MARATÓN 125: ALMAGRO (21/01/2024)

Maratón familiar donde los haya, se ha ido asentando en el calendario, con cada vez mayor número de participantes y un trato al corredor exquisito, donde se cuidan todos los detalles, desde la bolsa del corredor a su comida post-carrera. Un maratón organizado por un maratoniano (Miguel Ángel) para maratonianos.

Habiendo corrido ya en 2019 y 2022, y con dorsal gratuito por mediación de Quique, no hacían falta muchas más razones para plantarse en Almagro. Además, gracias al hotel “oficial” de El Retiro del Maestre podíamos hacer check-out hasta las 15.00, lo cual es siempre bienvenido para poder tomar una ducha con calma después de una carrera.

Nos desplazábamos en coche el sábado, sin mucha prisa, para poder visitar algunos de los molinos de la Ruta de Don Quijote. Muchas veces uno atraviesa La Mancha con prisa, camino de otros lugares, pasando por alto lo que tiene que ofrecer.

Llegados a Almagro por la tarde aprovechamos el buen tiempo para dar una vuelta por sus tranquilas calles y recoger el dorsal y bolsa de corredor en el Ayuntamiento de la localidad.

De mañana, con unos 5⁰C, es un pequeño paseo hasta la zona de salida, donde ya se congregan corredores bajo el arco de salida. Y allí muchas caras conocidas. Un plantel de maratoniacos que ya querría para sí algún maratón de más empaque. Señal de que las cosas se están haciendo bien. Y para los que no se atreven con los 42k, también se puede realizar la prueba por equipos de 2 participantes.

Tras algunas fotos de grupo para marcar la ocasión en nuestras memorias (digitales en gran parte), salimos puntuales a dar la pre primera vuelta, con objeto de que la distancia cuadre después. La temperatura es fresca, aunque no tanto como otras veces, que rondábamos los bajo cero.

Después de este primer rodeo de “ajuste”, comenzamos con el circuito propiamente dicho. Tendremos tiempo suficiente para familiarizarnos. Se necesitan 14 vueltas para completar los 42 kilómetros.

Sin liebres, es cuestión de ir ajustando los tiempos en cada vuelta. Ya terminando la segunda soy doblado por primera vez. Corriendo por sensaciones, sin mirar mucho el reloj, me alineo enseguida con Lola, aún sabedor de que sus finales son mucho más fuertes que los míos. Con ella sigo hasta la vuelta 6, ya próximo de la mitad de carrera. Las sensaciones no son demasiado buenas, como era previsible dadas las últimas semanas de entrenamiento.

Terminada la vuelta 8, ya me han venido a esperar a la línea de meta, lo cual me anima un poco a avivar el ritmo. Es cuestión de seguir completando vueltas, y restar de las que quedan.

Con el avituallamiento disponible a cada vuelta, intercalo los geles en las vueltas pares, con la bebida de isotónico en las impares. Al final el maratón, como tantas otras cosas en la vida, es una sucesión de rutinas, y muchas manías también.

Descartado mejorar mis 3h42m aquí en 2022, veo que será cuestión de apuntar a bajar de las 4 horas. Al final cruzo la meta en 3.55.29, de la mano de TK, en posición 67 de 110 participantes.

Aún tengo tiempo de tomar una ducha y volver hasta la zona de salida, para degustar las migas, que hasta ahora nunca probé, y comprar algunos productos locales para degustar con más calma en casa y ayudar a la economía local.

Maratón 125 concluido, con la sensación de haber hecho “la mitad” de los deberes. Por alguna razón, no fundamentada, creo que mi último límite sería alcanzar algún día los 250 maratones.

La siguiente parada podría haber sido Marrakech, Murcia o Sevilla, aunque en el momento de escribir estas líneas ya han quedado descartados, vaticinando un mes de febrero en blanco maratoniano, aunque ocupado en otros menesteres, menos placenteros.

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