rodillas en las carreras de carretera, y en los tobillos para los trails. La aparición de ampollas depende en gran medida de la experiencia del corredor. Se describió también un engrosamiento de los tendones y un efecto favorable sobre los cartílagos, debido a un incremento en la síntesis de colágeno. El daño músculo esquelético es importante después de una ultra, con una reducción significativa de masa muscular. La utilización de suplementos, como los BCAA (de los cuales trataremos en una futura entrada), no tuvieron efecto, del mismo modo que ocurrió con el uso de anti inflamatorios (diclofenaco o ibuprofeno), mientras que fueron contradictorios con dietas ricas en antioxidantes. Parece claro que la mejor forma de evitar el daño músculo esquelético es un entrenamiento apropiado.

Posteriormente el artículo se centra en las hormonas, describiéndose por regla general un incremento en las relacionadas con el estrés, como el cortisol, y en las catecolaminas, con una disminución de la testosterona en hombres, que podría afectar negativamente el resultado de la competición. En cuanto a las mujeres se encontró un aumento del estradiol.

Colesterol y triglicéridos tras una prueba de 24h disminuyeron. Entre las principales causas de abandono en una ultra maratón se encuentran los problemas digestivos, con hasta el 90% de los corredores retirados quejándose de nauseas. Parece que una de las mejores soluciones es intentar comer aquello que uno gusta, en especial alimentos ricos en grasa, que parecen ser mejor tolerados. Hígado y riñones suelen presentar a su vez elevados niveles de marcadores de daño, que revierten en unos pocos días sin mayores complicaciones en la mayor parte de los casos.

Como conclusión se puede decir que competir en pruebas de ultra maratón es beneficioso, principalmente debido a los niveles de entrenamiento que implican, y aunque existen ciertos efectos secundarios que pueden aparecer durante o inmediatamente después de la carrera, son usualmente temporales, con unos efectos a largo plazo por regla general positivos.

Bibliografía:

Physiology and pathophysiology in ultra-marathon running

Beat Knechtle & Pantelis T. Nikolaidis

Front. Physiol. | doi: 10.3389/fphys.2018.00634

Maratón de Aguilar de Campoo (03/06/18 – 68)

Después de mi primera experiencia en esta maratón el año pasado tenía claro que, si podía, intentaría volver, como así ha ocurrido. Aguilar de Campoo es un pueblo situado al norte de la provincia de Palencia, popular principalmente por sus muchas fábricas de galletas (Gullón y Siro entre las más conocidas) y que de paso este año alberga “Las Edades del Hombre”, una exposición itinerante que anualmente exhibe algunas de las piezas de arte más importantes de Castilla y León. Bajo el lema “Mons Dei” en esta ocasión tiene lugar en parte en la iglesia de San Miguel, en cuyo lateral se encuentra la zona de inicio y meta de esta maratón.

Después de mi última maratón las cosas se complicaron. En el día de mi primer entrenamiento, simplemente al levantarme de una silla, sentí un tirón en la parte superior del muslo izquierdo. No lo di mayor importancia, pero al día siguiente apenas podía estirar la pierna. Ahí tenía un desgarro muscular del cuádriceps superior. A veces las lesiones tienen lugar cuando menos se las espera. Sin embargo, con una semana de reposo, y un tratamiento apropiado a base de hielo, vendas compresivas y pomada anti inflamatoria consigo recuperarme, con aún dos semanas hasta la carrera.

Esta maratón es principalmente gracias al esfuerzo de una persona, Gabriel Ruiz Garcia, que ha conseguido que este año celebre su edición número 21. Sin grandes patrocinadores, él personalmente, junto a un reducidísimo grupo de voluntarios, se encarga de registro, trofeos, regalos, e incluso instalar las pancartas de salida y meta, vallas etc. Claramente es el alma de la prueba. Y todo ello por un maratón que ofrece inscripción gratuita, aunque el número de participantes nunca es muy numeroso. Este año los inscritos son 25, aunque entre ellos algunos de los maratonianos populares con más experiencia del panorama nacional.

