Maratón de Burgos (14/10/18 – 70)

 

Segunda visita a Burgos para correr su maratón, después de la experiencia del año pasado, sobre dos vueltas a un circuito urbano, existiendo también la opción de media maratón. El número de corredores que opta por la distancia completa es aún bajo, para una carrera que este año celebraba su tercera edición.

Llegando el sábado hay tiempo de sobra para recoger el dorsal en el polideportivo del Coliseo, donde al no haber feria del corredor, es rápido recoger la bolsa del corredor, con una camiseta, algunos productos locales y una entrada para visitar la Catedral. Es el lugar donde se encontrará la línea de salida y llegada de la carrera, y se localiza a unos 20 minutos andando del centro de la ciudad, siguiendo el curso del río Arlanzón.

Después de un suculento almuerzo en la zona central alrededor de la calle Sombrerería, empleo la tarde para visitar la Catedral (precio normal de la entrada 7€), obra maestra del arte gótico y Patrimonio Mundial de la Humanidad según la Unesco, que otorgó a Burgos en su totalidad la distinción de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Estamos así ante una oportunidad perfecta para combinar deporte y turismo. También recomendable el moderno Museo de la Evolución Humana, cuya visita se puede combinar con el yacimiento arqueológico de Atapuerca, lugar clave en el estudio de nuestros ancestros.

Aunque el tiempo es muy agradable la previsión no es muy optimista, con la tormenta Julie entrando en la Península Ibérica desde el Atlántico con vientos huracanados y lluvias torrenciales desde la noche del sábado, y lo peor esperado en la mañana del domingo.

A pesar de un amanecer bastante nublado, hay unos 15°C según camino hacia la salida, donde la gente se va congregando lentamente. La carrera comienza a las 9, con algo más de mil participantes, muchos de ellos para correr la media maratón. El recorrido abandona la zona del estadio, cruza el río, y siguiendo su curso llega hasta el monasterio de Las Huelgas (con unos cientos de metros sobre adoquines) y la zona universitaria. Entonces vuelve a cruzar el río, nos dirige hacia el tranquilo barrio de Costa Rica, donde ya viramos hacia el centro de la ciudad y la Catedral, antes de enfilar de nuevo hacia el Coliseo.

Comienza a llover ocasionalmente, aunque sin molestar demasiado. Mantengo al grupo de 3.30 a la vista, y evito las aglomeraciones al pasar por los avituallamientos, mientras los kilómetros comienzan a pasar y la temperatura desciende hasta los 10°C. Los grupos de corredores son aún grandes, aunque tras cruzar la media maratón, que consigo en un tiempo óptimo de 1.47, los espacios se ensanchan en gran medida por los pocos participantes. Las energías sin embargo desde ese punto no acompañan, y empiezo a ver alejarse inexorablemente el grupo de 3.30, pero mis piernas no responden como en la primera mitad, a pesar de haber tomado mis geles habitualmente, y comer algo de banana en los avituallamientos.

Totalmente empapado, la planta del pie derecho empieza a dolerme, con la promesa de una bonita ampolla de recuerdo por el roce del calcetín húmedo con la zapatilla.  Con grandes espacios entre los corredores, la liebre de 3.45 también me supera, sin la menor opción de seguir su estela. Al final cruzo la línea de meta en 3.47.17, un tiempo muy similar al del año pasado. Posición 95 en la general para un total de 148 finishers.

Décimo maratón del año, que podría haber sido una buena marca si la segunda mitad de la carrera no hubiera sido 15 minutos más lenta que la primera. Un poco decepcionante, aunque me hace pensar que aún puedo bajar de 3.30 con el entrenamiento y descanso apropiado.

Próxima parada: Maratón de los Alpes Marítimos, en Francia.

Puntuación: 4 (sobre 5)

A favor: buena organización; instalaciones próximas a la zona de salida/meta.

En contra: los avituallamientos podrían ser mejorados (perdí 2 o 3 por escaso número de voluntarios); algunas áreas del recorrido muy alejadas del centro urbano y sin público; zona adoquinada; ausencia de feria del corredor.

Extras: la Plaza de la Catedral contará con la salida y meta de la carrera en 2019 y 2020.

Coliseo de Burgos
Techo Catedral

METILSULFONILMETANO (MSM): ¿el complemento para todo?

 

MSM es un compuesto organosulfurado, que se ha utilizado extensamente en medicinas alternativas, bajo una variedad de nombres (dimetil sulfona, sulfonilbismetano, dimetil sulfoxide, etc). Previamente a su uso clínico fue empleado principalmente como solvente, como su compuesto de origen, el más conocido en la industria química dimetil sulfoxide (DMSO).

A finales de los años 70 fue patentado su uso para alisar la piel, fortalecer las uñas o diluir la sangre, aunque en unos pocos años sus usos se habían extendido para tratar el estrés, aliviar el dolor, incrementar la energía, activar el metabolismo, incrementar la circulación sanguínea o mejorar la curación de heridas, y sugiriéndose también un rol potencial en el tratamiento de artritis y otros desórdenes inflamatorios, entre ellos la inflamación causada por el ejercicio.

