EVOLUCIÓN DE LA RESISTENCIA

El “comienzo” del maratón desde el lejano Filípides tuvo un final trágico, como ya se ha contado innumerables veces. Sin embargo, el correr largas distancias ha sido algo inherente al ser humano desde incluso antes de que pudiéramos ser definidos como tales, y que tuvo una importancia destacada en la historia de nuestra evolución. Nuestros más cercanos ancestros evolutivamente hablando, los simios, a diferencia nuestra no están diseñados para “correr” largas distancias. Su cuerpo ha evolucionado para un ambiente con bosques y la necesidad de correr aeróbicamente no les ha sido necesaria. Lo mismo sucede con la mayoría de los animales cuya especialización para correr se basa en cortas distancias a gran velocidad, haciendo sprints, útiles para conseguir escapar o capturar sus presas. Así la mayor parte de los mamíferos sería capaz de batir a un Usain Bolt en plenas facultades a velocidad máxima (próxima a los 40km/h), o velocidad de sprint. Como especie bípeda somos incapaces de galopar, y así nuestra velocidad sería más similar a un trote animal, que nos habilita para correr largas distancias, al igual que ocurre con animales como los caballos o perros. Ellos también son capaces de mantener estas velocidades intermedias o velocidades “de trote” durante largos periodos, pero se fatigan con rapidez a velocidades “de galope”. Para distancias como el maratón, o más largas, el ser humano sería capaz de batir a cualquiera de estos animales a estas velocidades “de trote”.

¿Y qué es lo que nos hace diferentes con respecto a ellos?

Entre estas características podríamos hablar de nuestros tendones, que actúan como muelles guardando la energía durante el primer movimiento de la carrera y liberándola posteriormente. Así por ejemplo el tamaño de nuestro tendón de Aquiles es considerablemente mayor que el de los simios. La posición bípeda resulta además más económica energéticamente. Respecto a los chimpancés, posiblemente los primates más próximos al ser humano, se ha encontrado que para una misma distancia recorrida la energía empleada por el simio es el doble. Existe un reposicionamiento de nuestro centro de gravedad, que tiene lugar exclusivamente en la carrera, y que apenas es empleado al caminar, cuya función principal es la estabilización. El hecho de tener extremidades más largas reduce el número de músculos activados a cada paso, así como el número de ellos necesario para cubrir una misma distancia. Así, y contrariamente a lo que podría pensarse, el número de extremidades empleadas para el desplazamiento no tiene importancia.

Sin embargo, si hay un factor clave, es nuestra capacidad de termorregulación. Correr genera 10 veces más energía en forma de calor que andar. La mayoría de los mamíferos tienen que frenar su galope tras correr cortas distancias porque son incapaces de enfriar su “núcleo” con la suficiente velocidad como para evitar la hipertermia. Nosotros sin embargo somos capaces de sudar, un mecanismo altamente especializado que nos permite enfriarnos con rapidez, y así correr largas distancias. Para ello hemos eliminado progresivamente la mayor parte del vello corporal y aumentado el número de glándulas sudoríparas.

En algún lugar de África, hace alrededor de dos millones de años, y antes del desarrollo de herramientas que se pudiesen emplear para la caza, tuvimos que competir en la sabana con otros mamíferos por la comida. Carentes de los atributos físicos de otros predadores, nuestro nicho de especialización fue la habilidad de correr largas distancias de un modo eficiente, que nos permitió así la caza por agotamiento de las presas, con un riesgo mínimo. Este avance evolutivo nos diferenció considerablemente de los otros Homo que nos precedieron. El recorrido evolutivo que llevaremos a partir de ahora es solo una hipótesis.

Bibliografía:

Economy and Endurance in Human Evolution
Pontzer H.
Current Biology 2017, R613–R621

The Evolution of Marathon Running Capabilities in Humans
Lieberman DE and Bramble DM.
Sports Med 2007; 37 (4-5): 288-290

Maratón de Zúrich (22/04/18 – 66)