A las 9 tomamos la salida, en un ambiente amigable, casi íntimo, con 14°C y prevision de tormentas eléctricas después del mediodía. El trazado abandona Aguilar por la trasera de la iglesia hacia las fábricas de galletas, para dar una primera vuelta corta. Una vez finalizada nos quedarán por delante 5 vueltas largas hasta completar el maratón, cada una de las cuales nos llevará hasta la cercana villa de Villallano, donde giraremos de nuevo hacia Aguilar siguiendo la misma carretera, lo que permite seguir fácilmente la progresión de la carrera, puesto que los corredores se cruzan 2 veces a cada vuelta. De salida intento mantener a los primeros corredores al alcance, llegando a estar en un momentáneo quinto lugar, pero rápidamente bajo hasta una octava o novena posición. El líder de la carrera comienza a abrir hueco con sus perseguidores, una diferencia que solo aumentará hasta el final de la prueba, con nadie capaz de hacerle sombra. Sin mucha energía casi desde el comienzo, parece que las últimas semanas de trabajo unido a solo dos semanas de entrenamiento se han llevado lo mejor de mí. Para cuando termino la tercera vuelta, justo el primer participante me dobla terminando ya su cuarta vuelta. Desde ese punto aún sigo bajando alguna posición y ya encaro la última sección con el único objetivo de bajar de las 4 horas, alcanzando la meta en 3.59.16, para una 13ª posición de 24 participantes, y muy lejos del tiempo que hice el año pasado sobre el mismo recorrido, que a la postre sería mi mejor marca de la temporada (3.35.18). Esta gran diferencia deja un poso amargo, que desaparece rápidamente por la camaradería que se respira.

Con la temporada veraniega a la vuelta de la esquina, y menos maratones para escoger, puede que sea el momento adecuado para optar por carreras más cortas y entrenamientos largos, y comenzar a planificar la temporada de otoño.

 

Puntuación: 5 (sobre 5)

A favor: atmósfera; inscripción gratuita; trofeos para todos (más galletas, cereales y pastas); la prueba de que la determinación de uno a veces es suficiente para organizar una carrera

En contra: que el Ayuntamiento decida organizar otra carrera el mismo día, justo al lado de donde tiene lugar esta

 

Arco hacia la meta
Área de salida y meta
Colegiata de San Miguel

CAMPEONES OLÍMPICOS DE MARATÓN (I) – Atenas 1896: SPYRIDON LOUIS (1873-1940)

Con Pierre de Coubertin liderando los esfuerzos para revivir los Juegos Olímpicos, en 1894 se resolvió que los primeros Juegos de la era moderna tendrían lugar en Grecia en 1896. El maratón, que previamente no existía como prueba atlética, fue propuesto por Michel Bréal, e introducido en el calendario de pruebas como homenaje al legendario esfuerzo de Filípides, el mensajero griego que corrió de Maratón a Atenas para anunciar la victoria griega sobre los persas, en la también llamada batalla de Maratón.

El coronel Papadiamantopoulos fue el hombre escogido para organizar las carreras de calificación que determinarían quiénes serían los atletas que representarían a Grecia en la prueba del maratón. Él había sido el oficial al mando de Spyridon cuando realizaba su servicio militar, y siendo conocedor de sus habilidades atléticas consiguió convencerle para que participara en una de estas pruebas clasificatorias, concretamente en la segunda. Spyridon, aunque no ganó, consiguió terminar en quinto lugar (con el ganador obteniendo la victoria en un tiempo de 3h y 18minutos), lo que le sirvió para entrar a formar parte del equipo olímpico griego de maratón, y dar un primer paso para entrar por derecho propio en la historia del maratón.

Spyridon procedía de una familia humilde, y en el momento de las Olimpiadas tenía 24 años, y trabajaba en el negocio familiar, transportando agua fresca a la ciudad de Atenas. El día 10 de abril de 1896, con unas zapatillas donadas por los paisanos de su aldea, se presentó junto a otros 16 atletas (12 de ellos también griegos) en la línea de salida en Maratón, para una prueba que los llevaría hasta el Estadio Olímpico, en Atenas, a una distancia aproximada de 40kms. El francés Albin Lermusiaux, que había terminado tercero en los 1500m, tomó una clara ventaja desde el comienzo de la prueba, que se mantendría hasta pasada la mitad de la prueba, momento a partir del cual el australiano Edwin Flack, que ya había ganado en los 800 y 1500m unos días antes, tomó la delantera. Mientras tanto Spyridon, que había parado en la pequeña villa de Pikermi para tomar un refrigerio (un vaso de vino, o coñac, según las fuentes) predijo que sería capaz de superar a los atletas que tenía delante. Flack, que no estaba acostumbrado a correr distancias tan largas, comenzó a flaquear, y a solo 3-4 kms de la llegada se derrumbó. En un estado de delirio, en el que hasta llegó a golpear a un espectador que se ofreció a ayudarle, se vio forzado a abandonar, dejando a Spyridon solo al frente de la prueba. 