El estrés oxidativo y el daño muscular ocurren paralelamente con el ejercicio a partir de cierta intensidad. Muchos corredores reportan cansancio y dolor como principales influencias para cambiar, o incluso interrumpir sus programas de entrenamiento, con el consiguiente efecto sobre el entrenamiento planificado a priori. El MSM ha sido estudiado extensamente, dada su alta absorción y ausencia de efectos secundarios.

En uno de estos estudios (Withee y otros 2017) se recurrió a un grupo de corredores que participaron en una media maratón, a los que se les extrajeron muestras sanguíneas y que completaron cuestionarios relacionados con los niveles percibidos de cansancio, con a anterioridad a la carrera (1 mes antes) y con posterioridad a la finalización de la misma a diferentes tiempos: 15 y 90 minutos, así como a 1 y 2 días. Entre los factores que se estudiaron estaban varios indicadores de estrés oxidativo, daño muscular, y dolor muscular y articular. Se separaron los corredores en dos grupos, uno de los cuales tomó placebo (harina de arroz), y otro MSM (una dosis de 3g al día) desde 3 semanas antes de la carrera y hasta 2 días después de la misma. Se encontró que la suplementación con MSM atenuó el dolor muscular y articular, pero no modificó los marcadores de estrés oxidativo ni el daño muscular que se observó por la participación en la carrera. Sin embargo, el estudio tenía ciertas limitaciones puesto que el número de participantes no fue demasiado elevado, y la mayoría de ellos fueron mujeres, mientras tampoco se tuvieron en cuenta los niveles de entrenamiento u objetivos de los participantes.

En otro de los estudios (Nakhostin-Roohi y otros 2011) la suplementación con MSM se realizó en individuos sin entrenamiento, durante 10 días, después de los cuales se les hizo correr durante 14 km, realizándose posteriormente medidas de marcadores oxidativos en muestras plasmáticas. Así se encontró que los individuos que habían tomado MSM (a una dosis de 50mg/kg/día) frente a los que solo habían tomado placebo presentaban menores niveles de los marcadores oxidativos.

Como conclusión se puede decir que el MSM tiene un importante potencial como micronutriente en el campo del rendimiento deportivo, por su ausencia de efectos secundarios y su facilidad de absorción. Su mejora de la inflamación y dolor, tanto en la fase del entrenamiento, como en la de competición serían útiles herramientas, así como resultar un importante aliado en la recuperación de la función física tras una lesión, dada su capacidad para mejor el flujo sanguíneo a las zonas afectadas. Adicionalmente se ha apuntado a la mejora en los niveles percibidos de energía física disponible.

Aunque más estudios serán precisos, su potencialidad a día de hoy parece incuestionable.

Bibliografía:

“Effect of chronic supplementation with methylsulfonylmethane on oxidative stress following acute exercise in untrained healthy men”. Nakhostin-Roohi B, Barmaki S, Khoshkhahesh F and Bohlooli S. J Pharm Pharmacol. 2011 Oct;63(10):1290-4

“Effects of Methylsulfonylmethane (MSM) on exercise-induced oxidative stress, muscle damage, and pain following a halfmarathon: a double-blind, randomized, placebo-controlled trial”. Withee ED, Tippens KM, Dehen R, Tibbitts D, Hanes D and Zwickey H. Journal of the International Society of Sports Nutrition (2017) 14:24

“Methylsulfonylmethane: Applications and Safety of a Novel Dietary Supplement”. Butawan M, Benjamin RL and Bloomer RJ. Nutrients 2017, 9, 290

ISLAS BERLENGAS (PORTUGAL)

Localización Berlengas

En la costa central portuguesa, a solo 10 kilómetros al oeste de Peniche, se localiza el archipiélago de las Berlengas, reserve de la biosfera por la UNESCO. Está formado de 7 pequeñas islas, de las cuales solo las más grande, Berlenga Grande, está abierta al turismo.

La mayoría de los tours, disponibles en numerosas compañías, parten de Peniche, y operan principalmente durante los meses de verano. Por el pequeño tamaño de la isla (1.5km de longitud por 0.8km de anchura) el número de visitantes por día está limitado, siguiendo un ajustado sistema de visitas. Opto por el barco rápido (Pássaro do Sol), que cuesta 22€ y hace el trayecto en 20 minutos, en lugar de los 40-45 de los barcos normales. Tengo a su vez que elegir entre 3 horarios: 10.00-14.30, 11.30-16.00 o 16.00-18.30, optando por el que parte a las 10.00, que es el que ofrece un intervalo más largo para la visita. También decido incluir, por 6€ extra, un tour de 20 minutos de las grutas, en un bote con suelo transparente. Estando en el punto álgido de la temporada alta, a mediados de agosto, y habiendo reservado un par días antes, muchas de las compañías estaban ya con las plazas agotadas.

Panel de información Reserva Natural Berlengas

Tras un trayecto corto, y bastante agitado, a pesar de las buenas condiciones del mar, llegamos al puerto de Berlenga Grande, que se encuentra entre la pequeña playa y el barrio de los pescadores, el único asentamiento propiamente dicho de la isla, y que cuenta con un restaurante, un pequeño café y unas cuantas casas. Simplemente hay tiempo para echar un vistazo antes de visitar las cuevas.