Después de varios viajes rápidos a maratones esta vez el desplazamiento más largo va a servir para combinar deporte y turismo. Con llegada el viernes por la noche y salida el martes de madrugada eso deja 3 días completos, tiempo suficiente para disputar el maratón y hacer un poco de turismo por Suiza. El vuelo barato que compré allá por enero al menos compensa el precio elevado de la inscripción, de 120€, al mismo nivel de Berlín, por ejemplo, y el doble casi que maratones como Madrid o Barcelona, pero nadie espera que Suiza sea barato. El sábado es el día apropiado para acudir a por el dorsal, al pabellón deportivo Saalsport Hall, situado a unos 30 minutos caminando de la zona centro, paseo que aprovecho para visitar también la zona de salida y meta, situada en las inmediaciones (Mythenquai). Extrañamente también se puede recoger el dorsal la mañana del domingo, entre las 6 y las 8 en el mismo lugar, y después utilizar un autobús gratuito por parte de la organización para desplazarse hasta la zona de salida, pero teniendo tiempo disponible mejor eliminar distracciones innecesarias en el último momento. La feria del corredor es bastante pequeña, a pesar de que la carrera va a combinar el maratón, con salida a las 8.30, un maratón de relevos a las 8.37 y una prueba de 10km a las 8.43. Hay poca presencia de puestos de otras maratones, y ausencia casi total de los típicos gigantes deportivos tan presentes en estos eventos. Eso sí, todas las informaciones están mayoritariamente en alemán, así como los emails después de registrarse.

Con el número en mi poder, y después de aprovechar la comida de la pasta, que era a esa hora, y con posibilidad de disfrutarla en plan picnic en la zona ajardinada a las afueras del pabellón el resto de la tarde se aprovecha para callejear por la tranquila y fácilmente accesible Zúrich, y organizar un poco el viaje del lunes a la montaña.

En la mañana de la carrera un pequeño trayecto en tranvía lleva hasta la zona de los barcos en Burkiplatz, y de ahí un pequeño paseo hasta la zona de salida/meta, en la margen izquierda del lago, y un poco más allá la zona para dejar la bolsa con las pertenencias para después de la carrera. Con tiempo soleado y ya bastante calor para esa hora de la mañana tomamos la salida. Enseguida encaminamos hacia el centro de la ciudad, con el área de Burkiplatz como centro neurálgico, y por la que vamos a transitar unas cuantas veces hasta el km 12, cuando ya pasaremos a la otra margen del lago. Por ella seguiremos alejándonos de Zúrich hasta llegar al km 25, en las inmediaciones de Meilen, cuando ya cambiaremos de sentido para dirigirnos hacia Zúrich, y encaminarnos a la meta. Pero aún queda un poco para ello. Antes de abandonar Zúrich ya los primeros corredores del maratón en relevos empiezan a pasar rápidamente. El calor va gradualmente subiendo, y posiblemente por falta de atención el primer marcador kilométrico que veo es el del km 17. Se me había pasado rápida la carrera hasta ese momento, puesto que ni había tenido noción del tiempo. Aprovecho para tomar ya retrasado el primer gel, que suele caer por el km 12 en otras ocasiones. A partir de este km ya empiezo a estar más pendiente de los puntos kilométricos, y así de los geles. También la zona por la que transitamos es residencial, con poco público, y es el trazado que vamos a seguir en la dirección contraria. El grupo de 3.30 me pasó tras unos cuantos kms, y no consigo encontrar el ritmo vivo que me gustaría. Pasado el km 30, y ya en el camino de vuelta me pasa también el grupo de 3.45. Hoy la marca no va a ser lo destacado, aunque tampoco era lo más importante. Llegados a Burkiplatz y ya en los últimos compases de la carrera el público es mucho más numeroso. Solo quedar tomar la calle comercial Bahnhofstrasse hasta casi la estación de trenes, girar y ya la última recta hasta la línea de meta. Tiempo final 3.52.30, en condiciones totalmente veraniegas (y aún más para Suiza), y en el puesto 949 de 1830 participantes masculinos (a los que habría que sumar 427 finalistas mujeres). Hora de descanso, incluso de siesta, en los extensos jardines de la zona. Ya a la mitad del Gran Slam 2018, parece que los 12 maratones previstos en un principio empiezan a estar más cerca.

