¿LA VICTORIA AFECTA LA ESPERANZA DE VIDA?

(Collage de Gerhard Gellinger)

Hace unos días encontré un par de artículos interesantes que hablaban sobre la esperanza de vida en deportistas, y como sus resultados en grandes citas podían afectar a ésta. En uno de ellos se compara la longevidad en medallistas olímpicos de oro y plata en disciplinas de atletismo, mientras que el otro se centra en medallistas olímpicos de Estados Unidos, independientemente de la modalidad deportiva.

El primer estudio comparó medallistas olímpicos de oro y plata, entre los JJOO de 1896 y 1948, cuando los atletas eran aficionados y el dopaje era escaso. Se encontró que, en promedio, los ganadores murieron más de un año antes que los ganadores de plata. Se contradice con estudios anteriores en los que los logros mejoraron la esperanza de vida, como por ejemplo después de ganar un Premio Nobel (1-2 años adicionales), o los ganadores de un Oscar frente a los nominados (4 años más de vida). Obviamente hay diferencias, ya que esos logros son más subjetivos y se alcanzan a edades más avanzadas, especialmente en los premios Nobel.

Se sugiere que tal vez los medallistas de oro estuvieran menos motivados tras sus victorias, lo que a su carrera laboral futura, ya que sus ingresos eran significativamente menores que en los medallistas de plata, o incluso los de bronce. Otra explicación podría ser que sus victorias les harían famosos, y llevar a un estilo de vida más arriesgado. O tal vez esos logros tempranos impondrían un estrés adicional, en su búsqueda del éxito en otras actividades futuras.

Las conclusiones del artículo son limitadas, ya que no hay información sobre los estilos de vida de los atletas después de la jubilación, o cualquier influencia del tabaco y el alcohol. Así no queda claro si ganar es un estímulo positivo o un factor disuasivo.

El segundo artículo se centra en las expectativas de vida de una gama más amplia de deportistas. Así recoge todos los medallistas (oro, plata y bronce), independientemente de la disciplina, de Estados Unidos entre 1904 y 1948. Los Juegos Olímpicos de 1896 y 1900 se excluyeron porque no se otorgaron medallas de plata o bronce.

Este estudio asume que un premio mejor permite un mejor estatus socioeconómico más adelante en la vida. También asume un estado de salud similar en todos los medallistas en el momento de la competencia, y que los medallistas de oro y bronce son más felices con sus resultados que los medallistas de plata. El ganador es obviamente feliz por su victoria, mientras que el medallista de bronce encuentra su tercer lugar como un logro cuando se compara con el cuarto clasificado, que se quedó sin ninguna medalla. Mientras tanto, el medallista de plata sigue pensando en lo cerca que estuvo de la victoria, y valora su medalla de plata como una  medalla de oro perdida.

De 600 medallistas de oro, y casi 400 medallistas de plata y otros tantos de bronce, se encontró que los medallistas de plata vivían en promedio 3 años menos que los medallistas de los otros dos grupos. Entre medallistas de oro y bronce no habría diferencias en la esperanza de vida, mientras que independientemente del color de su medalla, todos ellos tuvieron mayores  esperanzas de vida que la población general:

Esperanzas de vida:

  • Población           67.7
  • Bronce                74.8
  • Plata                    70.8
  • Oro                       73.2

Se sugiere que ganar la plata se ve como insatisfacción, lo que lleva a un aumento de hormonas ligadas al estrés. Esta alteración fisiológica se extendería por largos períodos de tiempo, comprometiendo su salud y afectando su esperanza de vida.

Como señala el artículo, el apoyo a la salud mental individual debe facilitarse cuando sea necesario.

Y como conclusión, si no ganas una carrera, termínala feliz, o alternativamente ve a por el tercer puesto.

 

Bibliografía:

The effects of competition outcomes on health: Evidence from the lifespans of U.S. Olympic medalists.

Kalwij A.

Econ Hum Biol. 2018.

 

Dying to win? Olympic Gold medals and longevity.

Leive A.

J Health Econ. 2018.

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