Vista de la playa Berlenga Grande

El tour en el bote con suelo de cristal, aunque corto, merece realmente la pena. Nos da tiempo a ver con detalle la costa rocosa y sus numerosas cuevas, que toman forman diversas, como por ejemplo la roca del elefante. También tenemos la oportunidad de observar el fondo marino y algunos peces, aunque nos quedamos con ganas de ver algún delfín. Desembarcamos en el Fuerte de San Juan Bautista (São João Baptista), del siglo XVI, y que se encuentra en los terrenos donde se levantó anteriormente un monasterio, que fue abandonado por los continuos ataques piratas.

Puente hacia el fuerte
El Elefante
Vista del faro y fuerte
Lateral del fuerte de São João

El fuerte es solo accesible en barco, o cruzando un estrecho y serpenteante puente después de un tramo de escarpadas escaleras. Es el único alojamiento para pasar la noche en la isla, aparte de la pequeña zona de camping junto al puerto. Desde el fuerte se puede seguir el sendero que da la vuelta a la isla, y que es el único recorrido permitido para los turistas, con objeto de alterar lo mínimo posible la flora y numerosas aves que anidan en la isla.

Acceso y fuerte de São João Baptista

Siguiendo el sendero, que tampoco exige mucho tiempo ni esfuerzo para rodear completamente la isla, nos encontramos con el faro (interior cerrado al público), y tras el barrio de los pescadores, donde los turistas son más escasos, un área tranquila que ofrece la oportunidad de observar más de cerca los pájaros anidando.

Vista de la zona del puerto Berlenga Grande

Una bonita visita, especialmente si el tiempo acompaña, para un día de vacaciones.

ENFERMEDAD DE ALZHEIMER Y ACTIVIDAD FÍSICA

                                 Transición desde un cerebro sano a uno enfermo

La palabra “demencia” se usa para hablar de una serie de enfermedades neurodegenerativas, asociadas generalmente con el envejecimiento. Debido a las mayores expectativas de vida, el número de personas que sufre algún tipo de demencia se incrementa continuamente, con estimaciones hablando de más de 100 millones de pacientes para el año 2050, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a declararla como prioridad sanitaria.

Entre el 60 y 70% de los casos de demencia se enmarcan dentro de la enfermedad de Alzheimer, que se caracteriza por un marcado deterioro cognitivo, que afecta a la memoria, pensamiento y comportamiento, y que no puede ser asociado al proceso normal de envejecimiento.  El Alzheimer se explicó durante mucho tiempo con la hipótesis de la cascada amiloide, con observaciones hechas sobre cerebros post-mortem, en los que se encontró acumulación de proteínas, llamadas amiloides, que al depositarse intracelularmente afecta las conexiones neuronales, causando su muerte. Actualmente se piensa que el desarrollo del Alzheimer es más complejo, y desencadenado por una serie de procesos patogénicos que se ven afectados por factores genéticos y medioambientales, y cuya explicación va más allá de esta entrada.

En el desarrollo del Alzheimer se han distinguido tres fases:

1/ Deterioro Cognitivo Subjetivo (SCD): estado preclínico, sin síntomas.

2/ Discapacidad Cognitiva Suave (MCI): estado preclínico, con algunos síntomas.

3/ Enfermedad de Alzheimer (AD): deterioro cognitivo, que afecta las actividades diarias.

Conviene destacar que no todos los individuos en fases tempranas acaban por desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

La actividad física se considera beneficiosa sobre la salud general, al reducir el riesgo de infarto y diabetes, entre otras enfermedades. Un mayor riesgo de Alzheimer ha sido asociado con un estilo de vida sedentario, así que resultó lógico estudiar los efectos de la actividad física sobre dicho riesgo, al resultar una intervención más sencilla que la farmacológica.

Hay evidencias de que la actividad física en las fases preclínicas de Alzheimer puede retrasar su progresión, al estimular la plasticidad cerebral, aunque no es lo mismo el ejercicio físico desarrollado en el entorno laboral que el de ocio, que resultó mucho más efectivo en su labor protectora, especialmente en combinación con otras actividades mentales y sociales.

Durante la vida hay diferentes patrones frente a la actividad física, y aunque tras la jubilación hay más tiempo libre, generalmente se asocia con una reducción en los niveles de actividad. Sin embargo los individuos que tenían empleos sedentarios generalmente tienden a incrementar sus niveles de ejercicio, especialmente si el nivel económico es alto. El ejercicio a edades avanzadas podría ser beneficioso en la prevención y retraso de los efectos en las capacidades mentales asociadas con el Alzheimer.

Se han encontrado alteraciones genéticas que predisponen en mayor medida al Alzheimer (APOE4 por ejemplo), y cuya presencia podría ser suficiente para contrarrestar los efectos de un estilo de vida saludable asociado a la actividad física.

Hasta hace poco no había muchos estudios sobre los efectos de la actividad física en estados avanzados de Alzheimer, aunque un artículo reciente encontró que correr, aunque no modificó la producción anormal de proteínas de los pacientes con Alzheimer, fue capaz de mejorar su memoria y reducir su estado de agitación.