Valoración: 4.5 (de 5)

A favor: circuito llano a una vuelta; todas las áreas fácilmente accesibles a pie, o con los medios de transporte ofrecidos por la organización

En contra: falta de organización en las estaciones de bebidas (sin criterio entre vasos y contenidos: a veces tenían agua, a veces isotónico, a veces refresco de cola…); información únicamente en alemán en muchas ocasiones

Extra: viaje a Lucerna/Vitznau-Rigi/Rigi-Staffel/Goldau

Cartel anunciador
Medalla
Feria del corredor
Ambiente de salida

Maratón de Badajoz (18/03/18 – 65)

Volvemos a tierras extremeñas después de la primera experiencia en 2016. Inscripción barata donde las haya, a 15€. La recogida de dorsales es en un apartado de las instalaciones deportivas de la Granadilla, a las afueras de la ciudad, y es un proceso rápido, así como la recogida de la bolsa del corredor, que es una sala próxima. Es un maratón pequeño, de ahí la ausencia de feria del corredor propiamente dicha. Considerando el precio recibimos la usual camiseta técnica, y además pantalón corto de atletismo.

El comienzo de la carrera tendrá lugar a las 9 de la mañana, en la zona del paseo fluvial, donde también estará situada la meta, con un circuito a dos vueltas. La media maratón que se celebra simultáneamente a una sola vuelta tomará la salida 15 minutos más tarde. A pesar de estar lloviendo copiosamente durante toda la jornada del sábado el pronóstico para el domingo es bastante propicio. A la salida allí nos juntamos cerca de 500 atletas, muchos de ellos portugueses, para desgastar zapatillas, con un tiempo nublado y una temperatura algo fresca, pero ideal para la carrera. Tras el esfuerzo de la semana anterior me uno desde la salida al globo de 3.45, y caminamos hacia la carretera de Portugal, por la que transcurrirá una buena parte del recorrido, y carente prácticamente de público. Ya a estas alturas se ve que la liebre va más rápida de los ritmos establecidos para entrar en 3.45, y aunque alguien más se lo comenta dice que es para mantener un colchón hacia los últimos kms. Así pues, según vamos hacia el cambio de sentido podemos ver que la liebre de 3.30 va solo ligeramente adelantada a la nuestra. De cualquier modo, no mantenemos los ritmos muy constantes y los acelerones son continuos. Durante 2-3 kms escapo unos metros, porque veo más fácil llevar mi propio ritmo, aunque las fuerzas no son tan abundantes y vuelvo a ser integrado a la disciplina del grupo. La media maratón la pasamos en poco más de 1.49, para un pelotón que cada vez cuenta con menos unidades. Hasta el km 28 consigo aguantar en el grupo principal, y de ahí en adelante, aunque me quedo descolgado, sigo teniendo el cartel de 3.45 a la vista. Los ritmos van descendiendo a medida que terminamos la segunda vuelta, pero una vez encarado el centro de Badajoz veo que el cartel de 3.45 va a ser inalcanzable. El último esfuerzo para el crono en 3.46.58. Lástima de la ausencia de plátanos en algún avituallamiento, al menos en los kms finales. Con esa energía extra quizá hubiese sido capaz de mantenerme en el grupo. Coger la medalla y una bolsa con algún avituallamiento (frutas y zumo), y directo al hotel a tomar una ducha e iniciar el retorno.

Tras 4 maratones en un mes, ahora por delante 5 semanas para recuperar e intentar hacer algún entrenamiento de calidad. Próximo destino, salvo sorpresa inesperada, Zúrich.

Valoración: 4 (de 5)

A favor: inscripción barata para los estándares actuales; circuito llano

En contra: falta de ritmo constante de la liebre (al menos la de 3.45); poco atractivo recorrido por la carretera hacia Portugal

Ambiente de salida
Área de meta durante la carrera

Maratón de Barcelona (11/03/18 – 64)

Primer maratón en Cataluña, y uno de los grandes españoles que me faltaba. Esta vez toca correr por una causa solidaria, puesto que el precio íntegro de la inscripción (61.5€) irá destinado a Aldeas Infantiles, incluyendo además una suscripción de 6 meses gratuita a Runners World, revista a la que ya estuve inscrito hace unos cuantos años, pero que dejé de comprar cuando ya empezó a faltarme el tiempo para poder leerla. La feria del corredor, inmensa, ocupa un pabellón completo en el recinto ferial, situado en la Plaza de las Cortes Catalanas, que aprovecha para doblar también como feria de actividades outdoor. Resulta una de las ferias más completas que he visto. Afortunadamente la decisión de recoger el dorsal y la bolsa a la hora de la comida, incluso antes de dejar las cosas en el hotel, hace que no esté demasiado concurrida. La tarde se aprovecha para ver un poco la ciudad, visita interrumpida brevemente por una intensa tormenta. Tras la cena, pronto a descansar para un inicio a las 9.30.

