MARATONA DA EUROPA (Aveiro, PT) (28/04/19 – 79)

Reserva Natural de las Dunas de São Jacinto
Puntuación:
4/5

A favor: recorrido a una vuelta; misma localización para salida, llegada y feria del corredor; el apoyo en las poblaciones/barrios de paso; abundante bolsa del corredor.

En contra: todas las liebres se localizaron frente a la línea de salida al inicio, haciendo difícil el unirse a algún grupo; confusión en algunos lugares entre el recorrido de la media maratón y el maratón; área de recogida de dorsales un poco pequeña; insuficiente vistas de la costa, el recorrido podría extenderse por la playa de Costa Nova y evitar así la pequeña vuelta inicial alrededor de Aveiro.

Extra: propuesta exitosa para una primera edición, seguro se convierte en una cita a considerar del calendario atlético. Lástima de su coincidencia en fecha con el también popular maratón Rock’n Roll de Madrid.

Recorrido del maratón y altimetría
Preparativos de la zona de salida/meta el sábado

Primer maratón organizado por la ciudad de Aveiro y única en ruta en Portugal continental aparte de las populares de Lisboa y Oporto. Aveiro se localiza en la zona central de Portugal, junto a la costa Atlántica. Es popular, entre otras cosas por sus salinas y canales, que hacen que sea conocida como la “Venecia Portuguesa”.

La recogida de la bolsa del corredor tiene lugar en el Centro de Congresos de Aveiro, frente al cual está también localizada la zona de salida/meta para todas las pruebas. Recojo todo el sábado después de la comida, y junto al dorsal hay camiseta, botella de vino, un desodorante y barrita de cereales. También aprovecho para medir la fuerza de la pisada, pues estaban buscando voluntarios para realizar las medidas pre y post carrera.

Más tarde da tiempo a visitar la cercana Reserva Natural de las Dunas de San Jacinto, utilizando para ello el ferry que permite cruzar con el coche desde la zona portuaria de Aveiro. Tal vez por la hora del día, caminar entre playas desiertas mientras las fuertes ráfagas de viento nos azotan con arena nos transporta a desiertos distantes. Tras esta visita volvemos a Aveiro, siguiendo esta vez la carretera que rodea la ría, con tiempo justo para cenar e ir a dormir.

Con el maratón, hay también disponibles media maratón y carrera de 10k, todas ellas con inicio a las 8.30. Después del desayuno un pequeño paseo me lleva hasta la zona de salida con tiempo para hacer unos estiramientos. La temperatura es ideal, aunque el ambiente húmedo por la niebla.  Hay un poco de desorganización en los cajones de salida y todas las liebres se sitúan juntas y en la zona más próxima a la línea de salida. Pese a todo yo me atengo a mi “caja C” indicada en el dorsal.

Los últimos entrenamientos de la semana han sido ligeros, para no sobrecargar después del maratón de hace dos semanas, aunque de cualquier modo me sentí cansado en todos ellos. Cuando salimos me cuesta 1 kilómetro alcanzar a la liebre de 4.30, y otro más hasta el de 4.15. El de 4 horas solo lo alcanzaré después de algún kilómetro más. Durante el primer tramo rodeamos Aveiro, antes de volver a entrar en su casco antiguo y dirigirnos definitivamente fuera de la ciudad, a la que solo volveremos para cruzar la línea de meta.

Seguimos carreteras y cruzamos algunos barrios en nuestro camino hacia el Atlántico y la playa de Barra. Aunque las zonas de carretera terminan por hacerse aburridas, se compensa por el apoyo cuando pasamos por zonas residenciales. El recorrido tampoco es tan plano como podría parecer, al tener que cruzar varios puentes. A pesar de estar cerca del mar, tampoco tenemos ocasión de ver mucho, tanto por el recorrido que no acaba de acercarse lo suficiente, como por la niebla que persiste hasta cerca del mediodía.

En cuanto a mí, no consigo encontrar mi ritmo, y el grupo de 3.45 nunca está a tiro. Cruzando el medio maratón próximo a las 2 horas no promete una buena marca. Intento tomar las cosas con calma y guardar energía para próximas batallas. Con la temperatura en ascenso, sobre todo tras levantar la niebla, intento beber suficiente en cada avituallamiento. Después del muro me encuentro una inesperada molestia en el empeine del pie izquierdo. El relevo de mis zapatillas habituales de competición por las de entrenamiento, más pesadas y menos cómodas, se hace sentir en largas distancias.

Finalizo en 4.03.27, y posición 675 de 1122 finalistas en el maratón. Al llegar, junto a la medalla recibimos también una bonita camiseta de “finisher”. Ahora tiempo de recuperar para el maratón del próximo fin de semana, en Lisboa, que será el número 80.

T-shirts

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