Como conclusión podemos decir que la actividad física (sea o no correr) es útil en prevenir y retrasar la enfermedad de Alzheimer en estados iniciales, y mejorar algunos de sus síntomas en estados más avanzados.

 

Nunca es demasiado tarde para ejercitar el cuerpo: también contribuirá a mantener tu cerebro y mente sanos.

 

Bibliografía:

Late running is not too late against Alzheimer’s pathology

Herring A, Munster Y, Metzdorf J, Bolczek B, Krussel S, Krieter D, et al.

Neurobiol Dis 2016; 94:44-54.

 

Physical Activity and Alzheimer’s disease: A Systematic Review

Brini, S., Sohrabi, H.R., Peiffer, J.J. et al.

Sports Med (2018) 48: 29.

 

Physical Activity in Preventing Alzheimer’s disease and Cognitive Decline: A Narrative Review

Stephen, R., Hongisto, K., Solomon, A., Lönnroos, E.

The Journals of Gerontology: Series A, Volume 72, Issue 6, 1 June 2017, Pages 733–739

KARL MELTZER: MADE TO BE BROKEN (2016, 42min, M Katsolis)

“Es un tipo normal, con un problema de carreras” Eric Beltz, equipo de apoyo de Meltzer

Mapa del Trail de los Apalaches

 Estamos antes un corto, disponible en streaming (Netflix y también en la web de Red Bull) que sigue al ultrarunner Karl Meltzer, de 48 años, en su intento de batir el récord en el Trail de los Apalaches (TA).

Se nos presenta alguna información básica, como que el trail tiene 3523 kilómetros de longitud,  va desde Maine hasta Georgia cruzando 14 estados, y tiene una tasa de éxito del 25% entre los senderistas que lo inician. Un recorrido duro, tanto por la distancia, como porque cruza numerosas montañas y bosques, y donde el mal tiempo resulta inevitable. La mayoría de los excursionistas emplean entre 4 y 6 meses para completar el TA. Correrlo es diferente, y Meltzer va a intentar completarlo en un tiempo inferior al récord de 46 días y 8 horas establecido por Scott Jurek un año antes. 

En su intento, Meltzer será acompañado de un equipo de apoyo, compuesto por su padre y un amigo, y en algunas ocasiones también su esposa. Su función es esencial, puesto que deben estar pendientes de todas las necesidades de Meltzer, desde las bebidas y comida, hasta el vestuario o cualquier otra cosa que pudiese necesitar, conduciendo para ello una furgoneta (que también hace las funciones de dormitorio) desde cada punto de avituallamiento al siguiente, siguiendo una planificación minuciosa, para una carrera de 46 días.

La experiencia y planificación resultarán importantes, para el que será el tercer intento de Meltzer, tras intentarlo ya en 2008 y 2014. Para romper el récord necesitará correr una media de 75 kilómetros por día, durante mes y medio, que pondrán a prueba no solo su resistencia física, sino también su fortaleza mental.

Seguimos así sus altibajos, mientras le vemos acompañado de otros ultrarunners, como el mismo Scott Jurek, que apoyan su intento y proporcionan consejos. También aprendemos cómo vaciar una ampolla con una aguja hipodérmica, y como a pesar de algunos problemas físicos que retrasan a Meltzer casi 12h sobre el ritmo establecido, 8 horas de sueño le hacen recuperar el ritmo.  Somos testigos de sus últimos esfuerzos, y su llegada a Springer Mountain, en Georgia, para establecer un nuevo récord: 45 días y 22 horas, un logro increíble a nivel personal.

Puntuación: 4 (sobre 5)

A favor: conocer el TA; paisajes; ver la camaradería en el mundo del ultrarunning

En contra: tal vez se podría haber profundizado en la personalidad de Meltzer, para llegar a empatizar más con su esfuerzo

Extras: En 2017 Joe McConaughy, de 26 años, estableció un nuevo record en el TA, de 45 días y 12 horas, recorriéndolo en solitario y en modo autosuficiente (sin equipo de apoyo) portando una mochila. Ya en 2018, el belga Karel Sabbe, de 28 años, ha sido capaz de completar el TA, corriendo, en un tiempo de 41 días y 7 horas.

Montañas de los Apalaches

ZAPATILLAS DE CORRER Y LA BARRERA DE LAS 2 HORAS EN EL MARATÓN

Tras el reciente récord mundial (RM) de Eliud Kipchoge en maratón, que fue capaz de detener el crono en 2.01.39 en el último maratón de Berlín, mucho se ha hablado acerca de cuánto tiempo será necesario para romper la barrera de las 2 horas en el maratón. El mismo Kipchoge ya había corrido la distancia del maratón más rápido, en el muy publicitado, aunque frustado, intento patrocinado por Nike para batir dicha marca que tuvo lugar en el circuito de Monza en 2017 (2.00.25). 

Sus zapatillas en ambas ocasiones, Nike´s Zoom Vaporfly Elite en Monza, y el prototipo Vaporfly 4% en Berlín, han sido objeto de debate, con respecto a cuanto sus mejoras técnicas han podido ser determinantes en la consecución del nuevo RM, y si dichas modificaciones deberían ser limitadas de algún modo en el futuro. Recuerda a lo que aconteció en 2008 con la aparición de nuevos materiales en los trajes de baño de Speedo, que resultaron determinantes en la consecución de 93 récords mundiales, hasta que la Federación Internacional de Natación estableció un nuevo conjunto de normas para regular su uso.