Como otros días el protocolario madrugón entre 2 y 3 horas antes de la carrera. Afortunadamente el hotel está en la Gran Vía, a solo unos 20 minutos andando de la zona de salida y llegada, que coincide también con la localización de la feria del corredor del día anterior. Por marca voy a estar situado en el cajón rojo, de 3.15. Lejanos quedan ya los tiempos en los que esa marca estaba a mi alcance. En medio de un ambiente que es capaz, aún después de tantas salidas, de ponerme los pelos de punta, consigo pasar bajo la salida en aproximadamente un minuto, bastante bien considerando los aproximadamente 15000 participantes. Con un tiempo ideal para correr allá vamos, con tiempo soleado, aunque con posibilidad de alguna tormenta hacia el mediodía. Opto por camiseta de tirantes y gorra, y obviamente las siempre presentes (en mi caso) gafas de sol.

Los avituallamientos son frecuentes, cada 2.5k, provistos siempre de agua, bebidas isotónicas y fruta, y los marcadores vienen también de vez en cuando en millas. Tras el km 5 me pasa el grupo de 3.15. Parece que había ido bastante bien de ritmo hasta entonces. Los maratones anteriores aún no pesan mucho sobre mis piernas, aunque también tengo en mente el de la próxima semana, así que voy ligero, pero a su vez conservando fuerzas. El circuito a una vuelta va a recorrer prácticamente todos los lugares emblemáticos de la capital catalana. Llego a la media maratón en 1.47.44, para ser superado poco después por el más numeroso grupo de 3.30. Del km 25 al 30 mi ritmo decae, para superar posteriormente el muro sin demasiados problemas, y comenzar a descontar kms, con la esperanza de no ser también sobrepasado por el grupo de 3.45. El público, impresionante durante todo el recorrido, está completamente volcado en los estados finales de la carrera. Al final 3.44.26, para una maratón perfectamente organizada, al nivel de las mejores que he disputado. Un pequeño paseo para relajar las piernas hasta el hotel no vendrá mal después de todo. Y ya sin mucho más tiempo para turismo, solo una ducha, una comida ligera y directo para el aeropuerto. Próxima parada Badajoz, en 7 días.

Valoración: 5 (de 5)

A favor: circuito a una vuelta recorriendo los lugares más emblemáticos de la ciudad; público volcado con la prueba; excelente feria del corredor; numerosos avituallamientos bien provistos

En contra: duchas alejadas de la meta (pero con autobús para el traslado); el diseño de la medalla se podría mejorar; el intento de politizar una prueba atlética por parte de ciertos individuos

Área de recogida de dorsales
Curso de la carrera
Zona de salida/final
Vista desde la salida

Ghost of Roadrunner Marathon (24/02/18 – 63)

Costa Este inglesa, en Deal, condado de Kent, a dos horas en tren desde Londres. Seis días después de la Dirty Running Marathon y con previsión de ola de frío siberiano, vamos a por la última maratón “made in UK”, posiblemente por una larga temporada. El nombre del maratón viene de una prueba que se realizó en estas mismas instalaciones entre los años 2013 y 2016, el Kent Roadrunner Marathon, en el que ya participé en 2014. La organización se hizo con las medallas sobrantes de estos años, y han decidido añadir el “ghost” al título, y deshacerse del excedente de medallas. Cada finalista podrá elegir entre las disponibles. Precio de inscripción £30.