Mientras esto ocurría en el recorrido, la multitud congregada en el estadio estaba decaída, pues acababan de recibir la noticia de que Flack estaba en la delantera. Sin embargo, unos momentos después un nuevo mensajero trajo la noticia de que Spyridon se encontraba al frente. Todo el estadio comenzó a gritar “Hellene, Hellene”, que quería decir “Grecia, Grecia” en el idioma local. La entrada de Spyridon en el estadio desató la euforia, con todos los espectadores vitoreando en pie su vuelta a la pista y entrada en meta en 2.58.50, siete minutos por delante del siguiente clasificado. Como él mismo recordaría años más tarde todo el mundo empezó a cantar su nombre y arrojarle flores desde las gradas.

Spyridon consiguió así salvar el honor griego en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, pues hasta ese momento la sequía de medallas había sido completa, y le convirtió en un héroe nacional de la noche a la mañana. Como vencedor el Rey de Grecia le ofreció un deseo, y él, en toda su modestia, solo pidió un carro y un burro para ayudarle a acarrear el agua en el negocio familiar. Se retiró de la competición inmediatamente tras los Juegos, y volvió a su vida sencilla. Años más tarde se le concedió el honor de portar la bandera griega con ocasión de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, donde ofreció una rama de olivo procedente de Olimpia, lugar de origen de los Juegos, a Hitler, como símbolo de paz. Aquella sería su última aparición pública antes de fallecer en 1940.

En su honor el Estadio Olímpico de Atenas lleva su nombre, y llegó también a hacerse un hueco en la lengua griega, puesto que la expresión “yinomai Louis” se utiliza para decir que algo “desaparece rápidamente”.

Fuentes:

www.wikipedia.org

www.olympic.org

www.iaaf.org

www.espn.com.ar

www.aims-worldrunning.org

 

Imágenes del dominio público, utilizadas bajo licencia Creative Commons

Grecia 1896
Berlín 1936

Protector solar: ISDIN Fusion Gel (Sport)

Frente de la caja
Parte trasera de la caja

Con el verano a la vuelta de la esquina y los días más largos cobra especial importancia protegerse de los rayos UV, especialmente si no se pueden evitar las horas de mayor exposición solar (aunque la protección también es necesaria en días nublados). El uso de un protector solar mantendrá tu piel más sana y evitará su envejecimiento prematuro, previniendo a su vez enfermedades asociadas a la exposición solar prolongada, como por ejemplo el cáncer de piel.

Incluso más importante que proteger tu cuerpo con el factor de protección más elevado posible, es también proteger tu rostro. Si has estado corriendo algún tiempo sabrás que una vez comienzas a sudar, la crema aplicada sobre tu cara empieza a escurrir, y casi inevitablemente a entrar en los ojos. Personalmente he tenido que parar en numerosas ocasiones para lavarme la cara con agua, o utilizar un pañuelo para eliminar todo resto de protector de mi cara, puesto que los ojos comienzan a llorar haciendo casi imposible ver por donde se corre. Como este problema no va a afectar a las otras áreas de tu cuerpo, cualquier protector solar debería bastar para aplicar sobre las extremidades y la zona del cuello. Sin embargo, para el rostro he probado innumerables protectores hasta que me topé con ISDIN Fusion Gel, del cual me ofrecieron un par de muestras gratuitas al visitar la feria del corredor de la maratón de Barcelona. Allí la persona en el stand me aseguró que no escurriría sobre mis ojos. Escéptico, decidí probarlo al día siguiente, y ciertamente que no tuve ese problema, tal como me habían asegurado.

Después de este primer intento decidí comprarlo. El bote de 100mL oscilaba entre los cerca de 30€ de la farmacia, y los aproximadamente 20€ de algunas tiendas online (terminé pagando 20.6€). Aunque caro, si se usa exclusivamente para la zona de la cara debería dar para una temporada.