Las predicciones acerca de la evolución de los RM en maratón han sido objeto de numerosos estudios a lo largo de los años, con predicciones diciendo que dicha barrera se alcanzaría en 2022, 2100, e incluso algún estudio calculando que el límite humano estaría en 2.00.43.

Como ya se desarrolló en otra entrada, la economía de carrera es uno de los tres factores principales en el rendimiento de carrera (siendo los otros dos el VO2 máximo y el umbral de lactato). El calzado deportivo resultaría un factor modificable para reducir el coste energético de carrera, y así determinante en la consecución de un maratón por debajo de las 2 horas.

Cuando se comparan las características de diferentes zapatillas deportivas, así como la modalidad de correr descalzo, se pueden considerar los siguientes factores: peso de las zapatillas, amortiguación, rigidez, control de movimiento, altura de la suela y comodidad.

En cuanto al peso de las zapatillas, existe un mayor coste metabólico al correr si éstas son pesadas (más de 440g), que cuando son ligeras (menos de 440g) o se corre descalzo, aunque no se encontró diferencia entre estos dos últimas modalidades. Dejando de lado el peso de la zapatilla, las minimalistas también resultaron más económicas que las normales.

En general la mayor amortiguación de las zapatillas se asocia con una mayor comodidad, y  pequeñas mejoras en la economía de carrera, aunque la amortiguación por otro lado implica también un mayor peso, y un mayor coste energético. Los beneficios por un lado (comodidad) se contrarrestan por otro (peso).

Respecto a la suela, y para un mismo peso de la zapatilla, no hubo diferencia si estas eran duras o blandas, mientras que la rigidez longitudinal de la zapatilla se asoció también con una pequeña mejora en la economía de carrera.

Una nueva generación de zapatillas deportivas se ha desarrollado intentado unificar todas estas mejoras en la economía de carrera, esto es: menor peso, materiales de alta elasticidad en la entresuela y placas rígidas incrustadas. Con este prototipo, similar al utilizado por Kipchoge, se encontró una reducción del 4% en el coste energético de carrera al comparar con otros modelos específicos para el maratón, como las Nike Zoom Streak 6 y Adidas Boost 2, modelos que habían sido utilizados en algunos de los maratones más rápidos corridos hasta el momento. Esta mejora en la economía de carrera ha sido crucial en la consecución del nuevo RM de maratón.

Nuevas zapatillas deportivas, en combinación con unas condiciones climáticas óptimas, ritmos adecuados (en Berlín las liebres que debían llevar los ritmos fallaron tras la media maratón), y nuevas bebidas energéticas y suplementos llevarán a un atleta en un futuro por debajo de la barrera de las 2h.

Como preguntas planteamos, ¿cuándo ocurrirá esto?, y más importante aún: ¿quién lo correrá?

 

Bibliografía:

The Effect of Footwear on Running Performance and Running Economy in Distance Runners

Fuller, J.T., Bellenger, C.R., Thewlis, D. et al.

Sports Med (2015) 45: 411

 

A Comparison of the Energetic Cost of Running in Marathon Racing Shoes

Hoogkamer, W., Kipp, S., Frank, J.H. et al.

Sports Med (2018) 48: 1009

 

How Biomechanical Improvements in Running Economy Could Break the 2-hour Marathon Barrier

Hoogkamer, W., Kram, R. & Arellano, C.J.

Sports Med (2017) 47: 1739 

CAMPEONES OLÍMPICOS DE MARATÓN (V) – Estocolmo 1912: KEN McARTHUR (1881-1960)

Salida del maratón de 1912

“Salí a ganar o morir, y al final fueron provechosos los dos años y medio de trabajo y espera.”

Ken McArthur

Algunos países hicieron su primera aparición en unas Olimpiadas en estos Juegos, como Japón, primer representante de un país asiático, y también Serbia, en su primera y última aparición como país independiente hasta los Juegos de 2008. Sería también la última ocasión en que individuos podían participar a título personal, en lugar de formar parte de la delegación de un país.

En cuanto al maratón, iba a comenzar en el estadio olímpico, llegar a la ciudad de Sollentuna y volver al estadio. Entre los participantes estaban los maratonianos más experimentados del momento, con el equipo estadounidense favorito al contar entre sus filas con los ganadores del maratón de Boston de 1911 (Clarence DeMar) y 1912 (Mike Ryan) y el medallista de bronce en los Juegos de Londres cuatro años antes (Joe Forshaw). Kenneth McArthur competía para Sudáfrica, y aunque no era muy conocido fuera de su país, estaba imbatido en la distancia, habiendo ganado sus tres maratones anteriores.

McArthur había nacido en Irlanda (Ballymoney), y era conocido como “Gran Ken” por su constitución corpulenta. Allí había trabajado como cartero, haciendo sus entregas siempre corriendo, y hasta llegó a competir contra trenes. En 1900 se mudó a Sudáfrica para convertirse en policía, y es allí donde empezó a competir, ganando numerosos campeonatos nacionales de campo a través. En 1908 ganó el maratón de Johannesburgo, y el año siguiente los de Ciudad del Cabo y Durham, donde terminó a solo 5 segundos del récord mundial (2.44.31).