Con un viento muy intenso y para un comienzo a las 9.30, un Uber nos acerca hasta la salida, situada en el Betteshanger Country Park, a unos 5km del centro de la ciudad. Es un circuito de ciclismo cerrado al tráfico, que ha sido alquilado en su totalidad para la celebración del maratón. Su trazado es sinuoso, pero llano, de asfalto en perfectas condiciones, con unos 3 km de longitud. 12.96 vueltas nos llevarán hasta la distancia de los 42.2 kms. Lástima que el centro de visitantes esté en obras, puesto que por su tamaño debía ofrecer unas excelentes instalaciones para cambiarse, aunque existe una pequeña cafetería con baños en las inmediaciones de la salida. Con unos 2°C, y con pocas posibilidades de que aumente durante el resto del día, las condiciones me llevan a decidirme por pantalón larga, y dos camisetas (larga y tirantes encima), y guantes. Y ahí vamos… Las vueltas no se hacen tan repetitivas como en la carrera de la semana anterior, creo que principalmente porque ahora el recorrido es circular, y no simplemente la ida y la vuelta siguiendo el mismo recorrido. El trazado no se hace aburrido en ningún momento pues tiene diversas zonas, una con árboles, otra con curvas, etc. A medida que van transcurriendo las vueltas llegamos al momento en que empezamos a doblar corredores, y a su vez otros empiezan a doblarme a mí también (para hacerse una idea, llegaré a ser doblado dos veces por el ganador). El control de vueltas se realiza sobre una tarjeta plastificada en las que se va nos haciendo un agujero cada vez que pasamos por la salida, momento en el que podemos aprovechar para el avituallamiento. Llegando a la última vuelta, se nos da una bandera inglesa (tampoco iba a pretender que fuera española, ¿verdad?) para hacer la vuelta de honor final. Sin haber mirado el reloj al final casi rozando las 4 horas, para un tiempo de 3.59.41, y puesto 16 de 77 finalistas, en las condiciones más frías en las que había corrido un maratón hasta ahora.

La medalla, una de las señas de identidad por las que era reconocido este maratón, enorme. Me decido por la de 2016. Sin tiempo ni instalaciones para ducharse, una pizza familiar para recuperar fuerzas y a por el tren. Solo necesitaré 4 horas, con 3 intercambios de tren y dos autobuses para llegar hasta mi hotel, en Gatwick. Algo muy típico inglés, los trabajos de mantenimiento de las instalaciones ferroviarias durante los fines de semana. Por suerte es la última para antes de coger mi vuelo temprano el domingo. Si hubiese querido buscar un “doble” aún había otro maratón exactamente en el mismo circuito el domingo, aunque ya hubiera tenido más dificultades en organizar el viaje de vuelta. Sin embargo, satisfecho con la semana maratoniana bien aprovechada en tierras inglesas.

Valoración: 4.5 (de 5)

A favor: circuito ciclista cerrado al tráfico; medalla

En contra: distancia del circuito hasta Deal; obras en el centro de visitantes

Dirty Running Marathon (18/02/18 – 62)

De nuevo un maratón en Reino Unido, después de 4 años sin correr en territorio inglés, con la idea de conmemorar los 42 años y 195 días. Precio de inscripción de £40, para un maratón cercano a Londres y que tendrá lugar en su totalidad en la margen del Támesis. Como vestuario disponemos del Xcel Leisure Centre de Elmbridge, un moderno centro deportivo a solo 5 minutos caminando del comienzo de la prueba, lugar al que se nos conduce tras una breve charla informativa 15 minutos antes de la salida, planeada para las 9.30. La prueba va a tener lugar en un circuito de ida y vuelta, de 5.3 km de longitud en su totalidad, y sin cerrar al público, al que se podrán dar las vueltas que se quiera, en un tiempo máximo de 6 horas, aunque como luego se verá la mayor parte de los participantes se decidirán por el maratón, que requerirá exactamente de 8 vueltas. Así pues, con una temperatura de unos 8-9°C, que no se modificará apreciablemente durante la prueba, y un día soleado, comenzamos la prueba unos 100 participantes. El circuito es bastante llano, salvo un pequeño puente que cruza un río, y que, aunque corto, es bastante pronunciado. Solo hay avituallamiento cada vez que pasamos por la zona de inicio, aunque fácilmente se podría haber añadido una mesa con agua, o donde se pudieran dejar los geles a mitad de recorrido. El trazado es de tierra, con bastante barro en algún tramo, que la mayor parte de los corredores evitamos después de la primera vuelta, y asfalto. Al transcurrir la prueba en la margen del río el paisaje es bastante idílico. Las vueltas transcurren rápidas y sin mirar el reloj hasta finalizar la cuarta vuelta, de las 8 programadas, cuando veo que estoy cercano a las 2h. Esto indica que el ritmo que llevo es muy suave, lo cual no me parecía, o que el trazado es más duro de lo que pensaba. Al final acaban por hacerse monótonas las idas y vueltas siguiendo el mismo trazado, con la dificultad añadida del viento, que da de cara en una parte del trazado, con una sensación de frío, y una parte con él en contra, en la que la temperatura parece más elevada.