Tras haberlo utilizado en unas cuantas ocasiones y tiradas largas, debo decir que en ninguna ocasión me ha entrado en los ojos, incluso corriendo en condiciones de calor y sudando profusamente.

Su color es transparente y su textura muy ligera, más líquida que otros protectores. El olor se asemeja intensamente a alcohol en un primer momento, pero es rápidamente absorbido tras su aplicación y el olor se atenúa. Se publicita como útil para zonas con abundante vello, y debido a su pequeño tamaño puede ser incluido en el equipaje de mano si se quiere llevar en un vuelo. Sin embargo, el principal problema que encontré es debido a su naturaleza líquida. Cuando recibí el envío en el correo ya me percaté de que la caja exterior de cartón tenía dentro alguna mancha, a la que no di mayor importancia. Cuando llevé la crema a mi primera carrera me di cuenta cuando llegué que la botella había perdido líquido en mi mochila. Debido a su textura el envase debería ser hermético, para así prevenir incómodos derrames que podrían arruinar tu equipaje. Desde entonces lo llevo envuelto en dos bolsas herméticas de plástico.

Una lástima de detalle para lo que sería un producto necesario.

 

Score: 3.5 (sobre 5)

Pros: un protector solar que finalmente no entra en tus ojos con la transpiración; altos niveles de protección frente a rayos UVA y UVB; resistencia al agua y sudor

 

Cons: embalaje inapropiado, por el precio deberían emplear un envase de cierre hermético, para evitar su derrame y la posibilidad de manchas asociadas

Botella
Textura líquida y parte superior con derrames

Lisbon Eco Maratón (06/05/18 – 67)

Por tercera vez consecutiva retorno para este maratón. La fecha ha cambiado en cada ocasión, desde mediados de junio en 2016 comenzando por la tarde, a mediados/final de mayo en 2017, y finalmente comienzos de mayo en esta ocasión. Cambios posiblemente acertados, puesto que a finales de junio el tiempo resultó muy caluroso, y aún más por la tarde, aunque espero que no sigan adelantándola, porque ya abril tiene bastantes carreras habitualmente.

Desde el año pasado la zona de inicio y final es la misma, en el Parque Eduardo VII, justo donde ondea la bandera de Portugal, lugar que ofrece una vista privilegiada de toda la ciudad.

Aparte del tiempo que para llegar hasta aquí el resto del maratón transcurre en el cercano parque de Monsanto, una gran reserva natural que ya delimita las afueras de Lisboa, y que ofrece un recorrido de trail sin necesidad de salir de la ciudad. Podemos asumir que el “Eco” del nombre, aparte de por su recorrido, es por el cuidado que se tiene para no ensuciar en las zonas de avituallamiento y en el recorrido durante la prueba.

La inscripción costó 30€ (realizada con bastante antelación, porque posteriormente iba incrementándose, como suele ser habitual), y un comienzo a las 8.30, existiendo asimismo una media maratón que comienza una hora más tarde, y una prueba de 10k con inicio a las 11. El número de participantes inscritos para la maratón es de unos 150, con pronóstico de temperaturas en torno a los 26°C para el mediodía. Así pues, tomo la tarde con tranquilidad para gastar poca energía a la espera de lo que viene mañana.

El acceso a la zona de salida es fácilmente accesible con transporte público, y existen también numerosas plazas de aparcamiento en las inmediaciones (al menos a primera hora), lo cual posibilita que por una vez esté temprano en la zona de salida. Al ser un maratón con pocos participantes todo resulta bastante fácil, sin el típico estrés de otras ocasiones para dejar la mochila, encontrar el cajón, etc. Existe incluso una sesión de calentamiento, que resultará de utilidad para evitar posibles lesiones posteriormente. Como equipamiento, visto la T-shirt proporcionada en la bolsa del corredor (en teoría es obligatorio correr con ella) y mi Camelback, en la que llevo 1 litro de bebida isotónica, y los geles habituales. Resultó de utilidad en años anteriores, y aunque los avituallamientos son suficientes, el hecho de estar habituado a correr con ella y poder disponer de un sorbo adicional entre estaciones compensa la posible molestia. Y aunque no es habitual en mi caso, también decido ir con mis auriculares y lista de podcast, que me harán la carrera más amena. Llegada la hora, partimos.