Un calor intenso hizo una vez más su aparición en un maratón olímpico, con temperaturas de 32°C a la sombra, y 68 corredores de 19 países presentes para tomar la salida. En los primeros compases de ésta, el finlandés Tatu Kolehmainen tomó la cabeza de la carrera, hasta que en el momento de virar en Sollentuna el sudafricano Chris Gitsham tomó la delantera, con un pequeño grupo a menos de un minuto. Kolehmainen fue capaz de coger a Gitsham, corriendo juntos durante unos cuantos kilómetros, hasta que Kolehmainen definitivamente quedó atrás en el kilómetro 34. McArthur alcanzó a su compañero, y cuando éste se detuvo para beber, se escapó de modo imparable para ganar el maratón en 2.36.54, con Gitsham entrando menos de un minuto después, y el estadounidense Strobino en tercer lugar.  A día de hoy, es la única vez que el mismo país ha ganado las medallas de oro y plata en el maratón olímpico.

Entre las anécdotas de esta maratón, el japonés Kanakuri Shizō fue dado por desaparecido, cuando paró en una fiesta para beber algo, y decidió abandonar la carrera. Tomó un tren de vuelta hasta Estocolmo, y sin notificar a ninguno de los oficiales, abandonó el país al día siguiente. Invitado por las autoridades suecas 50 años más tarde volvió para terminar la prueba en un tiempo oficial superior a los 54 años. Tristemente este maratón también asistió a la primera víctima mortal en unos Juegos Olímpicos, en la figura de Francisco Lázaro, corredor portugués que decidió cubrir su cuerpo con grasa para protegerse contra el sol y evitar la transpiración. En el kilómetro 30 colapsó con una temperatura corporal de 41°C, y aunque hospitalizado no pudo hacerse nada para prevenir su muerte. Antes de la carrera había dicho: “O gano, o muero”.

En cuanto a McArthur, alrededor de un año después de su victoria, y ya de vuelta en Sudáfrica, una lesión en el pie acabó con su carrera atlética. Ya retirado también de la policía, volvió brevemente a Irlanda con su mujer para trabajar en la granja familiar, aunque finalmente retornó a Sudáfrica, donde viviría hasta su muerte, ya anciano, en 1960.

Fuentes:

https://www.sports-reference.com/olympics/summer/1912/ATH/mens-marathon.html

https://en.wikipedia.org/wiki/Athletics_at_the_1912_Summer_Olympics_%E2%80%93_Men%27s_marathon

https://en.wikipedia.org/wiki/Ken_McArthur

Imágenes en el dominio público utilizadas bajo licencia Creative Commons

Plata - Gitsham (Sudáfrica)
Bronce- Strobino (Estados Unidos)
McArthur cruzando la línea de meta
Oro - McArthur (Sudáfrica)

Maratón Vías Verdes Plazaola (16/09/18 – 69)

Iglesia de San Martín (Andoain)
 

Después de un verano con vacaciones, semanas de entrenamiento suave, y alguna carrera corta durante el mes de julio este maratón suponía el retorno a esta prueba tras más de 100 días, y justo en el día que Eliud Kipchoge establece un impresionante récord del mundo en Berlín, en 2.01.39, que tal vez esté llamado a perdurar por una larga temporada.

El maratón 69 debería haber sido el de Valtiendas, en Segovia, que volvía al calendario a mediados de agosto después de una larga ausencia. Sin embargo a comienzos de julio recibí un email anunciando su cancelación debido al bajo número de inscripciones. Recuperado el dinero de la inscripción lo empleé para registrarme en el maratón Vías Verdes de Plazaola. Ya me había registrado en 2017, pero por una serie de dificultades lo acabé cancelando para participar en su lugar en la edición inaugural de la ultra Ribera Run Race en Peñafiel, Valladolid.

Los maratones de las Vías Verdes (https://www.maratonviasverdes.com/) forman un circuito de 4 carreras que siguen antiguas vías ferroviarias recuperadas en forma de senderos. Plazaola, última del circuito para 2018, estaba destinada a ser mi primera experiencia con ellas.

Con una prueba corta de 26 km también disponible, el maratón parte de Lekumberri, en Navarra, hasta Andoain, en Guipúzcoa. Con acceso fácil en tren desde el centro de España, y buenas conexiones desde San Sebastián, se postula como una buena opción de correr un maratón en un mes de septiembre bastante tranquilo respecto a maratones. Reservé una habitación para una noche en Andoain, así como el autobús ofrecido por la organización con la inscripción (6€), para desplazarme desde a las 7.30 de la mañana desde allí a la salida en Lekumberri. También había con la inscripción varias opciones con alojamiento y desplazamiento hasta la salida, que pueden ser una buena ocasión para hacer turismo en el área o conocer San Sebastián.

