CORRER UN MARATÓN: ¿VIRTUD O SINSENTIDO?

Hubo un tiempo en que correr un maratón era visto como un gran logro. Antes de la Segunda Guerra Mundial no había muchas carreras populares de maratón, aparte de los Juegos Olímpicos y el Maratón de Boston. En la década de 1960, el mejor maratón era el de Fukuoka, pero con un nivel de élite, al que solo acudían los mejores corredores japoneses y algunos atletas invitados del extranjero.

En el maratón inaugural de Nueva York en 1970, solo hubo 55 finalistas. Como en la mayoría de otras carreras se encontraron con problemas tales como obtener los permisos para usar las carreteras, la falta de presupuesto, y el escaso número de corredores para hacerlas rentables.

Aprovechando el auge del running en la década de los 70 en los Estados Unidos, el maratón de Nueva York creció hasta llegar a los 1500 finalistas en 1976, en la primera edición que el recorrido pasó por los cinco distritos de la ciudad. A partir de ahí el crecimiento fue imparable, hasta superar los 50000 finalistas en la última edición. Un crecimiento similar en el número de finishers se extendió a nivel mundial.

La pregunta que surge es: ¿correr un maratón es algo de lo que sentirse orgulloso? Para responder a esta pregunta seguiré 2 artículos recientes, donde los autores defienden sus antagónicos puntos de vista y las razones para ello.

 

Eldar Saraljic admite que correr 42 kilómetros no es para débiles, ya que requiere fuerza psicológica y física, y el éxito no está garantizado. Sin embargo, ¿es una virtud que debamos alabar?

Un maratón es una actividad física y, como tal, no solemos alabar a las personas por realizar otras actividades físicas. Como deporte competitivo, tal vez solo deberíamos alabar al ganador.

Su conclusión es que correr un maratón, sin una causa, no tiene ningún valor social. Muchas calorías, esfuerzo y tiempo consumido, que podrían usarse en algo más útil.

Toda la respuesta que deberíamos dar a alguien que corre una maratón es: «Bien PARA TÍ, amigo».

 

Simone Gozzano contradice a Sarajlic, y piensa que está perdiendo el  motivo que impulsa a correr un maratón. Está de acuerdo en que es necesaria la fuerza de voluntad para superar el temido «muro», cuando el cuerpo se queda sin carbohidratos para funcionar correctamente.

Filípides corrió de Maratón a Atenas, muriendo poco después de dar su anuncio. No fue un acto de autoestima. Hoy en día, correr una maratón es obviamente una historia diferente: «establece un ejemplo que es bueno para todos».

Un maratonista profesional tiene que entrenar más allá de los límites de otros corredores. Piensa en la cantidad de kilómetros que corren algunos de los mejores maratonistas todas las semanas. Eliud Kipchoge, por ejemplo, corre alrededor de 180k por semana. Representa el último nivel de determinación.

¿Y qué hay de los corredores no profesionales? También les lleva mucho tiempo, pero demostrar que es un logro factible, alentando a otros a seguir su ejemplo.

Las sesiones de entrenamiento y las carreras contribuyen a hacer nuevos conocidos. Las personas también se vuelven conscientes de su fuerza de voluntad, que estará disponible para otras actividades en la vida. También ofrece beneficios para la salud, ya que la práctica deportiva está relacionada con una menor presencia de muchas enfermedades, contribuye a reducir la contaminación, ya que las personas tienden a caminar más y aumentan la autoconciencia.

¿Su alabanza para alguien que corre un maratón? «¡Bien hecho amigo!»

 

Desde oneKmore obviamente apoyamos el punto de vista de Gozzano, pero ¿con quién te posicionas? Nos gustaría saber tu opinión en la sección de comentarios.

Gracias por leernos.

 

Bibliografía:

 

http://aims-worldrunning.org/articles/427.html

 

Is running a marathon a virtue?

Sarajlic E.

Think 17(48):101-105, 2018.

 

The virtue of running a marathon

Gozzano S.

Think 18(52): 69-74, 2019.

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