Tomamos la vía ciclista que va hacia Monsanto, durante unos 3kms, para después entrar en lo que es propiamente el parque, y donde el recorrido oscilará entre carreteras asfaltadas y caminos de tierra, todos ellos peatonales, salvo algunos ocasionales cruces de carreteras con tráfico, aunque todos ellos controlados por voluntarios o incluso policías. Como inicio decido tomarme las cosas con calma, puesto que la experiencia de otros años ya me enseñó que el curso se torna exigente una vez dentro del parque. Una vez allí los corredores empiezan a espaciarse, y ya a partir de la media maratón prácticamente es correr solo, con algún corredor en la distancia, a veces solo visibles si la zona es abierta. Aunque la temperatura incrementa gradualmente el hecho de que el recorrido transcurra en gran parte en zonas arboladas y boscosas es un respiro, y el calor no se hace sentir demasiado en ningún momento, con los kilómetros deslizando suavemente. Cruzado el kilómetro 30, y con más energías que en otras ocasiones, consigo mantener un ritmo vivo, que me permite recuperar algunas posiciones. Ya abandonando Monsanto y el último puesto de avituallamiento, volvemos al carril bici que nos debe conducir hacia el Parque Eduardo VII y la meta. Los últimos 2kms aún guardan las últimas cuestas pronunciadas, pero con la bandera ya a la vista y un último esfuerzo consigo cruzar la meta en 4.18.12, mejorando mi 4.22.23 en 2017 (con una aparatosa caída a mitad de carrera, con cuyas consecuencias tuve que lidiar lo mejor posible) y mi 4.34.19 en 2016 (con carrera por la tarde y calor considerable), para una posición 43 de 101 finalistas.

Una buena carrera para cruzar los 2/3 de mi camino hacia la barrera de los 100 maratones, y una de mis pruebas favoritas en la que espero poder repetir el próximo año.

Puntuación: 5 (de 5)

A favor: recorrido de trail; área de salida/llegada

En contra: una fecha variable todos los años

Zona de salida
El podio
Área de los corredores
Vista desde la salida
Ambiente de salida

ALPES SUIZOS

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Lunes después del maratón. Sin demasiado cansancio toca de nuevo madrugar para tomar el tren de las 8.30 a Lucerna, donde llegamos en unos 45 minutos. Solo tiempo para tomar unas fotos, puesto que el ferry hasta Vitznau-Rigi sale en breve, y en información nos han dicho que la previsión meteorológica da lluvias para la tarde, y subir a la montaña si las condiciones son adversas elimina toda opción de tener buenas vistas y disfrutar el área. 

Un tranquilo crucero nos lleva hasta el inicio del tren de montaña de la línea Rigi, que constituye el ferrocarril de montaña más antiguo de Europa, y solo el segundo del mundo. Un lento trayecto en una antigua locomotora y vagones igualmente antiguso nos hace ascender por bucólicos parajes campestres hasta los 1798 metros de Rigi-Staffel, tras hacer breves paradas en numerosas estaciones camino a la cumbre. En ella hay bastantes puntos con nieve profunda y las vistas son espectaculares, existiendo a su vez un hotel con restaurante y una oficina de turismo con información sobre las múltiples rutas disponibles, así como numerosos indicadores hacia otras paradas de tranvía, o cercanas poblaciones. El plan era hacer una de las rutas cortas disponibles. El billete de vuelta del tren hacia Zúrich es válido desde Goldau, y ya que hay un indicador hacia allí que dice 2h y 30 minutos, se convierte en la ruta alternativa elegida. 