Lekumberri es una pequeña población en una zona boscosa con colinas. Desde allí son aproximadamente 42 kilómetros hasta Andoain, cruzando Leiza (donde está la salida de la prueba corta), y con un recorrido que parte desde los 560m hasta los 80m de la llegada. Sin guardarropa en la zona de salida, la mayoría optamos por llevar algo encima para mantenernos calientes hasta la salida a las 9.00, aunque el tiempo es tan bueno que apenas es necesario.

Solo nos encontramos unos 100 participantes a la salida, tras la que hacemos un pequeño circuito por las calles de Lekumberri antes de tomar la ruta de las Vías Verdes. Desde ahí, todo el recorrido transcurrirá por senderos sobre las antiguas vías del tren, en un escenario rico en vegetación, con muchos túneles, el más largo de ellos de casi 3 km de longitud. En las reglas se indicaba la obligatoriedad de luz frontal, y aunque algunos túneles eran cortos o contaban con algo de iluminación, al final resultó útil para evitar los charcos y baches en las zonas más oscuras.

Los bellos paisajes, bien provistos avituallamientos, tiempo inmejorable y numerosas zonas con sombra hacen que la carrera transcurra plácidamente. Me siento con energía, incluso considerando la falta de entrenamientos largos durante las últimas semanas, pero prefiero disfrutar la carrera y no forzar demasiado, aunque ello me cuesta perder algunas posiciones. Cruzo la media maratón en 1.47.37, y consigo tras ella mantener el ritmo estable, con breves paradas en los avituallamientos, y así recuperar algunas posiciones, antes de encarar los últimos 10 km con intención de darlo todo. Al final llego a meta en 3.36.45, mejor marca del año por 7 minutos. Finalmente acompañaron las buenas sensaciones, con la ayuda de un recorrido agradable con ligero desnivel negativo, y un inusual periodo alejado de la competición.

Un maratón que merece un hueco en el calendario del próximo año, y que abre camino a una temporada de otoño más exigente. El Gran Slam (12 maratones en un año) está más próximo, y ya comienzo a pensar en intentar ir un poco más allá (¿13 o 14?).

¿Cuáles son tus planes para el resto del año?

 

Puntuación: 5 (sobre 5)

A favor: recorrido; organización; sudadera en la bolsa del  corredor; comida posterior

En contra: ninguna respuesta a mis intentos de contacto en el email de la organización

 
Área de meta
Medalla

GUATEMALA (2/2)

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Bandera Guatemala

El madrugón para Tikal es mayor que otros días: a las 2.30, tiempo justo para recoger un pequeño desayuno, el equipaje y montar en el autobús hacia el aeropuerto de Ciudad de Guatemala, donde cogeremos el vuelo de las 6.30 hacia Flores. El vuelo es solo 1 hora, y aunque nuestro paquete incluye una noche de estancia en Tikal muchas personas hacen el tour completo en un solo día. No tienen que llevar su equipaje, pero al volar de vuelta esa misma tarde disponen de menos tiempo.

Vista desde lo alto de la pirámide de Tikal

Dejamos nuestro equipaje en el hotel, que se encuentra en la orilla del lago Petén, y desde el cual podemos ver la pequeña península de Flores, y salimos en autobús hacia Tikal, que se encuentra unos 60km al norte de nuestra localización. Tras aproximadamente una hora de viaje llegamos a la entrada del complejo, donde nuestro guía compra las entradas (20$ para los extranjeros). El tiempo es ya muy caluroso, y son solo las 10 de la mañana. Momento de cubrirse de protector solar, y a continuación repelente anti mosquitos. Tikal fue el primer yacimiento arqueológico reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ya en 1979. El recorrido por el complejo nos da idea de su majestuosidad, aun cuando solo una parte muy pequeña de la ciudad es visitable, y en la que se estima que llegaron a vivir hasta 50 mil personas. La mayoría de los edificios se encuentran cubiertos por la vegetación, y solo la imaginación, y especialmente nuevas técnicas de escaneo laser, permiten ver más allá de la cubierta vegetal. Según se nos explicó los costes de restauración y mantenimiento son elevados, y el número de turistas aún insuficiente para proceder con campañas de excavación más extensas. Se nos da algún tiempo libre en la plaza central, útil para explorar los edificios y callejuelas más alejados, y donde los turistas ya escasean. Después de comer volvemos a los autobuses y a nuestros hoteles, después de un día tan intenso, aunque con valiosas memorias. Aún hay tiempo para visitar Flores y sus agradables calles, saturadas de golondrinas al atardecer.

Pirámide semiexcavada
Árbol ceiba
Pirámide enterrada
Viviendas
Plaza central

Al día siguiente optamos por un tour al Cráter Azul, cerca de Sayaxché. Para ello precisamos de un recorrido de una hora y media en una lancha por el río Pasión, trayecto que aprovechamos para observar los numerosos pájaros en sus orillas y habitantes aprovechando sus aguas (aunque no avistamos ningún cocodrilo). Abandonamos el río principal para internarnos en un afluente donde las aguas se tornan cristalinas, y que desemboca finalmente en el cráter. Se trata de una pequeña laguna de aguas transparentes y de una profundidad de unos 5 a 7 metros, en la que vemos el fondo sin dificultad, y donde aprovechamos para tomar un baño. La paz del entorno termina cuando llega otra embarcación de ruidosos turistas norteamericanos y la música a todo volumen. Posiblemente un lugar que será arruinado por los turistas en breve. El viaje de vuelta ofrece aún la ocasión de relajarse observando la selva bajo la lluvia, antes de retornar al aeropuerto de Flores y desde allí a Ciudad de Guatemala, donde pasaremos la última noche de nuestro viaje.