8 vueltas y toque de campana para indicar que el participante ha decidido terminar la prueba, el maratón en mi caso, para un tiempo de 4.05.48. El ganador entrando en 3.32, parece indicar que el trazado era más exigente de lo que en podía parecer (o al menos así lo confirman mis caderas). La bolsa del corredor contiene una medalla, no muy bonita, pero enorme. Por el precio pagado por la inscripción, y contando con el avituallamiento ofrecido, e instalaciones y personal requeridos para el desarrollo de la prueba, uno esperaría recibir algo más. Al menos las instalaciones para cambiarse eran excelentes y próximas.

Valoración: 3.5 (de 5)

A favor: instalaciones en la zona de salida/llegada; escenario

En contra: 8 vueltas que terminan por hacerse repetitivas; contando con que hay que recorrer 16 veces el mismo trazado; la bolsa del corredor, que aceptaba alguna cosa más

Elmbridge Xcel Leisure Complex
Medalla

Maratón de Gran Canaria (20/01/18 – 61)

Por tercera vez acudo a esta maratón, tras las ediciones de 2013 y 2014, y convenientemente organizada en Gran Canaria a finales de enero, temporada invernal caracterizada por el escaso número de maratones en el calendario europeo. No es de extrañar que su popularidad vaya en aumento, sobre todo entre corredores extranjeros, cuyo número ronda ya cerca del 60% del total de inscritos.

Se organizan a la par el maratón, media maratón y 10k, con salida a las 08.30 para las dos primeras pruebas, y a las 11.30 la tercera. Dado que la meta para todas ellas está en el mismo lugar, y que la última parte del recorrido va a será común, la animación, al menos en su parte final, está casi asegurada.

Realicé la inscripción con tiempo por 30€, en combinación con otra prueba que se organizó, también en Las Palmas de Gran Canaria, a finales de año. Como novedad este año se disputa sobre un circuito a una sola vuelta, con inicio y fin junto a la playa de las Canteras, en la zona del auditorio Alfredo Kraus, y la zona de guardarropa, ducha y vestuarios en el adyacente Centro Comercial Las Canteras. La bolsa del corredor cuenta con la habitual T-shirt y algunas bolsas de snacks y frutos secos. Mi vuelo llega a Gran Canaria el mismo sábado por la mañana. Es lo que llamo un “maratón exprés”: llegar, correr y volver, sin tiempo para turismo.

Allí nos presentamos a la salida, con una temperatura en torno a los 10-12°C. Parece que el día va a salir soleado. En el km 3 cogemos la zona del paseo marítimo, en lo que será un recorrido lineal de ida y vuelta hasta el km 22. El hecho de transcurrir junto al mar hace fácil el transcurrir de los kilómetros, a pesar de que el público es escaso, mientras el termómetro comienza a subir a medida que el Sol camina hacia su cénit. Poco después de la media maratón, la carrera se interna por las calles de la ciudad, en las que permanecerá con numeroso callejeo visitando las partes más antiguas de la ciudad, y donde el público será más numeroso, hasta llegar al km 39. En ese punto ya tomamos el paseo marítimo de la playa de las Canteras, desde el cual ya se atisba el auditorio Alfredo Kraus, donde se sitúa la meta. El calor para ese punto ya ha hecho mella en los pies, no sé si por llevar las zapatillas menos ajustadas que en otras ocasiones, o a una combinación inadecuada de unas zapatillas escasas de amortiguación y las temperaturas elevadas del asfalto. Sin embargo, los últimos 3 kms transcurren rápidamente para llegar en un tiempo neto de 3.49.50. Mi peor marca en Gran Canaria en mis 3 visitas, sobre un circuito diferente, pero considerando el calor, falta de entrenamiento y falta de sueño (cosas de dormir en un hostel con habitación compartida y no poder conciliar el sueño desde las 5) tampoco se puede pedir más.

Primer maratón de 2018, en el que nos marcamos como objetivo completar un “Grand Slam”, 12 maratones en un año, por segunda vez tras el conseguido en 2014.

Puntuación: 4.5 (de 5)

 

A favor: recorrido a una vuelta; instalaciones en la zona de salida/llegada, escenario junto al mar

En contra: mucho callejeo; escasez de público en la zona media

Feria del corredor
Área de salida
Área meta (Auditorio Alfredo Kraus)
Playa de "Las Canteras"