Encontrando algo de nieve solo en la zona de la cumbre, la ruta va descendiendo entre campos de ganado, bosques, cascadas, y de vez en cuando el sonido del tranvía que desciende desde Rigi-Staffel hasta Goldau y que se ve en la lejanía. Al final las 2h y media no son ni de cerca suficientes para llegar hasta Goldau, y contando con el que cielo está a oscurecerse y el cansancio de la bajada empieza a acusarse, decidimos tirar hacia la parada de tranvía de Kräbel, ya la última hacia Goldau, y así hacer esta última parte del recorrido en tranvía. Estamos a 758 metros de altitud desde los casi 1800 de los que partimos, y justo a tiempo puesto que comienza a llover con fuerte intensidad. Con un poco más de tiempo un nuevo teleférico justo desde la parada de Kräbel hacia la montaña a este lado del recorrido, Rigi Scheidegg, con una frecuencia de 30 minutos, prometía nuevas y espectaculares vistas desde una perspectiva diferente. Sin embargo, con solo un tren cada hora desde esta estación mejor no arriesgar las conexiones de vuelta. Una vez en Goldau, un nuevo tren nos lleva hasta Zúrich, para poner punto y final a un remarcable viaje por tierras suizas.

EVOLUCIÓN DE LA RESISTENCIA

El “comienzo” del maratón desde el lejano Filípides tuvo un final trágico, como ya se ha contado innumerables veces. Sin embargo, el correr largas distancias ha sido algo inherente al ser humano desde incluso antes de que pudiéramos ser definidos como tales, y que tuvo una importancia destacada en la historia de nuestra evolución. Nuestros más cercanos ancestros evolutivamente hablando, los simios, a diferencia nuestra no están diseñados para “correr” largas distancias. Su cuerpo ha evolucionado para un ambiente con bosques y la necesidad de correr aeróbicamente no les ha sido necesaria. Lo mismo sucede con la mayoría de los animales cuya especialización para correr se basa en cortas distancias a gran velocidad, haciendo sprints, útiles para conseguir escapar o capturar sus presas. Así la mayor parte de los mamíferos sería capaz de batir a un Usain Bolt en plenas facultades a velocidad máxima (próxima a los 40km/h), o velocidad de sprint. Como especie bípeda somos incapaces de galopar, y así nuestra velocidad sería más similar a un trote animal, que nos habilita para correr largas distancias, al igual que ocurre con animales como los caballos o perros. Ellos también son capaces de mantener estas velocidades intermedias o velocidades “de trote” durante largos periodos, pero se fatigan con rapidez a velocidades “de galope”. Para distancias como el maratón, o más largas, el ser humano sería capaz de batir a cualquiera de estos animales a estas velocidades “de trote”.

¿Y qué es lo que nos hace diferentes con respecto a ellos?

Entre estas características podríamos hablar de nuestros tendones, que actúan como muelles guardando la energía durante el primer movimiento de la carrera y liberándola posteriormente. Así por ejemplo el tamaño de nuestro tendón de Aquiles es considerablemente mayor que el de los simios. La posición bípeda resulta además más económica energéticamente. Respecto a los chimpancés, posiblemente los primates más próximos al ser humano, se ha encontrado que para una misma distancia recorrida la energía empleada por el simio es el doble. Existe un reposicionamiento de nuestro centro de gravedad, que tiene lugar exclusivamente en la carrera, y que apenas es empleado al caminar, cuya función principal es la estabilización. El hecho de tener extremidades más largas reduce el número de músculos activados a cada paso, así como el número de ellos necesario para cubrir una misma distancia. Así, y contrariamente a lo que podría pensarse, el número de extremidades empleadas para el desplazamiento no tiene importancia.

Sin embargo, si hay un factor clave, es nuestra capacidad de termorregulación. Correr genera 10 veces más energía en forma de calor que andar. La mayoría de los mamíferos tienen que frenar su galope tras correr cortas distancias porque son incapaces de enfriar su “núcleo” con la suficiente velocidad como para evitar la hipertermia. Nosotros sin embargo somos capaces de sudar, un mecanismo altamente especializado que nos permite enfriarnos con rapidez, y así correr largas distancias. Para ello hemos eliminado progresivamente la mayor parte del vello corporal y aumentado el número de glándulas sudoríparas.

En algún lugar de África, hace alrededor de dos millones de años, y antes del desarrollo de herramientas que se pudiesen emplear para la caza, tuvimos que competir en la sabana con otros mamíferos por la comida. Carentes de los atributos físicos de otros predadores, nuestro nicho de especialización fue la habilidad de correr largas distancias de un modo eficiente, que nos permitió así la caza por agotamiento de las presas, con un riesgo mínimo. Este avance evolutivo nos diferenció considerablemente de los otros Homo que nos precedieron. El recorrido evolutivo que llevaremos a partir de ahora es solo una hipótesis.