Río Pasión
Fondo del Cráter Azul
Orillas del río
Vista del Cráter Azul

La mañana siguiente hay tiempo de comprar algún recuerdo y hacer un pequeño recorrido de la ciudad en el mismo autobús que nos llevará hasta el aeropuerto. Solo bajamos del autobús para hacer una breve visita a la catedral, y desde allí ir al aeropuerto, al que llegamos con el tiempo justo para embarcar y pasar los controles de seguridad debido al embotellamiento de tráfico con el que topamos. Sin más partimos hacia casa después de esta semana en Guatemala, para una gratificante primera experiencia en América Central.

Catedral de Ciudad de Guatemala
Imagen de San Simón

GUATEMALA (1/2)

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Itinerario

Casi por casualidad Guatemala se convirtió en el destino de las vacaciones de este verano, tras encontrar una atractiva oferta en una agencia próxima a mi casa, que incluía vuelos y alojamiento, y una visita de una noche a Tikal, también en avión, todo ello en 9 días y 7 noches. Había circuitos más largos, pero ya el precio era mayor y este cubre la mayor parte de los lugares de interés. El volcán Fuego, que había estado activo pocas semanas antes y causado numerosos muertos y desaparecidos se calmó lo suficiente como para no amenazar el viaje.

El vuelo no es directo desde Madrid, y tras una breve parada en Varadero (Cuba), donde la mayor parte de los pasajeros dejan el avión optando por unas vacaciones de playa y descanso, los restantes llegamos a Ciudad de Guatemala, donde solo hay tiempo para llegar al hotel, darse una ducha e ir a dormir. Suficiente para un primer día empleado principalmente en llegar al destino, y ello contando con las 8 horas de diferencia horario respecto al lugar de partida.

Vista desde el avión

A la mañana siguiente dejamos Ciudad de Guatemala en autobús hacia el Lago de Atitlán, con una breve parada para visitar el yacimiento maya de Iximché, donde tenemos la ocasión de ser testigos de un ritual maya. Desde allí continuamos hacia el lago, del cual obtenemos preciosas vistas a medida que nos vamos acercando, con sus 3 impresionantes volcanes (Atitlán, Tolimán y San Pedro), con una altura mayor de 3000 metros, dominando el panorama. En Panajachel donde pasaremos la noche llegamos a la hora justa para disfrutar de un precioso anochecer.

Campo pelota Iximché
Vista Lago Atitlán
Ritual maya
Anochecer en Panajachel

Al día siguiente conseguimos organizar un tour a primerísima hora para poder visitar el lago, porque con la llegada ya tarde ayer, y el plan para hoy, no habíamos tenido ocasión de ver mucho. Así pues cruzamos en un pequeño bote hacia la orilla opuesta, y la villa de San Juan de la Laguna, donde visitamos algunas tiendas tradicionales de café y jade. De vuelta a Panajachel, y ya retrasados respecto al plan original, cogemos el autobús hacia el mercado de Chichicastenango, con sus calles abarrotadas y coloridas, y su interesante iglesia de Santo Tomas, donde se conjugan en armonía rituales mayas y católicos bajo un mismo techo, y donde las fotografías están estrictamente prohibidas. Desde Chichicastenango volvemos a coger el autobús hacia Antigua, Patrimonio Mundial de la UNESCO, y que fue la capital hasta finales del siglo XVIII, cuando resultó destruida en su mayor parte por una serie de terremotos, y donde pasaremos las 3 próximas noches.

San Juan de la Laguna
Iglesia de Sto Tomás (Chichicastenango)
Orilla del lago Atitlán
Parte del mercado (Chichicastenango)

El día siguiente lo pasamos visitando algunas pequeñas poblaciones en los alrededores, como Ciudad Vieja, que fue capital incluso antes que Antigua, y la plantación de nueces de macadamia Valhalla. A la vuelta a Antigua paramos brevemente en el Cerro de la Cruz, un mirador frente a Antigua, desde el que podemos observar toda la ciudad, con sus calles alineadas y el volcán Agua al fondo.

Plantación Valhalla
Nueces macadamia
Vista de Ciudad Vieja
Vista de Antigua desde Cerro de la Cruz

Un día más, y aunque hay la opción de hacer un tour opcional al volcán Pacaya, algunos decidimos aprovechar la jornada para descansar un poco y visitar Antigua, que aún no hemos tenido tiempo de visitar, con sus innumerables iglesias, muchas de ellas en ruinas, y sus rectas calles adoquinadas. También por primera vez tenemos la ocasión de experimentar la fuerza de una tormenta en temporada de lluvias, y coger uno de los muchos tuk-tuks para volver a nuestro hotel. Hoy es un día para irse a dormir temprano porque mañana es nuestro vuelo a Tikal.

Catedral San José
Arco Santa Catalina

Continuará…