Bibliografía:

Economy and Endurance in Human Evolution
Pontzer H.
Current Biology 2017, R613–R621

The Evolution of Marathon Running Capabilities in Humans
Lieberman DE and Bramble DM.
Sports Med 2007; 37 (4-5): 288-290

Maratón de Zúrich (22/04/18 – 66)

Después de varios viajes rápidos a maratones esta vez el desplazamiento más largo va a servir para combinar deporte y turismo. Con llegada el viernes por la noche y salida el martes de madrugada eso deja 3 días completos, tiempo suficiente para disputar el maratón y hacer un poco de turismo por Suiza. El vuelo barato que compré allá por enero al menos compensa el precio elevado de la inscripción, de 120€, al mismo nivel de Berlín, por ejemplo, y el doble casi que maratones como Madrid o Barcelona, pero nadie espera que Suiza sea barato. El sábado es el día apropiado para acudir a por el dorsal, al pabellón deportivo Saalsport Hall, situado a unos 30 minutos caminando de la zona centro, paseo que aprovecho para visitar también la zona de salida y meta, situada en las inmediaciones (Mythenquai). Extrañamente también se puede recoger el dorsal la mañana del domingo, entre las 6 y las 8 en el mismo lugar, y después utilizar un autobús gratuito por parte de la organización para desplazarse hasta la zona de salida, pero teniendo tiempo disponible mejor eliminar distracciones innecesarias en el último momento. La feria del corredor es bastante pequeña, a pesar de que la carrera va a combinar el maratón, con salida a las 8.30, un maratón de relevos a las 8.37 y una prueba de 10km a las 8.43. Hay poca presencia de puestos de otras maratones, y ausencia casi total de los típicos gigantes deportivos tan presentes en estos eventos. Eso sí, todas las informaciones están mayoritariamente en alemán, así como los emails después de registrarse.

Con el número en mi poder, y después de aprovechar la comida de la pasta, que era a esa hora, y con posibilidad de disfrutarla en plan picnic en la zona ajardinada a las afueras del pabellón el resto de la tarde se aprovecha para callejear por la tranquila y fácilmente accesible Zúrich, y organizar un poco el viaje del lunes a la montaña.

En la mañana de la carrera un pequeño trayecto en tranvía lleva hasta la zona de los barcos en Burkiplatz, y de ahí un pequeño paseo hasta la zona de salida/meta, en la margen izquierda del lago, y un poco más allá la zona para dejar la bolsa con las pertenencias para después de la carrera. Con tiempo soleado y ya bastante calor para esa hora de la mañana tomamos la salida. Enseguida encaminamos hacia el centro de la ciudad, con el área de Burkiplatz como centro neurálgico, y por la que vamos a transitar unas cuantas veces hasta el km 12, cuando ya pasaremos a la otra margen del lago. Por ella seguiremos alejándonos de Zúrich hasta llegar al km 25, en las inmediaciones de Meilen, cuando ya cambiaremos de sentido para dirigirnos hacia Zúrich, y encaminarnos a la meta. Pero aún queda un poco para ello. Antes de abandonar Zúrich ya los primeros corredores del maratón en relevos empiezan a pasar rápidamente. El calor va gradualmente subiendo, y posiblemente por falta de atención el primer marcador kilométrico que veo es el del km 17. Se me había pasado rápida la carrera hasta ese momento, puesto que ni había tenido noción del tiempo. Aprovecho para tomar ya retrasado el primer gel, que suele caer por el km 12 en otras ocasiones. A partir de este km ya empiezo a estar más pendiente de los puntos kilométricos, y así de los geles. También la zona por la que transitamos es residencial, con poco público, y es el trazado que vamos a seguir en la dirección contraria. El grupo de 3.30 me pasó tras unos cuantos kms, y no consigo encontrar el ritmo vivo que me gustaría. Pasado el km 30, y ya en el camino de vuelta me pasa también el grupo de 3.45. Hoy la marca no va a ser lo destacado, aunque tampoco era lo más importante. Llegados a Burkiplatz y ya en los últimos compases de la carrera el público es mucho más numeroso. Solo quedar tomar la calle comercial Bahnhofstrasse hasta casi la estación de trenes, girar y ya la última recta hasta la línea de meta. Tiempo final 3.52.30, en condiciones totalmente veraniegas (y aún más para Suiza), y en el puesto 949 de 1830 participantes masculinos (a los que habría que sumar 427 finalistas mujeres). Hora de descanso, incluso de siesta, en los extensos jardines de la zona. Ya a la mitad del Gran Slam 2018, parece que los 12 maratones previstos en un principio empiezan a estar más cerca.

Valoración: 4.5 (de 5)

A favor: circuito llano a una vuelta; todas las áreas fácilmente accesibles a pie, o con los medios de transporte ofrecidos por la organización

En contra: falta de organización en las estaciones de bebidas (sin criterio entre vasos y contenidos: a veces tenían agua, a veces isotónico, a veces refresco de cola…); información únicamente en alemán en muchas ocasiones

Extra: viaje a Lucerna/Vitznau-Rigi/Rigi-Staffel/Goldau

Cartel anunciador
Medalla
Feria del corredor
Ambiente de salida

Maratón de Badajoz (18/03/18 – 65)

Volvemos a tierras extremeñas después de la primera experiencia en 2016. Inscripción barata donde las haya, a 15€. La recogida de dorsales es en un apartado de las instalaciones deportivas de la Granadilla, a las afueras de la ciudad, y es un proceso rápido, así como la recogida de la bolsa del corredor, que es una sala próxima. Es un maratón pequeño, de ahí la ausencia de feria del corredor propiamente dicha. Considerando el precio recibimos la usual camiseta técnica, y además pantalón corto de atletismo.

El comienzo de la carrera tendrá lugar a las 9 de la mañana, en la zona del paseo fluvial, donde también estará situada la meta, con un circuito a dos vueltas. La media maratón que se celebra simultáneamente a una sola vuelta tomará la salida 15 minutos más tarde. A pesar de estar lloviendo copiosamente durante toda la jornada del sábado el pronóstico para el domingo es bastante propicio. A la salida allí nos juntamos cerca de 500 atletas, muchos de ellos portugueses, para desgastar zapatillas, con un tiempo nublado y una temperatura algo fresca, pero ideal para la carrera. Tras el esfuerzo de la semana anterior me uno desde la salida al globo de 3.45, y caminamos hacia la carretera de Portugal, por la que transcurrirá una buena parte del recorrido, y carente prácticamente de público. Ya a estas alturas se ve que la liebre va más rápida de los ritmos establecidos para entrar en 3.45, y aunque alguien más se lo comenta dice que es para mantener un colchón hacia los últimos kms. Así pues, según vamos hacia el cambio de sentido podemos ver que la liebre de 3.30 va solo ligeramente adelantada a la nuestra. De cualquier modo, no mantenemos los ritmos muy constantes y los acelerones son continuos. Durante 2-3 kms escapo unos metros, porque veo más fácil llevar mi propio ritmo, aunque las fuerzas no son tan abundantes y vuelvo a ser integrado a la disciplina del grupo. La media maratón la pasamos en poco más de 1.49, para un pelotón que cada vez cuenta con menos unidades. Hasta el km 28 consigo aguantar en el grupo principal, y de ahí en adelante, aunque me quedo descolgado, sigo teniendo el cartel de 3.45 a la vista. Los ritmos van descendiendo a medida que terminamos la segunda vuelta, pero una vez encarado el centro de Badajoz veo que el cartel de 3.45 va a ser inalcanzable. El último esfuerzo para el crono en 3.46.58. Lástima de la ausencia de plátanos en algún avituallamiento, al menos en los kms finales. Con esa energía extra quizá hubiese sido capaz de mantenerme en el grupo. Coger la medalla y una bolsa con algún avituallamiento (frutas y zumo), y directo al hotel a tomar una ducha e iniciar el retorno.

Tras 4 maratones en un mes, ahora por delante 5 semanas para recuperar e intentar hacer algún entrenamiento de calidad. Próximo destino, salvo sorpresa inesperada, Zúrich.

Valoración: 4 (de 5)

A favor: inscripción barata para los estándares actuales; circuito llano

En contra: falta de ritmo constante de la liebre (al menos la de 3.45); poco atractivo recorrido por la carretera hacia Portugal

Ambiente de salida
Área de meta durante la carrera